Riesgos en el agua

Antes de salir, se mira en el reflejo de un espejo del vestuario: el vientre que sobresale, las rodillas pulposas, los hombros caídos, el traje de baño. Pene y testículos hermanados en una comunión de tamaños unificados.

—El miedo te hace crecer los huevos; no es que se te achique el pájaro —le dice al vidrio, para alentarse.

Avanza hacia la puerta y se coloca los anteojitos y la gorra de plástico.

El piso está frío y húmedo, camina como si los pies pasaran sobre las escamas rugosas de un pescado muerto. Recorre el pasillo hasta la segunda puerta con la mente en blanco.

Una vez del otro lado, se deja envolver por el eco de sus pasos retumbando en el salón vacío. Avanza inspirando el aire espeso que es como una nube condensada, como un globo de cloro, gordo y blando.

No hay nadie. Mira hacia atrás para ver la puerta mientras se está cerrando.

La piscina va de pared a pared. Sólo un espacio reducido permite rodearla caminando.

Grita para probar la acústica:

—¡HOOOLAAAA!

Nadie contesta a su llamado.

Camina rumbo a la escalera, pasa junto al cartel:

“Lávese los pies antes de entrar al agua”.

foto de FlickrSe detiene unos segundos frente al primer peldaño. Resopla, mueve un par de veces la cabeza para hacer sonar los huesos del cuello y trepa por fin, dejándose fascinar por la oscilación de la perspectiva al elevarse; delante de sus ojos las tablas de la escalera barren el aire a cada paso.

Ahora está sobre la plataforma del trampolín. Mira hacia un lado. El ventanal empañado matiza la luz de la mañana que ingresa como espadas de humo hasta clavarse en las paredes opuestas. La calefacción mantiene el invierno a raya, fuera del habitáculo.

Toma aire, controla su respiración, repasa mentalmente los movimientos aprendidos y ensayados. Con la punta de los dedos de las manos roza el empeine blando. Los huesos de la cintura crujen y está listo para dar el salto.

—Yo, en tu lugar, no lo haría —dice una voz que reverbera desde algún lado.

Se asoma y ve sentada al borde de la pileta a una hermosa mujer con un traje de baño blanco.

—Pensé que estaba solo.

—Así yo no estuviera: la pileta está vacía y te vas a terminar matando.

Vuelve a mirar. Esta vez descubre la superficie del fondo con sus azulejos intactos, sin líneas quebradas por la ondulación del agua que debería estar tapándolos.

—Igual puedo hacerlo.

—No digas que no te lo advertí —dice, y se recuesta de lado.

Le dedica una fugaz mirada a la piel de la muchacha del bikini. Vuelve a su posición y repasa mentalmente la imagen que ha captado: las curvas sobre las caderas, los senos medianos, las piernas largas, los pies delgados. Respira profundo una vez, dos veces, tres veces. Estira los brazos y los pone paralelos apuntando hacia delante.

—Mañana vas a salir en todos los diarios —dice la voz de abajo.

Aclara la garganta. Vuelve a respirar y se agacha un poco. La muchacha tiene el cabello rojo y los ojos azulados.

El miedo te hace crecer los huevos —repite él, como si fuera un conjuro.

Da un primer salto discreto para rebotar en el trampolín antes de lanzarse al vacío.

Cuando llega al suelo, el golpe resuena en su cabeza con un destello amarillo. Siente como si un televisor hubiera estallado detrás de sus ojos. Alcanza a distinguir el sonido aglutinado de sus propios huesos rompiéndose entre la carne, como si fueran piedras chocando debajo del agua. El dolor es un flash electrizante que le recorre los órganos blandos y le desgarra la cintura y los muslos. Detrás de los labios, los dientes se hacen polvo, o se salen de las encías en una mordida feroz, brutal, con mentón quebrado.

Un quejido apenas audible es lo último que suelta antes de desparramarse lentamente y quedarse quieto.

Ella se pone de pie. Sonríe.

Faltan cinco minutos para que una señora se lleve la pistola a la sien en la otra punta de la ciudad. Media hora después, una muchachita se recostará sobre las vías de un tren y cerrará muy fuerte los ojos.

Poco trabajo. No será un día agitado.

.
.
.

Tags Bitácoras:
, , , , ,

Tags Blogalaxia:

Tags Technorati:
, , , , ,

Anuncios

Etiquetas:

24 comentarios to “Riesgos en el agua”

  1. nene Says:

    Excelente; me hiciste acordar al final del cuento “Besaste a Lilly” de Buko en el final, con eso de las cosas que pasan en otro lado de la escena principal. En el cuento de Hank, una mujer mata a su marido porque estaba con otra y al final, luego de describir esa escena de sangre y muerte, Bukowski termina:
    Lilly estaba en casa viendo una vieja película de Marlon Brando en la tele. Estaba sola. Siempre había estado enamorada de Marlon. Se tiró un pedo suave. Se alzó la bata y empezó a masturbarse.
    …como diciendo “le importaba muy poco”.
    El Buko, un grande. Vos también.
    Abrazo, chango.

  2. Ga Says:

    Wow.. si que estas en una etapa oscura!

    La mujer seria algun espiritu amigo?

