El último bastión de la resistencia

Teníamos un muro y después nada.

Pronto la ciudad sucumbiría a una invasión de enanos peligrosísimos.

Del otro lado de nuestra defensa estaba la pradera encajonada por dos montañas, más atrás la loma y al final el horizonte; la cuna donde dormía el sol enfrentado a nosotros, el lugar donde nacían nuestros pequeños enemigos.

—¿Qué te hacen si te agarran? —quise saber.

El empleado de McDonald’s se volvió para contestarme:

—Te culean.

Esa noche quedábamos un puñado de soldados temerosos y agotados sobre el andamio vetusto, el último bastión de la resistencia para frenar al ejército de los degenerados. Combatientes improvisados, éramos. Fantasmas sin fuerzas para ninguna otra batalla. Lo que quedaba de la ciudad a nuestras espaldas dependía de nosotros, una línea de defensa presidida por un hamburguesero. Los demás lo respetaban porque había demostrado fiereza en los combates cuerpo a cuerpo. El grupo necesitaba un líder, así que no cuestioné sus órdenes ni su mal modo cuando llegué.

Ninguna guerra se ha peleado con bandos tan disparatados: de un lado los enanos infernales, del otro nosotros; jubilados, mujeres, empleados bancarios, recolectores de basura, alumnos repitentes.

El único camino para entrar en la ciudad era trepar la pared y liquidarnos.

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Era mi segundo combate desde que abandonara el Centro de Comunicaciones, donde ya no quedaban baterías ni energía para hacer funcionar los teléfonos, donde esperar la muerte detrás de un escritorio no tenía sentido.

A todos, supongo, nos motivaba el mismo impulso, hacer algo digno antes de irnos de este mundo.

Mis compañeros me contaron que la última semana los ataques habían sido de un salvajismo inusual. Ahora los enanos se alineaban en dos filas que golpeaban uno y otro margen del muro. Descendían corriendo desde la colina y chocaban contra las piedras, completamente ciegos y locos.

—Tienen la cabeza durísima —comentaban todos asombrados.

En eso se nos iba la vida: en defender esa pared mientras tuviéramos aliento. No debían pasar. Cuando alguna manito grasienta y sucia asomaba por encima cargábamos sobre ella con palos y con piedras.

El chasquido de las falanges rompiéndose era nuestro himno de guerra.

Y los gritos, claro.

Los alaridos que proferían aquellas criaturitas en la oscuridad hacía que nos cagáramos encima, literalmente.

La mujer a mi lado era bibliotecaria. Estaba sucia y tenía una venda alrededor de la cabeza que le cubría en parte el ojo derecho. En sus manos un enorme alicate para cortar alambres se abría y se cerraba. Estaba orgullosa del poder de su arma, con la que desprendía los deditos como si fueran de plastilina.

—Corto así, ¿ves? —se ufanaba— ¡TAC! Y a la mierda los dedos.

En la soledad de la noche el único antídoto para la locura eran nuestras conversaciones banales. Casi todos ellos habían perdido la cuenta de los días que llevaban en combate, matando y muriendo.

Cada noche se repetía la ceremonia: el sol parecía ponerse para que los combatientes de la resistencia regaran el muro con sudor, sangre y lágrimas.

—Es horrible —dijo ella—. Cuando se van lloramos y jadeamos exhaustos. Pero lo más terrible es verlos trepar la colina, desnudarse y mostrarnos sus genitales atrofiados, sus erecciones aberrantes.

—Seres viles —apunté.

—Yo estoy asqueada. Cada noche bajo por la escalera de emergencia y me cambio la ropa, porque me orino encima sin darme cuenta.

Los dedos machucados, las uñas quebradas, la cordura comprometida. Eso dejaban las batallas, un montón de manos agarrotadas y los nervios destrozados.

Una vez en el piso, lejos del muro, había que dejar los palos y las piedras sobre una mesa de armas, donde las moscas enloquecían lamiendo los restos de cuero cabelludo y carne macerada. El espectáculo era escalofriante.

La primera vez que subí, unos días atrás, era de madrugada. Me paralizó el miedo cuando alcancé a comprender la magnitud del mal que nos acechaba.

