Trascendencias

Contemplaban el atardecer de Buenos Aires recostados en el césped que rodea al Obelisco, mientras se pasaban en silencio un porro baboso, amarillento y mal armado.
Marianito fue el primero que habló:
—Tenemos que hacer algo, loco.
El Fana no contestó.
—Algo grande —insistió Marianito.
—¿Querés que nos hagamos cagar una farmacia? —preguntó intrigado su compañero.
—No, boludo. Algo grande en serio, algo groso. Algo que quede para siempre, ¿entendés?
—No —se sinceró el Fana. Y siguió peleando por robarle unas últimas secas al porro.
—Mirá para allá —dijo Marianito señalando la inmensidad de la 9 de Julio. Hasta donde la vista alcanzaba, había autos, edificios y alumbrado público.
—¿Querés que nos afanemos un auto? —preguntó el Fana con voz nasal.
—No, boludo. No digo afanar, digo dejar algo, no sacar algo.
El Fana largó el humo, se rascó el pecho y se volvió a recostar.
—No te entiendo un carajo lo que hablás.
—Quiero meterle una pintada al Obelisco. Eso quiero —aclaró Marianito.
El Fana se incorporó y volvió la vista hacia el monumento detrás de ellos.
—¿Querés que pintemos el Obelisco? ¿Qué sos, Dalí, boludo?
—¡No! —respondió con ojos vidriosos Marianito—. ¡Soy Marianito de Urquiza, y me la banco un fardo!
—Vos estás reloco.
—Esperame acá. Yo ya vuelvo.
Marianito se puso de pie, y desapareció.
El Fana empezó a silbarle a una mina que pasaba caminando con el novio. Después se recostó otra vez, refunfuñando por el calor y por el ruido de los autos. Pasó un rato y su amigo regresó con un aerosol en la mano.
—Ahora sí —le dijo.
El Fana lo miró, miró el aerosol, volvió a chequear el Obelisco y repitió:
—Vos estás reloco.
Desoyendo a su amigo, Marianito se puso la mano como visera y observó en derredor.
—¿Qué buscás? —preguntó el Fana.
—Una escalera.
—¿Una escalera? ¿Para qué mierda querés una escalera?
—Para qué carajo va a ser, para subirme al Obelisco y pegarle la pintada.
—Vos estás reloco —repitió el Fana riendo.
Dieron algunas vueltas hasta que pasaron frente a una obra en construcción. Entraron, le reventaron a patadas la cabeza a un sereno y volvieron caminando con la escalera.
El Fana traía la parte más ancha y con más peso, Marianito iba adelante, llevando el extremo con los escalones más cortos.
Cuando llegaron otra vez al Obelisco, ya estaba cayendo el sol y comenzaban a encenderse las luces de la ciudad.
Dejaron la escalera a un costado mientras recobraban el aire.
—¿Cómo es la cosa? Con un aerosol pedorro no te alcanza ni para hacer una raya que le dé media vuelta, loco —observó el Fana.
Marianito miraba el Obelisco, la escalera y el tráfico.
—Vamos de aquel lado —propuso sin prestarle atención.
Dieron una vuelta hasta encontrar la cara opuesta del monumento. El tráfico parecía ir directo hacia ellos, pero se desviaba a último momento para colarse hacia los costados.
Con mucho esfuerzo consiguieron levantar la escalera y apoyarla sobre la pared.
—Yo me quedo abajo, no hay forma de subir hasta allá en este estado, loco —dijo el Fana.
Marianito estuvo de acuerdo y subió los peldaños lentamente.
Agitaba el aerosol con cada paso que daba en el ascenso, fascinado por el sonido de la bolita rebotando contra las paredes de aluminio y la tinta comprimida.
Cuando llegó al tope, se volvió hacia la avenida. Las luces de los autos brillaban como diamantes, hasta le parecía ver estelas de luces rojas sangrando sobre el asfalto. Miró hacia abajo, el Fana sostenía la escalera con una sonrisa somnolienta en los labios.
Caía la noche en Buenos Aires cuando Marianito agitó por última vez el aerosol. Del pico comenzaron a salir las letras vaporizadas.
Después descendió lentamente. El Fana se asomaba intentado ver, pero el culo de su amigo que bajaba no le permitía leer.
Una vez en el suelo, tumbaron la escalera y se acomodaron en el pasto.
El Fana sacó del bolsillo de la camisa otro porro, lo encendió y se lo pasó a su amigo.
—Me siento bien, loco —dijo Marianito.
Contemplaban la inscripción iluminada por los autos.
Las letras rojas se desangraban en pequeñas gotas.
—Quedó bueno —reconoció el Fana con voz nasal.
—Te dije, pelotudo —respondió Marianito sonriendo con los ojos rojos clavados en la obra.
Pasaron unos segundos. El Fana preguntó:
—Estás seguro que cajeta se escribe con «G»?
—A mí qué carajo me importa —contestó su amigo.
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24 comentarios to “Trascendencias”

  1. Chuno Says:

    La verdad que le vendría bien un poco de color, aunque sea con faltas ortográficas.

  2. abajo el campo Says:

    muy bueno el relato, en especial la parte del porro….
    ya vuelvo, voy a plantar un poco y nos vemos al rato wey

  3. Dr. CroW Says:

    Exxxelente! Yo le hubiera clavado un “viva el papo”, pero está bien jajajaa

    ¿Se puede decir “viva el papo” acá?

  4. nene Says:

    Qué buen recuerdo del Peguelé que nos dejás…qué buena presentación, esa…
    Dr Crow Yo pondría la frase completa “viva el papo, pero que no gobierne”, o los geniales versos que adornaban el muro de una casa de Nueva Cordoba que ya no existe más:

    “Drink a mate,
    smoke a chala
    and go to bed
    with your hermana”

  5. sugus Says:

    El trascender a cualquier precio en general pone a los edificios publicos en el centro de la mira.. tatuajes sinteticos fagocitados x Hercal..
    me preocupa la voz nasal del fana..
    muy bueno playo como siempre estuve ahi..al lado del sereno viendo rebotar su cabeza entre la carretilla y los baldes (sucios todavia)…

  6. matias Says:

    yo sigo buscando el libro ese….

    muy bueno, josé, me hizo acordar a mis epocas de ir pintando paredes, aunque sin errores ortográficos de por medio….

    saludos!

  7. GOC Says:

    Excelente!.

    Tenía un amigo bastante careta y su hijo de 12 quería salir de pintadas. Un día pesqué unos pesos, compre latas y lo busqué al pendejo. Salimos. Cuando encontramos la pared ideal, comenzamos la obra. En eso se aparece mi amigo y lo recaga a patadas en el orto al pibe… a mi sólo me mando bien a la mierda. No hay dudas de que mi amigo siempre fue un cagón.

    Qué buen dúo el Fana y Marianito. ¿En qué andan ahora?.

  8. Walterio Says:

    Creo que la cosa se les hubiera complicado bastante por estos días, pues desde hace varios años el obelisco luce un antiestético corralito contra el vandalismo que no es muy fácil saltar.

  9. Walterio Says:

    GOC: no me explico cómo se puede tener un “amigo careta”!

  10. Walterio Says:

    José: más allá de la ficción, el lunes regresaba de Nono pensando en esta idea tan ramplona de la trascendencia que tienen algunos personajes que no son precisamente el Fana ni el Marianito y que dejan sus repulsivos nombres y estúpidas referencias sobre cada una de las piedras del camino de las Altas Cumbres. Recordé aquel post de la vieja Peinate en la que narrabas una anécdota en el río con unos energúmenos enchastrando el paisaje.

  11. federicogauffin Says:

    Salute Playo! Ya estoy de vuelta leyéndolo!
    Abrazos desde Salta!

  12. Luchino Says:

    jajaja… tas “reloco” Playo… jajajaja buenisimo…

    Cambiando de tema, lei en uno de tus comentarios que te perturbaba lo del agro y todo este tema…

    Yo estoy recontra embolado porque hacen creer que es una lucha es Campo vs Ciudad y que nadie se banca que le vaya bien al campo, y no es así loco…

    Para no quedar como un enfermo que se colgo de una palmera, ahora hago la relación con el cuento. deberían pintar en el obelisco: “Todos juntos por una reforma agraria” (que en realidad es lo mejor para hacer una distribución más justa, no la reducción de retenciones).

    Lo releo y si, parece que me colgue de una palmera y me pegaron un apr de cocos en el mate… jajajaja… bueno… es lo que hay!

    Ún Abrazo!

    Te ves al rato…

  13. Walterio Says:

    Luchino estamos colgados de la misma palmera utópica! Ayer dije casi textualmente lo que acabás de escribir sobre la reforma agraria y los presentes me miraron como si estuvieran contemplando una reliquia digna de un museo paleontológico.
    Se que en estos tiempos es casi delirante proponer algo así, pero qué bueno es poder seguir soñándolo. Ahora bien… (y me caigo de la palmera con tristeza) ¿cuántos estarían dispuestos a irse a laburar al campo?

  14. mmoreno80 Says:

    Ah, fumarse un porro a la sombra del obelisco. Que imagen amigo escritor, que imagen.

  15. Nico Says:

    Con dos fasos encima, poco importa. Es la verde verdad. UN abrazo.
    Ah, mira lo que encontré http://www.eldia.com.ar/edis/20080328/20080328074014.htm

  16. José Maher Says:

    José, excelente como siempre. Habitualmente no comento, pero encontré una nota en Telam en la que dicen que este blog está dentro del top 10 o 12 del país. http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=98784&id=218734&dis=1&sec=1

  17. José Playo Says:

    Chuno: ¿ilustración?

    abajo el campo: velo.

    Doc: “viba el papo”.

    nene: qué lindo, ¿no? Yo lo recuerdo con mucho cariño…
    No me acuerdo de esa pared, ¿dónde estaba?

    sugus: la voz del fana es preocupante. Qué bueno que te haya gustado.

    matias: está en falta, el libro. Así que tuviste días de pintadas, mirá vos. ¿Algún legado memorable?

    GOC: creo que laburan para Tersuave.

    Walterio: están limitando la expresión del arte urbano con esos corralitos…
    Y también me acuerdo de ese post, pero no lo encuentro por ningún lado. Una de las tantas cosas qeu se llevó la creciente…

    fede: qué bueno, cariños a Salta, abrazos a Orán…

    Luchino: me arrepiento de haberlo mencionado. Por una cuestión de principios, este espacio está pensado sólo para la distracción y el recreo, pero a veces la realidad nos infecta demasiado. Prefiero que las opiniones se viertan en los comentarios y no como bajadas de línea en los posts.
    Eso también es una utopía de la pulcritud.

    mmoreno: controversial, ¿no?

    Nico: gracias por el dato, mirá vos.

    Tocayo: gracias, igual que al Nico. Qué loco Telam…

  18. nene Says:

    José la pared era de una casa vieja en Achával Rodríguez, entre Velez Sársfield y Obispo Trejo. Creo que la demolieron para hacer un edificio. Bah, no creo, estoy seguro.
    Abrazo!

  19. matias Says:

    El unico legado memorable es una huida de la policia, un golpe en la rodilla y una pintada en la calle principal que estuvo ahi cerca de un año…

    casi me hechan del colegio por eso pero bueh, vieron que me estaban por hacer un favor y decidieron que siguiera ahi…

  20. Lucas, desde Pest again Says:

    Bello relato. Les pagaria una birra a esos dos.
    Una vez me dieron ganitas de entrarle con un aerosol a los muros del Arzobispado de Cordoba, que enrejaron los jardines para que los linyeras no se suban ahi a dormir y perturbar la gloria del Senor…
    El texto seria ‘Jesus no hubiera enrejado el sueno de los menesterosos’.
    Creo que no hubiera llegado a pintar ni la mitad de la J, though.
    Lo de ‘viva el papo pero que no gobierne’ es un statement politico de actualidad?
    Abrazos.

    L

  21. José Playo Says:

    nene: por la zona que mencionás, a mí tampoco me caben dudas de que la siguieron para arriba.

    matias: lo que hace uno a veces por legar un mensaje a la posteridad… ¡Al menos no cometiste la imprudencia de otros, que tienen el tupé de escribir libros!

    Lucas, desde Pest: contaste esa anécdota en otro post, en otro comentario, y me pasé un buen rato buscándolo un día en el que intentaba recordar esa frase con exactitud. Acá está y se agradece. Es muy buena.
    Abrazos.

  22. Lucas, desde Pest Says:

    Caramba, mi memoria es como un queso gruyere… con agujeros que nadie sabe para que estan. Medicacion urgente.
    La frase es para el uso de los amigos de la casa.
    Abrazo.

    L

  23. José Playo Says:

    Lucas: es una de las frases que asocio directamente con Peinate, a pesar de no ser mía. Con los comentarios de Walterio, del Nene, Jackie, Viejo y algunos otros veteranos del blog me pasa lo mismo.
    Bienvenido al club, chango.

  24. Lucas, desde Pest Says:

    Grazie ragazzo

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