Las intervenciones médicas

Era febrero, me había salido algo en el culo y el dolor era insoportable, así que hablé por teléfono con un primo que estudiaba medicina:

—¿Cómo empezó?

—No sé, ayer fui al baño, hice fuerza y me desfondé.

—¿Serán hemorroides?

—¿Y yo qué mierda sé? No doy más del dolor, recetame un calmante, o algo.

—No. Vas a tener que ir a que te revisen, por teléfono es imposible diagnosticar nada.

—Es un dolor de culo.

—Con más razón. Hay que ver qué tenés ahí abajo.

Mi frustración era demoledora. Odio los hospitales, los médicos, las salas de espera, el olor del alcohol. La primera vez que pisé uno fue porque me había roto el brazo en el jardín de infantes. Me enyesaron mal y después tuvieron que operarme y ponerme clavos. El codo nunca me quedó bien, me hace un ruido horrible cuando hay humedad.

—Hoy es sábado, ¿a dónde carajo se supone que vaya?

Llegué a la guardia pasado el mediodía. Estaba en ayunas desde hacía dos días, la idea de comer y pasar después al baño me aterrorizaba. Antes de entrar fumé tres cigarrillos en la vereda del frente para juntar coraje.

Buenosdíasnecesitounmédico —dije.

—¿Cuál es el problema?

—Me duele una cosa.

La mujer me miró por sobre sus anteojos y me indicó que me sentara a esperar. Le dije que prefería aguardar parado y estuve un buen rato dando vueltas, viendo cómo ingresaban un montón de esguinzados en partidos de fútbol. La mayoría venía saltando en una pata, del brazo de algún amigo. La sala de espera olía a vestuario.

Cuando el dolor de culo me estaba empezando a nublar la vista, me llamaron:

—¿Playo?

Era una doctora rubia de unos veinticinco. Me impactaron por igual sus ojos celestes y la curva de sus tetas debajo del guardapolvo. Era una chica muy linda y me hizo pasar a una sala donde había varias camillas separadas del resto por cortinas. Avancé entre gritos de parturientas, quejas de suturados, puteadas de maridos que se caen por las escaleras, hasta que llegamos a la última camilla, en el fondo, y nos metimos detrás de la cortina.

—¿Cuál es el problema?

—¿No hay un médico hombre?

—¿Prefiere que lo atienda un médico hombre?

—No sé. Me da un poco de vergüenza.

—Soy profesional, de lo contrario no estaría acá.

¿Qué podía hacer? Tenía ante mí a la única posibilidad de acabar con ese sufrimiento y ella seguramente había previsto el riesgo de cruzarse en una guardia con ojetes como el mío.

—Es el culo. Tengo un dolor de culo que no le puedo explicar lo que es.

Sus ojos inmaculados estudiaron mi expresión abatida, las ojeras, el pelo desgreñado. Recuerdo que iba vestido con una bermuda holgada, una camisa con botones faltantes y un par de zapatos viejos.

—Voy a necesitar que te desvistas y te subas a la camilla a cuatro patas, para poder revisarte.

Mientras ella completaba unos datos en la planilla, me saqué la camisa, el pantalón y el calzoncillo. Me dejé, andá a saber por qué, los zapatos puestos, y subí para acomodarme. Desde donde estaba podía ver entre las cortinas a un viejito al que le estaban metiendo una inyección en el brazo en las camillas del frente. Le mantuve la mirada un instante y justo cuando la médica ponía sus manitos delicadas en cada uno de mis cachetes, bajé la cabeza.

—Ay —dije.

—Tenés una vena trombosada, flaco.

—¿Y eso?

—Seguramente has estado comiendo mal, o con nervios. Cuando estás así, lo peor que se puede hacer es fuerza para ir al baño.

Pensé en los exámenes que estaba preparando, en toda la mierda que había comido en los últimos meses mientras no despegaba el upite de la silla.

—Voy a traer un bisturí. Abrimos un poco, drenamos y suturamos.

Me volví sobre mi hombro. Su cabellera rubia asomaba por encima de mis cachetes blancos:

—¿Vos pensás meterme un bisturí en el culo ahora?

—Es la única forma. Con un poco de anestesia local ni lo sentís. Te corto la vena que te está molestando así te podés ir tranquilo.

Me incorporé como pude y bajé de la camilla haciéndole señas para que se diera vuelta y así poder vestirme.

—¿Adónde vas?

—A mi casa. Vos estás loca si creés que me voy a dejar cortar el culo arriba de una camilla en una guardia, un sábado a la tarde.

—Es la única forma.

—Será. Pero en las películas, cuando pasa algo como esto, avisan a los padres, a algún familiar, no sé.

—Es un procedimiento de rutina, flaco.

—Porque no es tu culo sino el mío. La idea me parece una locura. Yo ni-en-pe-do me dejo cortar acá. Menos con el viejo aquel mirándome. Esto es humillante y prefiero morirme solo a mi casa, como hacían los caciques viejos.

Intentó un par de argumentos más, algo que me disuadiera, pero ya era tarde. Corrí las cortinas y salí rengueando de ahí, mientras ella me observaba con la planilla en una mano y el estetoscopio hecho un bollo en la otra.

Aguanté a lo gaucho, durmiendo de costado, hasta el lunes. Le pedí a mi hermano que me acompañara a ver a un especialista. Apenas entramos al consultorio y le explicamos qué pasaba, el médico le pidió que me esperara afuera y me indicó que repitiera el procedimiento de subir en cuatro patas a la camilla.

—Esto te va a doler —dijo poniéndose un guante en la mano.

Según cuenta mi hermano, los gritos se escuchaban desde la sala de espera. El diagnóstico fue algo parecido a lo que me dijo la médica rubia de buenas tetas, pero este viejo, con años de culos entre sus manos, descartó la idea de meter bisturí:

—Eso es una burrada. Con ungüentos y una buena dieta, en un par de días estás curado. Meter cuchillo ahí atrás no tiene nada que ver, no sé quién será el animal que te dijo eso.

La dieta funcionó y en los exámenes me hicieron bosta.

De toda esa experiencia aprendí que el cuerpo de uno es sagrado y que las segundas opiniones te pueden salvar el culo, literalmente. Mi hermano, mucho más pragmático, ganó una historia para contar en todas las reuniones hasta que se muera: cómo lo miró el médico cuando yo dije “me duele atrás”, creyéndolo responsable.

A la médica me la crucé una vez en un casamiento y estuve a esto de putearla, pero me hice el boludo y me limité a preguntar por su nombre y apellido. No quisiera correr el riesgo de volver a cruzarla.
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72 comentarios to “Las intervenciones médicas”

  1. Martín - Aquende Libros Says:

    Muy lindo y entretenido, che, un cuento perfecto para el blog 😉

  2. Martín - Aquende Libros Says:

    ¡Qué lindo ser el primero en comentar!
    🙂

  3. José Playo Says:

    Me venís pisando los talones, Martín; recién lo subo. Ja.

  4. El Mauri Says:

    Por un momento pensé que la médica rubia podía ser una amiga mía… me muero si me pasa eso. En bolas y de cuatro patas con una mina detrás!!! que encima te quiere cortar el culo!!! si fuera adelante…
    pero yo capaz me dejaba cortar el culo che. Les tengo confianza a los médicos.

  5. Federico Gauffin Says:

    Generalmente, los que se mandan los mocos son los practicantes (ellos mismos lo reconocen).
    Mi sobrina de 2 años tenía varicela. Una noche acepté cuidarla porque -según mi vieja- yo también la tuve cuando era chico.
    A la media hora estaba brotado entero. Fui a la guardia del Allende y me atendió un residente… “No sé qué tenés”, me dijo.

  6. juan Says:

    A diferencia de El Mauri, no confío en ningún médico, cómo puede ser que haya 2, 3 o 4 opiniones respecto a una misma cosa. Es lo mismo que le preguntes a 4 matemáticos cuánto es 2+2 y uno te diga 4, otro 6, otro 10 y otro 20. No puede ser, si sos médico tenés que saber, si no sabés quedate en tu casa, los malos diagnósticos pueden ser fatales. Yo por eso no voy al médico, espero que se me pasen solas las cosas.

  7. Viejo Says:

    primero pensé: ‘Auch, le van a cortar algo en el culo’. Yo de una que no pasaba ahí, menos con una mina de 25 años. Me alegro que al final alguien haya hecho algo por tu orto.

    Un abrazo joseph!

    Ah! otra cosa… qué culiado que sos. Después me doy cuenta que es un ‘diario íntimo publicado’ y pienso… qué culiado que sos.

  8. nene Says:

    Los culos…los culos…las hemorroides…
    La gente que no sabe lo que es un dolor de culo por hemorroides piensa que estás haciéndote el víctima.
    Y vos terminás deseando la muerte de sus culos. O la inflamación de alguna de sus venas.
    A la médica le hubieras tocado una teta.

  9. Gonz@lo Says:

    Los infames (del verbo sin fama) practicantes son peligrosos. Pero los célebres y afamados médicos, también. Me acuerdo que yo había tenido un desmayo y convulsiones (según me contaron testigos). Llamé a un neurólogo conocido de Córdoba (en realidad, hablé con su secretaria) y le pedí un turno. Me dijo:
    – Si, tengo un turno el 23 de junio.
    (estábamos en la primera semana de mayo)
    – No, dejá. gracias. Para esa fecha me curo solo o me muero.
    Y corté.

    Todavía no volví a desmayarme desde el año pasado, así que me curé solito.

  10. GI ei Ou Says:

    Que feoooo por favor, espero que nunca en mi vida me duela el culo, me aterra la idea de ir a que te lo “urgen” profecionalmente, y además, que clase de persona sádica elige como profesion andar mirando el culo de las personas….

  11. Walterio Says:

    Vengo de pasada, sin mucho tiempo así que no puedo decir nada aun sobre este nuevo texto, pero no quiero que se me acabe la jornada sin decirte

    ¡FELIZ DÍA DEL ESCRITOR!

  12. BoyCordoba Says:

    Feliz día José!

    Qué HDP, que les anda pasando a los culos de Cba? Mi cuñado tb, hace un par de semanas, con un absceso en el culo que no podía sentarse y apenas moverse.

    Yo agradezco y toco madera, pero por ahora todos mis dolores de culo han sido solamente expresiones linguísticas sin correlación física. Jaj

    Un abrazo!

  13. Dayana Says:

    Muy bueno, muy bueno.

    Dentro de unos 30 o 40 años se viene la versión recargada de este cuento pero con el exámen de próstata.

    Felíz día de escritor (según dice Walterio, yo ni sabía que era hoy) y felíz día del padre el domingo!

  14. Chipako Says:

    Te acompaño en el dolor y en el pensamiento de no dejar que nadie vea o toque ese sector de mi cuerpo, yo tambien tengo algo en el culo, no se muy bien que es porque, obviamente, nunca he dejado que nadie me vea o me toque, lo tengo hace varios años ya (creo que mas de 10), ahora que leo puede ser lo mismo que tenias vos porque a mi me aparece de vez en cuando y despues vuelve a guardarse… debe ser que nunca me ha dolido lo suficiente como para ir a un medico a que me revise, por eso descarto que sean hemorroides (segun lo que dicen duelen muchisimo), una vez que me dolia bastante alguien me ha dicho que me ponga hielo y con eso he calmado el dolor por varias temporadas.

    Abrazo.

  15. Martín - Aquende Libros Says:

    Playo, eso te pasa por no tener un culo Reef.

    Además, entre este cuento y tu coqueteo con Llamosas, no sé qué pensar, mirá.

  16. José Playo Says:

    Yo sabía que no había forma de evitar la escatología.
    ¡Me persigue como una sombra!

    Interesante saber que para varios “la zona” causa impresión.

    Gracias Walt, gracias Boy, gracias Dayana. Iba a poner un post al respecto pero, mirá cómo son las cosas, no me inspira nada.

    Lo de Llamosas es sólo un rumor, no lo desparrames, Martín.

  17. Martín - Aquende Libros Says:

    Será porque es el último bastión que uno está dispuesto a entregar, por eso “causa impresión”.

  18. Mayo Says:

    Muy bueno el comment de Chipako!!! “…a mi me aparece de vez en cuando y despues vuelve a guardarse…”
    Una genialidad, aparte con tono serio

  19. ceci Says:

    Jajajajajaja genial José!!!

  20. El_Agustín Says:

    no he parado de reirme…
    Por qué te dejaste los zapatos puestos mientras te revisaban!!!!!!!!!?????

  21. Centrifugo Says:

    Cuando apareció la rubia de las tetas, por un momento pensé que el relato terminaría en un lugar común… interesante, sí, pero común. Me sorprendió mucho el final. Y mucho mejor la anécdota del hermano. Pero creo que de todo, lo que más me sacudió fue el párrafo aquel en el que narras lo de tu fractura en el kinder. Eso sin duda predispone.

    En cuanto a los procedimientos de la rubia y del ¿proctólogo? ambos son correctos. Es como un parto por cesárea y por vía natural. Lo que es curioso es que los médicos que defienden la cirugía (por eficiente y rápida) desdeñan los demás remedios por anticuados y los médicos que confían en los ungüentos, los masajes y en el proceso del tiempo, ven a los primeros como modernistas inhumanos, siempre con prisas, siempre sin prudencia…

    Todo un universo.

  22. Chipako Says:

    La imagen de un hombre desnudo con los zapatos puestos daba el pie para terminar en el lugar comun al que (supongo) hace referencia Centrifugo, nunca en mi vida he entendido porque en las porno se sacan todo menos los zapatos…

  23. ceci Says:

    Jaaaaaaaaaaa Agustín!!! Jajajajajajajaja. Ahora el que llora de risa es José. Desde acá escucho las carcajadas, y las mías ni te cuento. Jajajaja.

  24. Dr. CroW Says:

    Boludo!! Te imaginé arriba de la camilla, toda la escena. No te puedo explicar cuánto me he reído.
    Coincido con El_Agustin. Por qué lo zapatos? Por quéeee????

  25. Mirko Says:

    Hacía mucho que no me reía tanto..

    Lo que no entiendo es lo de los zapatos….
    jajajajja

  26. Jackie Says:

    Jejejejeje, no sé porqué me recuerdas a alguien que justo ahora está frente a mi… (y no soy yo)

    De acuerdo en cuanto a las segundas opiniones en cuanto a los galenos, siempre habrá una mejor manera de recuperar la salud sin abrir carne de por medio… a mí me querían abrir el cráneo, o escarbar mi cerebro usando un fierro que va por la nariz… afortunadamente existen medicamentos que ayudan a evitar raparme :=P

    Sin embargo, también hay que reconocer (sin generalizar), que muchos y muchas pueden ser bastante cagones… no pueden ver agujas, ni instrumentos médicos, sangre o guardapolvos (acá les decimos batas), que se desmayan. La verdad es que yo no tengo problema con nada… creo que soy voyeurista grado médico.

    Beso José, a ponerse cremita “oveder” jajajajajajajaja

  27. Margarita Says:

    OHH HAPPY DAY
    OHH HAPPY DAY

    (HOOOOYIBLE EL COMENTARIO, PERO ERA ESO BASICAMENTE LO QUE QUERIA DECIR)

  28. Nevermind Says:

    Mira que hay que ser culiado! La mina toda preocupada por saber como hacer para honrar su profesión y vos te dejás los zapatos con la esperanza de que una cámara oculta filme la siguiente “Deep Anal Voyage 8”.

  29. Walterio Says:

    Ay! si adjuntara mis anécdotas anales a las tuyas podríamos escribir un “Memorial del Orto”.
    Me han pasado cosas tan raras ahí casi todas parientes de los absesos que deben ser hereditarios porque mi viejo también supo padecer esas porquerías (por suerte hemorroides no). Mi médico amigo es casi mi “ginecólogo” pero aun así la horrorosa experiencia de que te corten un granito en esa parte de tu anatomía no es nada comparado al pinchazo previo con el que inyectan la anestesia.

  30. Walterio Says:

    …siento que he andado de culo por la vida!

  31. José Playo Says:

    Áia.

  32. nene Says:

    …o que la vida te trata ‘para el culo’

  33. Jackie Says:

    Miren nadamás quién se aparece por acá… ¡hola Never! se te extrañaba también!. 🙂

    Y en cuanto a la dotora… hay que reconocer que trataba de resolver un problema, pero desde otra perspectiva, me parece que es sumamente delicado permitir que cualquiera llegue y de un tajo te abra la vena cacárea… Jajajajajaja.

    Me uno: Feliz día del escritor a José, Walterio, Nene y a quien corresponda.

  34. nene Says:

    Jackie: Está bueno resolver los problemas desde otra perspectiva, pero no todo se soluciona con un tajo en el O.G.T., jajaja…!
    Lamentablemente algunos médicos recién recibidos dejan bastante que desear… sobre todo los que dejaron que la pierna de un amigo se necrose por haber hecho una mala curación luego de una fractura expuesta.
    Salvó la pierna de pedo; le sacaron piel justamente del culo para injertar y reemplazar lo necrosado.

  35. nene Says:

    …y ya me fui al orto, como de costumbre.

  36. Jackie Says:

    No, eso es clarísimo, puedo imaginar la explosión sangrienta que pudo haber ocurrido en ésa sala de emergencias…

    Sí, conozco varios casos, alguna vez me corté una mano y cuando mandaron al residente a lavarme la herida, trajo un recipiente con jabón en polvo, agua y un cepillo… el muy pelotudo me quería aplicar el tratamiento que normalmente hacen a los que van con quemaduras…

    Che, y tu amigo a partir de ahí se sentaba de chinito?***

    ***se… malísimo

  37. José Playo Says:

    Les juro que empiezo a somatizar, que no es lo mismo que matizar con soma (guiño cómplice para los que leyeron Un mundo feliz).

  38. nene Says:

    Pobre, mi amigo; me lo encontré en la peatonal el otro día.
    La fractura fue de tibia y peroné, y de verdad, casi pierde la pierna por una curación mal hecha.
    Decí que era culon, no se nota demasiado, jejeje…

  39. Jackie Says:

    weee qué lindo, el autor está online 😉

    Relax José, relax 🙂

  40. nene Says:

    Tomesé un tranquinal….es casi casi el soma, la panacea de preferencia de toda loquera.

  41. Jackie Says:

    Y para las hemorroides: variton

    El primo del hermano de un amigo lo recomienda 😉

    Nene, menos mal que tu amigo tenía doble “cushion”

  42. José Playo Says:

    Me quedo tranquilo porque sé que el blog está en buenas manos y en buenos culos…

  43. nene Says:

    …aunque no todos son Reef.

  44. nene Says:

    Jackie, justamente era medio gordito, venía con airbag ahí atrás.

  45. Jackie Says:

    Coincido, no todos somos Reef.

    Me voy a planchar la oreja.

    Bacio a tutti

  46. Walterio Says:

    Ufa! llegué tarde! me voy a matizar con soma…

  47. Martín - Aquende Libros Says:

    Sigan dándole al soma y les van a abrir la puertita de la percepción… pero la de atrás!!!

  48. Lucas, desde Pest Says:

    “- Me duele una cosa”… me rei a lo pavo. Y lo de tu hermano, junado por el tordo con mirada de sospecha, tremendo.
    Una vez un amigo con el que me fui de mochilero al sur se cago (literalmente) y tuvo que llevar su ropa considerablemente perjudicada a un lavadero en San Martin de los Andes. Cuando lo acompanie a buscar la ropa, la gente de ahi me miraba raro, como reprimiendo una sonrisa. Cuando salimos, mi amigo estallo en una carcajada y me dijo que a las chicas del lavadero les conto que ‘un amigo tuvo un accidente con el Fernet’.
    Me senti como tu hermano, Playo.
    Abrazos.

    L

  49. Federico Gauffin Says:

    Hoy, sábado 14 de Junio, es el “Día Internacional del Blogger”.
    ¡¡FELICITACIONES AL BLOGGER POR EXCELENCIA: MI AMIGO PLAYO!!
    ¡Salutes desde Salta!

  50. Ariel Says:

    Este post me trae malos recuerdos. Me pase toda la navidad y Año Nuevo con “dolor ortal” por una puta trombosis hemorroidal. Por suerte un medico me dio unas inyecciones y pastillas y listos. Me tenia que bidetear tambien. Pero creanme que es un dolor espantoso. Muschos lo hemos tenido. Es horrible. Y eso que no empece a explicar cuando se revientan y salen las trombos y todo eso que es asquerosisimo. La verguenza que me dio mostrar el culo peludo al medico!!! jajajaja

  51. Fledermaus Says:

    ¿El día del escritor no es hoy?. Bueno, sea como sea. Feliz día del escritor, del blogger y del ser humano con tajos en el culo.
    Un abrazo.

  52. Lucas, desde Pest Says:

    Feliz dia che! Si escribo peor que de costumbre es porque acabo de asesinar a mis anteojos…
    Abrazos. O palmadas en el orto, lo que prefieran.

  53. la pelada Says:

    Je, lo sagrado no es el cuerpo sino mas bien el culo de uno!
    Saludos.

  54. Niavi Says:

    Martín Baldo, dejate de joder y abrí esa librería por la mañana, vago de mierda.

  55. ((LU*)) Says:

    jjajajja…muy bueno jose….

    Y pensar que hay gente q les gusta que les rompan el culo!!!jajaja…(todo bien con ellos!)

    me divierte mucho leer tus historias…

    Saludos…feliz dia del padre!!

    Lu

  56. Natushka Says:

    Auch.

    A mi me mató lo de “Me duele una cosa” 😄 Pero es bueno no dejar que le corten el culo a uno, que tanto, si habia opciones….!
    Feliz día del padre por partida doble, José. Un abrazo grande.

  57. SANTIAGO Says:

    Feliz dia del padre señor!

    No te pasa que experiencias de este tipo te hacen confundir realidad con ficción? Llega un momento en que todo podría suceder y uno no sabe ni quién es. A pesar de eso la sacralidad de las posaderas es intachable.

  58. savino Says:

    querido… estoy de guardia en el hospital (de mas esta explicar que ya me recibi y estoy haciendo la residecia) ya no tenemos pacientes en la lista de espera y estamos todos los medicos en un cuartito tomando unos mates antes de que se ponga feo esto… no se como uno que estaba bastante lejos de mi pronuncio las palabras “peinate que viene gente” y terminamos entrando en esta pagina que yo nunca habia visto pero suponia que debisas tener. Nos cagamos de risa y estamos ansiosos por que nos visites la proxima vez que tengas un problemita asi te atiende rosita… la enfermera que fue pilar de la tablada. Ya te voy a invitar a comer un asado. abrazo de gol.

  59. Gabriel Says:

    Jajajaj muy buena…
    Yo una vez tuve una inflamación similar atravesando Bolivia en bus sin parar… tendré que postearlo.

  60. Marbot Says:

    Raro que nadie haya nombrado los supositorios de glicerina, grandes amigos de las hemorroides. Hace un par de meses tuve un mal en el trasero (diría Bart Simpson), y el tordo me recetó una de estos funestos cartuchos de escopeta perfumados para dormir. Y yo me los ponía. Y ni siquiera cena y cine antes, nada. Me sentí una cualquiera! jaja. Un abrazo Joselo.

  61. alimarse Says:

    viejo…por esas casualidades de la vida, llegué a tu blog. Muy bueno, la verdad sta copadisimo.

    Soy de cba, estudio Publicidad, y los avisos que posteaste aca se van al caraj”·..muy buenos.

    Pasate por mi blog y hechate un coment.dale!?

    http://www.alimarse.wordpress.com

  62. Guty Says:

    Que anécdota, no me puedo ni imaginar el dolor de ojete.
    Eso por comer boludeces? Voy a volver a mi dieta rica en fibra, no sea cosa que me quieran cortar el orto a cuchillo.

  63. Mona Loca Says:

    Si, pero qué pelotas, oponerte a la indicación del médico!!
    En esa situación uno lo ve como un todopoderoso capaz de aliviarle el dolor, y como un sabio de toda sabiduría…

    Te felicito por haber podido

  64. Moyosuite Says:

    para tirarse un pedo, caramba, hay que entrenarse, hay que fruncir el culo, caramba, pa no cagarse–segunda estrofa–en la puerta del culo, caramba, yo tenia un piojo, yo me tire un pedo, caramba, le parti un ojo! tercera estrofa—piojo, piojo atrevido, me tire un pedo. caramba, no me han oido…

  65. cynara Says:

    No se bien como llegue a encontrar esta página, pero me he reido, tentada, hasta que tuve que parar de leer de corrido porque me dolia la panza.
    Es exacto lo que nos pasa a las mujeres cuando tenemos que hacernos un examen vaginal. Y el doctor es un bombón, también nos da verguenza.Me encantó tu página, y te pido permiso para transcribir algun comentario en mi humilde página. Para poner una nota de exelente humor cordobés. Te agradezco de antemano. Si no se puede te pido por favor que me lo hagas saber. un abrazo desde Buenos Aires.

  66. José Playo Says:

    Bienvenidos aquellos que cayeron de casualidad, un gusto tenerlos por estos lados.

    A quienes compartieron sus pareceres respecto de los culos, les agradezco infinitamente el aporte. Pomadas y pronta recuperación para todos. Me divertí mucho leyéndolos.

  67. Lucas Says:

    Loco, te re entiendo…Nada se compara al dolor de culo, ni un dolor de muelas, ni un dolor de ovarios tiene el efecto que produce el dolor de culo.
    Cuando dicen que el ombligo es el centro del ser humano: MENTIRA!!!…todo se centra en el culo.
    Te asoma una pequeña trombosis por el upite, y si respiras te duele, te paras te duele, te acostas de costado te duele, no te acostas y sigue doliendo…
    En mi caso no hubo cremita, ni pastilla, ni dieta que me saque esa trombosis del orto, asi que no tuve otro remedio que hacerme amigo del cuchillo (el procedimiento una boludes, cero dolor, y MAGICO).

    Salu2

  68. Jackie Says:

    ¡Protesto Lucas!

    Por lo menos en ésta vida, jamás podrás experimentar un dolor de ovarios… 😉

    Abrazo

  69. cami Says:

    Hola Jósé, es fascinante como escribis, me muero de la risa, como tomas un fragmento cotidiano de la vida y los haces obra….arte…
    Super atrapante, me resulta un humor super inteligente, las palabras que usas, el modo de narrar los hechos verdaderamente increíble.
    Me encanta esa manera de naturalizar hechos que a muchos les puede resultar imposibles contar, a su vez, desnaturalizar ideas o conceptos culturales…tan arraigados en nosotros, que genera tantas represiones tantos parametros “normales” por asi decirlo, pero que atentan a nuestro amor como seres humanos…
    Te admiro mucho! me río mucho y mas que nada, me encanta la altura que tenés para narrar hechos como estos.

  70. anita Says:

    MORALEJA(S)
    1- comer sano
    2- evitar los medicos novatos
    3- evitar los hospitales públicos
    4- ir SOLO a “esos” especialistas
    5- sacarse los zapatos
    6- no hacer taaanta fuerza en el ñoba

  71. Color Says:

    Espeluznante y bien calzado relato…hace como media hora que quiero terminar de escribir el comentario pero pienso en “—No sé, ayer fui al baño, hice fuerza y me desfondé.” y no puedo parar de cagarme de risa…Renata me mira como pidiendo que me exorcicen.

    Dolorosamente genial Playo!!!! Por suerte en menor medida, pero te acompaño en el sentimiento, a veces.

  72. Dr. CroW Says:

    El Mal Del Escritor

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