Sin embargo esta noche sería distinta. Lo presentíamos todos, y el bramido de los cuernos en el horizonte nos lo confirmó.

—Dios mío —dijo la bibliotecaria.

Una horda de cuerpitos desnudos se movilizaba hacia el muro. Jamás en mi vida había visto tantos enanos juntos. Se detuvieron en el corazón del valle, gruñiendo en un coro maléfico y desafiante.

—Prepárense —advirtió una voz anónima en la oscuridad.

Sopesé la piedra que tenía en la mano y acaricié el machete que llevaba en la cintura.

—Hijos de puta —murmuró un jubilado.

Entonces empezaron a correr.

En la noche sus cuerpos unidos parecían la cresta de una ola demencial próxima a romper contra nosotros. Los vimos llegar hasta la base de la pared, donde golpearon con sus cabecitas todos a la vez. El sacudón hizo temblar nuestro andamio y muchos de los nuestros cayeron al vacío, entre ellos, el jubilado.

—¡Tiráles, pibe! —me gritó alguien.

Todavía me dolía el hombro que casi me había dislocado en el combate anterior, pero igual arrojé una a una las piedras que tenía al costado en una cesta.

Abajo se escuchaban los quejidos cuando los proyectiles reventaban contra sus cabezas.

La procesión de abominables arremetió por segunda vez. El cabezazo colectivo sembró una fisura que se extendió a lo largo de toda la pared. El miedo hizo que algunos intentaron abandonar sus puestos, pero el chico de McDonald’s los instó a resistir:

—¡Si se bajan, no van a encontrar dónde esconderse! ¡TENEMOS QUE PELEAR!

Aproveché la confusión para llegar a su lado. Miles de manitos nacían del borde, y por cada una de ellas que rompíamos, dos aparecían en su lugar.

El andamio crujía bajo nuestros pies, los cabezazos sonaban como truenos en la noche. Recortados por la luna, veíamos algunos enanos que ya habían subido y blandían sus penes enormes hacia nosotros.

La batalla estaba próxima a terminar, podía verlo en los ojos de mis compañeros. Con el muro partiéndose y el andamio desmoronándose, era cuestión de minutos.

—¡AGUANTEN, MIERDA!

Pude ver a la bibliotecaria empecinada en cercenar un anular con su alicate, mientras dos pequeñines le mordían las pantorrillas y la cadera.

Una cantidad industrial de enanos que trepaban hasta nosotros nos desbordaba.

Me dirigí hacia nuestro líder:

—Tenemos que salir de acá.

Se quedó mirándome unos segundos, aturdido, sabiendo cercano su fin.

—Mierda —reflexionó—. Jamás me pusieron en el cuadrito del empleado del mes.

Fue lo último que dijo antes de que un grupito de brazos se lo llevara hacia el vacío. Cayó mirándome con el rostro embargado por la confusión y su cuerpo se perdió en la oscuridad.

Por todos lados surgían estas anomalías para treparse sobre la gente.

Me volví hacia la escalera de emergencia y descendí sin mirar atrás. Por el ruido y los gritos, supe que el andamio se había ido al piso.

Corrí lo más rápido que pude adentrándome en la ciudad, donde, sospechaba, sólo quedaba un lugar para refugiarse.

Hacia allá me dirigí, con miles de piecitos trotando detrás.

(Ilustración: Jaroslaw Kukowski, de Beinart)


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69 comentarios to “El último bastión de la resistencia”

  1. moscarey Says:

    jajaja muy bueno José, como no pensaron en los calzones de latas. Flor de armadura seria esa. Mientras corria sin duda se le habra venido a la cabeza Forest Gump, lo que seguramente lo motivo a correr aun mas rápido. Gracias por hacernos levitar un rato. Un saludo cordobé.

  2. matias Says:

    muy muy bueno, josé…

    Quisiera poder decir algo más, pero me quedé pensando hacia donde puede uno huir cuando es corrido por enanos pijudos…

    saludos!

  3. José Playo Says:

    moscarey: hubiera sido una buena alternativa, la de los calzones. Hay gente que sucumbe porque no tiene buenas ideas. Abrazo.

    matias: sólo el protagonista lo sabe. Abrazo grande, che.

  4. Walterio Says:

    A partir de la respuesta del empleado de McDonald’s, todo el relato se me vino encima como una avalancha de enanos! (no pude dejar de reirme!).

  5. nene Says:

    La verdad me descolocó. Por un lado pensé “pobre bibliotacaria, cómo le va a quedar…”. Y no pude evitar cagarme de la risa.
    Y por las imágenes y la deseperación de la gente, me acordaba de los relatos que nos hacía el abuelo de un amigo mío, que había peleado en la Guerra civil española. Nos contaba que cuando el número de muertos era muy grande y ya no se aguantaba el olor, por altoparlantes se escuchaba el alto el fuego, la tregua y salían todos de sus trincheras, cavaban fosas, tiraban los cuerpos, se saludaban los que se conocían pero peleaban en bandos diferentes y volvía cada cual a su trinchera a seguir disparando.
    El horror.

  6. grillito Says:

    tengo miedo, tío…….. 😦
    muuuuy bueno tu cuento, pero posta: me dio miedo y seguó leyendo cada vez más rapido, para saber si “nos” alcanzaban o no… je
    besossss

  7. Camilo Says:

    Me dieron mini escalofríos!
    Joder, que un millar de pequeños pies te siga de cerca… Mal final te espera.
    Una cerveza sin contás a donde carajo iba el maestro!

  8. Nevermind Says:

    Faaaaaaaa, menuda historia, por un momento me hizo acordar al Señor de Los Anillos, esa pelea entre Humanos y Orcos, antes de que llegara Gandalf con su caballería.
    Lo de los enanos culiadores le dio un toque insospechado de “bizarrosidad” (palabra reciéntemente incorporada por la RAE), y la respuesta del empleado de Mc Donald’s me dió hambre de un Big Mac.

  9. Sole Says:

    Brr! Escalofriante……..

    estoy trabajando. no-más-distracciones.

  10. José Playo Says:

    Walterio: eran muchos enanos, sí. Y eso que en la relectura eliminé varios pasajes en los que los enanos sometían a sus bajezas a algunos de los de la resistencia. Era demasiado.

    nene: qué locura eso que contás del abuelo, boludo. De cara, quedé.

    grillito: te compenetraste con la historia, ¡eso es muy bueno!

    Camilo: es un secreto que el maestro se llevó a la tumba, según creo. Pero que se salvó, se salvó. De otra manera no habríamos leído el cuento 😛

    Never: está inspirada en esa batalla, y en la de Sánchez Piñol en La Piel Fría, sólo que con un poco más de condimentos locales y fantasiosos.
    Ayer, justamente, estuve buscando el significado de “bizarro”, y en el Panahispánico de dudas aclaran que no puede usarse para connotar “rareza”.
    Yo vivo con hambre de Bic Mac.

    Sole: gracias por su tiempo, de todas maneras.

  11. mmoreno80 Says:

    Che, todo bien con el pibe de McDonals pero, ¿acaso nadie tiene las minimas nociones de estrategia? Como los orcos que mencionan, que los muy idiotas se paraban a tiro de catapulta. Creo que fosas con agua hubiesen sido la solucion; al fin y al cabo eran enanos y no creo que hubieran podido usar la chota como snorkel.

    Saludos,
    Matias.

  12. nene Says:

    Bizarro no es sinónimo de heroico?
    En fin, se lo usa para todo…

  13. nene Says:

    Lo de Don Larrosa es verdad; el viejo nos contaba eso y se le piantaba una lágrima…
    Y nosotros también quedábamos de cara

  14. José Playo Says:

    mmoreno: eran muy improvisados y los enanos culeadores amedrentan.
    Abrazo.

    nene:
    bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre: «Es un nombre bizarro. No cuando se ha nacido en Sídney y se es australiana» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’.