  3. El Mauri Says:

    Yo sé quién es la mina! es Liz Hurley, la de “al diablo con el diablo” jajajajaja

  4. Viejo Says:

    La mina es la parca. Tá fuerte la parca.

  5. Walterio Says:

    Hubiera sido el final ideal para “El Fondo del Mar” donde hay una escena parecida. Dicho sea de paso… qué película más pelotuda! sin embargo como era del mismo director que “Los Simuladores” la ovacionaron con una cholulez imperdonable.

  6. Guty Says:

    Sí, esa parca está buena, no como la de Billy & Mandy (?)

  7. José Playo Says:

    nene: nadie lo hacía mejor que Bukowski, el resto simplemente lo homenajeamos. Al libro “Mujeres” de Hank, por ejemplo, lo releo una vez al año (hago lo mismo con IT, de King). Son placeres que invitan a reincidir cada tanto. Gracias por el piropo, chango.

    Ga: andá a saber, che. Me gustan las protagonistas mujeres porque siempre dan equilibrio. Los hombres las necesitamos sí o sí. Y lo de esta etapa, espero que pase pronto, quiero volver a escribir cosas un poco más optimistas. Mientras tanto, padezcamos. Abrazo.

    Mauri: qué linda mina, che.

    Viejo: es una polaridad psicoanalítica muy vieja; la muerte y el erotismo. Son tan extremos, que acaban tocándose (terminan por acercarse, digo).

    Guty: Habría que ver la que decís, me quedo con la duda, caramba.

  8. Dr. CroW Says:

    Si de mi dependiese, que te quedes en tu etapa oscura.
    Muy bueno el texto, cara ‘e poio.
    Cuando había subido al trampolín y todavía no habías descripto el agua, sospeché que no había agua, pero igual me encantó lo detallado del impacto en el fondo.

  9. Federico Gauffin Says:

    Me alegra entrar a tu blog y no volver a ver al pelotudo de Feinmann. Quiero a esa colorada!

  10. El Mauri Says:

    José: para que te saques la duda, la del link que te paso es la parca de Billy y Mandy. no me acuerdo cómo carajo se pone el link en html, así que te dejo que lo arregles vos

  11. José Playo Says:

    Doc: en algún momento dudé, porque es una descripción medio cruda, pero bien vale para graficar la determinación del guaso.

    Fede: ja. Sí, lo saqué porque me resulta un tanto piantavotos.

    Mauri: gracias, cabeza. Despejada la duda. Abrazos.

  12. Walterio Says:

    Escribo cosas que no aparecen…

  13. matias Says:

    La cherubito, es… sin dudas…

    Excelente el cuento. De piletas vacias esta cubierto el mundo.

    Nos vemos esta noche, i believe…

    saludos!

  14. eli Says:

    IMPACTANTE. literalmente

  15. Guty Says:

    La parca “puro huesos” es uno de los personajes favoritos de mi niño, obvio que me prendo a ver dibujos animados con él 🙂

  16. nene Says:

    Mirá vos, a mí me pasa con “La senda del perdedor”…
    Un grande el Buko. Como los buenos vicios, terminás reincidiendo.

  17. nene Says:

    Guty: Mis niños también miran “Billy y Mandy”, y debo reconocer que el personaje “Puro Huesos” es mi preferido también.
    Mucha onda, Puro Huesos. Loser total. Mandy y su mal humor también tiene onda, para qué negarlo.

  18. sugus Says:

    lo soñe pintado pero la parca tenia ojos verdes..

  19. elroberdesdemicélu Says:

    Una vez volviendo de madrugada y picado como hielo en licuadora, vi la luz prendida de una pileta de un country. Era una noche invernal, vidrios empañados. Me imaginé bañandome en esa pile. Pero no encontrandome con ELLA. Te conté que leo los obituarios? ELLA es como una idola para mi.

  20. dalerojo Says:

    es verdad…. te amo planeta tierra

  21. Mile Says:

    Imaginaba que esa mujer que describias al borde la pileta era como la chica del dibujo del blog ja! Gracias Jose

  22. Julianna Quevedo Says:

    Hahahahahaha! 🙂

  23. José Playo Says:

    Walterio: por alguna razón, tu IP pasa al limbo del spam. No te preocupes, cada tanto me fijo ahí para rescatar lo que no corresponde que se pierda. Ofrezco disculpas, los imponderables tecnológicos a veces me superan.

    matias: no nos vimos. Saludos igual, me gustó la imagen del mundo cubierto de piletas vacías.

    eli: qué bueno.

    Guty: yo todavía estoy en un período muy Backyardigans…

    nene: claret, padre. Hijo de Satanás, qué libro. Mujeres, qué libro. Hollywood, qué libro. Voy a hacer un especial del muchacho. Claro que sí.

    sugus: estamos conectados…

    rober: tu comentario me dio una idea para un cuento, muchas gracias.

    dalerojo: ajá.

    Mile: ja, ¿por qué no? Abrazo.

    Julianna: 🙂 :O

  24. elrober Says:

    you are welcome, me alegra muchísimo, seguramente no me voy a dar cuenta porque soy conciente de las derivaciones inesperadas de tus musas. A lo mejor empezás escribiendo de la muerte y después viene un personaje y le vende un lomito envenenado a la susodicha y se van a chupetear juntos a alguna peña!?

Los comentarios están cerrados.


A %d blogueros les gusta esto: