Posts Tagged ‘novela’

Mujeres que nunca me amaron

octubre 10, 2007

No se me ocurre ningún día mejor para presentar una novela.
Tampoco mejor programa que invitarlos.

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Octubre 11, 19.30.
Auditorio de la Cámara de Comercio (Avenida General Paz 79).
Presentan María Teresa Andruetto y Demián Orosz.

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Por la mitad

julio 30, 2007

IMAGENEsta parte del año me encuentra siempre con la mesa de luz sucumbiendo bajo el peso de libros por la mitad.
Tengo en la cabeza seis o siete números de página memorizados: La Sombra del Agua, de Fernando López; La Historia de Lisey, de Stephen King; Nieve, de Orhan Pamuk; Doña Flor y sus dos Maridos, de Jorge Amado; Cuentos que me apasionaron 2, seleccionados por Ernesto Sábato; Pandora en el Congo y La Piel Fría, de Albert Sánchez Piñol (los estoy releyendo).
Daría una bolsa de monedas de chocolate por una revista Gente para entrar al baño a cagar sin tantas letras.
O una Caras.
Se hojean rápido, se descartan, no molestan, a veces traen un culo, y la mayoría, un montón de titulares muy graciosos, cuando no vienen con notas que de tan bizarras dan ganas de comentarlo.
Cuando decido atravesar la puerta de la habitación de azulejos acompañado de un libro, sé que al salir correré el grave riesgo de caer, porque las piernas se me inutilizan. Luego de unos, digamos, diez minutos ahí sentado, y habiendo pasado algunas páginas, el trámite inicial pierde todo sentido y lo único que importa es seguir devorando las hojas, buscando lo que yo llamo “estructura memorizable”, que viene siendo una parte del texto que se pueda identificar con facilidad para retomar la lectura. Y demoro, porque el inconciente me dicta que debo seguir, que ya vendrá una parte mejor para tirar el ancla. Mientras tanto, las piernas se me duermen y se me solidifican, convirtiéndose en bloques de cemento erizados. Al pasar al bidet, cuando por fin libero los muslos del peso del resto del cuerpo, un estallido de sangre me recorre con vigor hasta los zapatos. Entonces debo apurarme, salir de ahí cuanto antes y buscar una silla o un banco, algún lugar donde echarme hasta que las venas se desdoblen, se flexibilicen, vuelvan a enderezarse. De lo contrario, como me ocurre a menudo, mis extremidades se acalambran dolorosamente y cada paso es imposible, cada vez que el pie toca el suelo un golpe eléctrico me recorre masticando mis pantorrillas hasta estacionarse en mi cintura.
Duele. Leer en el baño duele. (more…)

El Príncipe de las Tinieblas

mayo 25, 2007

de tal palo tal estacaUn ignoto Joe Hill irrumpió en el mercado editorial norteamericano con un puñado de cuentos.
20th Century Ghosts le valió, además de una alfombra de buenas críticas debajo de los zapatos, un título de nobleza.
“El Príncipe de las Tinieblas”, le pusieron. Y le aclararon: “sos el príncipe, porque ya hay un Rey, se llama Stephen King, así que date por bien pagado, flaco, ahí tenés la puerta y nos vemos”.
José Colina desapareció por un tiempo y volvió a la carga este año, con su primera novela, Heart Shaped Box (calculo que como para meterle miedo a los que saben inglés, acá la rebautizaron “El traje del muerto”).
Nada nuevo bajo el sol; un autor con su primera novela y un libro de cuentos, buena crítica, buena prensa y si te he leído no me acuerdo.
Pero. Se supo.
Joe Hill no se llama Joe Hill a secas. Usa seudónimo. Su verdadero apellido es King, y su verdadero padre, Stephen.
Cuando me enteré de esto por la revista Ñ, se me cayeron las medias. Me dije “no puede ser”, me dije “lo que se hereda no se hurta (frase a la que jamás le encontré mucho sentido, hasta ahora)”, y me dije “tengo que comprar ese libro”.
Ayer terminé El Traje del Muerto.
Me entusiasmó porque hacía un buen rato que no le daba una oportunidad a otro autor del género. Digamos, lo disfruté.
Y estaba con esa sonrisa de recién enamorado cuando llegó un amigo que me aclaró: “sos un boludo, a las novelas se las escribe el padre”.
Menos mal que a eso no me lo dijo mientras tenía la nariz enterrada en el quinto capítulo, porque me habría arruinado el libro.
No es una novela mala, tiene mucho olor a primera novela y eso también me seduce en los textos.
Yo le creo. A él y al padre, digo. No a mi amigo.
Mi amigo ya no es más mi amigo.
Los perros y los libros son los mejores amigos.

El Rey

marzo 17, 2007

La ElbaEl volumen de alguna de sus novelas es lo primero que mete miedo. Pero, contrario a lo que podría pensarse, te las devorás como si fueran folletos.
El mundo se divide en dos: los que lo aman y lo consumen como si fuera coca-cola, y los que dicen que es un mal escritor. De cualquier manera, en la biblioteca de ambos algún lomo lleva su nombre.
A It me lo fumé en tres días, y en más de una ocasión tuve que cerrar una que otra ventana. La Zona Muerta me hizo llorar más que el programa de Gastón Pauls, y continúo ahorrando como un quinceañero para comprar La Torre Oscura. Kubrick rompió El Resplandor, pero se lo ha perdonado por inventarlo a Nicholson. Cementerio de Animales es para leer con la luz apagada, y la lista de su producción es un padrón de muertos y resucitados que se recuerdan siempre con cariño.
Ayer estuve en una librería intentando conseguir Apocalipsis, pero no hay más, me dijo la chica. Compré dos libros de cuentos (hay tantos como Hay Tigres).
Los tengo ahí, en pausa.
De bolsillo o en rústica. Con tapa dura o con su fotaza en la portada, no importa cómo se arme el sánguche de lectura, lo que importa es el jamón del medio.
El jamón que carnea con maestría el rey.