  15. Lucas, desde Dublin Says:

    Respuesta desde mi metro 68:
    – Gane un concurso de cabezazos en el secundario, desde alli un apodo pegajoso y obvio.
    – Seque una planta de tanto cantarle zambas.
    – Somos muchos, bizarros y con los cojones cuadrados.
    – No somos como los orcos rosas del valle de Calamuchita, que cuando se maman se desconocen y se comen entre ellos…
    – Las bibliotecarias nos recalientan. Y ellas, si, se mean por nosotros.
    – Mmoreno, sabemos nadar. Y donde vivis.
    – Preparar 3.974 hamburgesas por dia te impiden planificar ninguna estrategia seria. Ni siquiera para que no te oflen.
    – No vemos un carajo, eso si. Por eso nos llevamos puestas las paredes, siempre creemos que estan mas lejos de lo que estan…
    – Adonde vayas te iremos a buscar, Playo.
    Saludos con mi manito grasienta y sucia…

    L

  16. Lucas, desde Dublin Says:

    PD: vos fuiste el del pedradon en la zabiola culiau? El chichonazo que me quedo…

  17. ceci Says:

    Me imagino a los enanitos como a un ejército de animatronics con la apariencia de Chuky. Con su misma cara diabólica, y su mueca torcida de hijito de puta.

  18. ceci Says:

    Digo: Chucky.

  19. Walterio Says:

    Quién no ha tenido fantasías con enanos alguna vez?

  20. José Playo Says:

    Lucas, Dublin from: me hiciste reír mucho.

    ceci: yo los había imaginado pelados a todos, no sé por qué. Tal vez hubiera hecho falta una aclaración acerca del tipo de enano, para que la gente bajita no se dé por aludida, pero la literatura liviana es así.

    Walterio: eso mismo me pregunto.

  21. nene Says:

    Pero al fin y al cabo todo el mundo emplea el término ‘bizarro’ para designar lo raro…
    Walterio yo nunca tuve fantasías con enanos, sí con siameses…

  22. yonamoe Says:

    Uaaah, buena historia. Hay algunas cosas que no entiendo muy bien 😛 Pero me alegra saber que hay más gente además de yo (y otros dioses más) que escriben historias en blogs.

    ¡Saludos!

    http://epicadeunnuevomundo.wordpress.com

  23. Tomasini Maria Says:

    La ilustracion, el cuento,¿bueno?, ¿muy bueno?, tengo escalofrios.

  24. Eli Says:

    hola! no se por qué ..pero no pude temer ni odiar a los enanos de este cuento…me imaginé más bien una manada de pitufitos azules muy tiernos pero con una euforia y excitación incontrolable ja ja!

  25. Gustavo Says:

    Éstimado Playo:
    Sepa, desde ya, que quien suscribe al igual que otros tantos, compartimos elucubraciones a diario respecto a los disminuidos en altura, seres aberrantes si los hay, quienes basandose en portar ese apócope de humanidad, literalmente nos culean de diferentes manera.
    Dificil no tener miedo ante un enano. son maleficos. se aspectan portando esa mirada de que siempre estan pensando algo para cagarte, para sacar provecho, con el ceño fruncido y, desprecupate…, te cagan.
    Entre otras ,valiendose de la morbosa pena generada por su escasa corporalidad.
    Posiblemente mi afirmacion se basa en saber del “huevadita Lopez” , quien gesto su fama de mal guaso en Arguello, alla por los años setenta.
    Especialista en miembros inferiores, con posgrado en arrasar tobillos, canillas y lo que encuentre rodilla abajo, fue forjando su epopeya revanchista en cuanto partido de papi-futbol hubo.
    El se autodenominaba, “asistente de cancha”, figura en la que desplegaba su maldad! ladino el enano, Era encargado de marcar cuando salia la pelota del cuadrilatero sin picar (funcion autogestada,creada por el y para el) . Su mision claramente definida fuera de los bordes del área de juego, era gravitante apoyatura estrategica al juez de linea, y contaba con una particularidad: de momento, irrumpia en el campo, te cagaba a patadas y salía nuevamente, adoptando la postura anterior, bandera en mano, gesto adusto, siga siga, aca no paso nada.
    Daguerrotipo del Deminio de Tasmania, furibundo y desenfrenado, se transformaba en caniche tras pelotita de tenis, dando rienda suelta a sus instintos y luego volvia a su puesto, con el traje impecablemente planchado de adrenalina y ahi nomas te levantaba la bandera apenas te acercabas.
    Es que, es tal su amor por el futbol que no domina la pasion, decia Doña Celestina, madre del abominable.
    EHHHHHHH, como le´vai á pegá, pobre enano… gritaba la tribuna
    cuento corto: te dejaba marcado por el proximo quinquenio y vos te la tenias que comer!!!
    Esto sucedia en las primeras épocas, ya que sus incursiones, fueron ganando en calidad, presicion y cantidad. El huevada, en su aluvion pasional, ya no solo que entraba a la cancha, en el derrotero tambien le tocaba una teta a alguna que estaba en la tribuna, y por ahi se culiaba lo que estuviera en posicion de ser asistido
    Eso si, el torbellino duraba no mas de cinco segundos por reloj. Quedaba el tendal de pantalones rotos, cuerpos jadeantes, caras de asombro, el culerio de gallinas desplumadas y algun que otro gallo celoso, primeriado en su iniciativa.
    Habiendose tornado en un peligro y una loteria, el publico participaba en los torneos aplicando medidas preventivas, tales como cobertores de las zonas que no querian ser mansillados, de distinta calidad y extension, que mas de uno, dejaba partes sin cubrir, esperando que se apiade en su paso.
    Lejos de echarlo del certamen, lo iban a buscar si estaba enfermo, se lo extrañaba en la contienda si el huevada no estaba ahi, para poder “chumbarlo”. hasta alguno intentó fraguar su identidad. Absolutamente nadie pegaba ni alborotaba como el huevada.
    Pensalo: como no le ibas a estar agradecido si hizo suyo o cagó a patadas a aquel que histeriqueo a tu novia, o al que te pechó en la cola del kiosco y burlo tu humanidad?
    Fuente inagotable de reivindicaciones, mas de uno cobraba sus deudas ocultas, sus rencillas inexpresadas a los ocacionales jugadores gracias a la compulsion del huevada
    Doña Celestina vio la veta y decidio crear una agencia de apuestas varias, donde lucraba con las especulaciones del numero de incursiones, objetivo/s por noche, cantidad de golpes por pierna, etc.
    Claro está que este viraje dio que hablar respecto a la pureza impulsiva del huevada, poniendo en tela de juicio las motivaciones inconcientes de tal recurso, objetable,por cierto y paulatinamente desmitificó el caracter revanchista pulsional del acto, perdiendo virtuosismo, sino virilidad a medida que incrementaba la acepcion marketinera.
    Un dia, no hubo mas papi futbol.

    Pero guarda.
    No le quita maldad.El huevada era un mal necesario y es tenaz.
    Hoy paga sus cuentas dictando cursos en intituciones publicas y privadas “vehemencia y acertividad” “orientacion del impulso medio/bajo – Modalidad presencial y semi” ” Supervision clinica para principiantes”son algunos de los titulos de los mismos.

  26. Lucas, desde Dublin Says:

    Todo un referente el ‘Huevadita’. Cruel apodo, por otra parte, que impele a su infortunado portador a reivindicar su hombria a como de lugar.
    Salve, oh, ‘Huevadita’!

  27. José Playo Says:

    nene: a fuerza de uso, ya vas a ver, lo van a terminar incorporando.

    yonamoe: saludos y gracias.

    Tomasini María: brrr por la parte que me toca 🙂 .

    Eli: hay de todo tipo de enanos en los campos del señor…

    Gustavo: usted no se da ni la más remota idea de lo que me reí con su comentario. Casi todas fueron risas de computadora, pero hubo algunas de las otras que me hicieron pestañear.
    Un gran abrazo.

    Lucas, Dublin From: da para ponerlo como post, ¿eh?

  28. Dr. CroW Says:

    De puta madre, loco. Recién ahora me hago tiempo para comentarlo, pero lo leí apenas salió (calentito como los enanos) a escondidas en el laburo.
    Lo pongo en mi top 5 de las mejores cosas que he leído de vos.
    Me produjo una mezcla de urgencia, risa y cagaso, todo junto, bien revuelto.

  29. Jackie Says:

    Seeeeeee, los enanos somos peligrosos (mido 1.49), aunque no tengo pitolín, soy bien hija de puta, más mala que la carne de chancho al sol, hay más de uno que pide mi cabeza, o por lo menos engraparme los dedos a la mesa jajajajaja.

    José: Gracias, hoy voy a recrear ésta historia en mis sueños, aunque da más para ser una pesadilla después de haber cenado unas lamentables big mac´s. (Sorry Nene, trabajé en Wendy´s y aprendí a cocinar unas hamburguesas de putamadre)

  30. nene Says:

    Yo trabajé en Mc Mierda, Jackie, y es una experiencia más espeluznante que matar enanos pijudos desde lo alto de un muro…

  31. nene Says:

    …aunque sospecho que no era yo el destinatario de tu comentario, verdad?

  32. Jackie Says:

    Sorry José (offtopic)

    Nene: En especial, el último párrafo es para vos, y es que recordé que en algunos mensajes habías comentado que trabajaste en “Mac roñas” jajaja. Yo trabajé en una cadena llamada Wendy´s, las hamburguesas estaban muy buenas, pero eran tres veces más caro que en Mc… Aprendí muchas cosas interesantes (ejemplo: el tiempo de vida de las papas fritas, o que después de 10 minutos, la hamburguesa ya no es tan rica como recién hecha… en fin)… Lo que no estaba bueno, era el mismo sistema de explotación laboral con el que se manejan la enorme mayoría de cadenas fast food, pero bueh, por eso utilizan pendex, y la historia sigue siendo la misma. you know…

    Abrazo!

  33. nene Says:

    Si, se aprende mucho acerca de las enfermedades estomacales que puede acarrear morfarse una hamburguesa fría también; de cómo las bacterias presentes en la carne te pueden patear el estómago de una forma letal, y de cómo tiran la comida para no tener problemas con eso (debo decirte que acá no les fue muy bien con eso; un par de consumidores de pollo pasaron a mejor vida, por ejemplo…)
    Y lo de la explotación…bueno…eso es un tema que esos hijos de puta saben bien cómo disfrazar con lo de “la primera experiencia laboral…”
    Leí por ah´que Wendy´s es el fast food de servicio más rápido.
    Puede ser?
    Si es así, cómo los deben tener a esos pobres chicos…!

  34. Walterio Says:

    Entonces ¿las hamburguesas están hechas con carne de enano?
    Eso terminará con el mito!

  35. Walterio Says:

    Nene: y a propósito de las fantasías con siameses y enanos… no descartemos el contorsionismo, la licantropía y las mojarritas del río.

  36. nene Says:

    Walt: …y los caños de escape de los autos, y Piñón Fijo, las Trillizas de Oro, Cris Morena, Bergoglio, Ñáñez…
    Hay tanto que probar…

  37. Jackie Says:

    Así es Nene, estábamos obligados a dar atención express y de excelente calidad. En su auge, durante toda la semana, el local se llenaba a reventar, así que no podíamos parar ni un segundo o cagábamos.

    Tiempo después se calmó un poco y esos llenos impresionantes se fueron haciendo cada vez menos. Supongo que a los franquiciatarios les costó un huevo sostener las únicas dos tiendas de toda la Ciudad, los precios que manejaban eran ofensivos (un combo normalito, por ahí del año 93, tenía un precio al público de 6 dólares aprox, cuando en Mc Donalds, un combo de Big Mac, no pasaba de los 2 con 50). Todo, absolutamente todo lo que utilizábamos en la tienda, llegaba de importación, por eso se disparaban los costos, y al final se obligaron a cerrar. Una lástima, porque hoy Carl´s Junior o Burguer King, apenas se podrían comparar con Wendy´s.

    Y me fui al carajo, José, sabrás disculpar, espero no me rajes de acá jajajaja.

    Walt, de enano NO (¿estaría yo acá rompiendo las pelotas?)

    De lombriz… quizá.

    Jajajaja, qué mitos urbanos.

    Un beso!

  38. Walterio Says:

    Nene: al mencionar a Bergoglio y a Ñañez has abierto la puerta a una catedral abarrotada de excentricidades eróticas que incluyen la delicada lencería litúrgica de encajes estolas y casullas bordadas en oro, los cirios pascuales y los confesionarios en penumbra, que me mantendrán “horny” por lo menos hasta que acabe de pasar 1 rosario! (dada la experiencia que en estos menesteres tienes, sabrás a qué sex toy me estoy refiriendo!).

  39. Walterio Says:

    Me salió todo tan negro como mis abyectas fantasiás.

  40. Walterio Says:

    Jackie: ¿lombrices cubanas?

  41. nene Says:

    Walt: Me estoy acordando de Monseñor Laguna, un personaje de fernando Peña que debajo de la sotana no usa absolutamente nada; sòlo calzoncillos Calvin Klein…
    Los imagino con las estolas….y sin las sotanas….en posturas non sanctas, tirados sobre el altar de la consagración…
    Con respecto al “rosario” que mencionaste, tuve una novia que lo “rezaba” a menudo.
    Y también gustaba de los cirios, de esos grandotes que se usan en Semana Chancha…
    Y sì, hay sex toys que parecen ser altamente adictivos.
    Esta conversaciòn va tomando ribetes “bizarros”…

  42. sugus Says:

    seguro el autor se subio a la montaña rusa donde no suben los que son mas pequeños que la marca en la regla..

  43. nene Says:

    Walterio, no olvidar a Monseñor Edgardo Gabriel Storni, a quien bien le podrìamos dedicar esta conversación.
    Se relamería de gusto…

  44. Walterio Says:

    Nene: Me acuerdo del Monseñor Lago de Fernando Peña! Decía que le había dado la primera comunión a Ayto de la Rua…
    Y sobre Monseñor Storni… supongo que debe haber investigado a fondo el título de un libro de Alfonsina: “Mundo de Siete Pozos”.

  45. Walterio Says:

    Nos olvidamos de esas pequeñas delicias del masoquismo católico: disciplinas con púas metálicas, garbanzos bajo las rodillas, látigos de tres puntas, ayunos, humillaciones…
    El papa debería lucir un catsuit de vinilo con el tujes al aire y en lugar de mitra un bozal recamado con las monedas de Judas…

  46. Walterio Says:

    Nene: creo que estamos resignificando el título de este post!

  47. Pau Says:

    jajjajajajajajajajajjajajjaja, perdón no queria interrumpir esta conversacion pero al llegar al papa con catsuit de vinilo y el tujis al aire ya no pude aguantar. Asique jajajajajjajajajajajajjajajaja, estan hermosamente hechos bosta de la cabeza los dos. Y ahora me voy a averiguar lo del rosario.

  48. nene Says:

    Walt: El post bien podría llamarse “Los discípulos del Rosadito”; en alusión al religioso mentado.
    O “Mundo de siete cirios…o cirios en el siete”
    Como prefieras.
    Pau: no te lo recomiendo. Como dije, es altamente adictivo. Tengo una ex a la cual todavía no se lo puedo sacar. Si vieras su sonrisa de felicidad…

  49. Pau Says:

    Nene: piorrr. Me pusiste más curiosa todavía, soy una víctima de la curiosidad femenina mas extrema. Como es eso de la sonrisa de felicidad? Si es tan “ex”como es que se lo tenés que sacar vos? no entiendo, no entiendo

  50. nene Says:

    Pau: Se lo tengo que sacar porque a veces ya ni sale de su casa.
    Qué tiene que sea “ex”? Puede ser “in” o “tan”. Los vicios hay que matarlos de raíz…!

  51. Walterio Says:

    Veo que hemos sumado una acólita a nuestros diálogos sobre liturgia sexual!
    Pau: Nene tiene razón el rosario es el camino de la perdición, una vez que pasaste las primeras cuentas, no vas a parar hasta querer hacer la novena entera en honor a todos los avatares de la virgen, los santos y los non sanctos.

  52. Walterio Says:

    Nene: ayer vi perderse una monja en la multitud que vitoreaba los autos del rally, creo que lo hizo a propósito.
    No hay nada como un buen hábito para esconder todos los vicios…

  53. nene Says:

    …y tampoco hay nada como un buen vicio para mandar a la mierda a los buenos hábitos.
    Confieso que me calientan las monjas. Y Cristina de Kirchner en mênage a trois con la Gata Varela y conmigo.
    La puta madre, cómo me calienta la doña!!!
    Y ahí voy a comentar el post nuevo.

  54. Walterio Says:

    Ya que estamos con las monjas… recuerdo una porno titulada “Monjas Lúbricas” lo curioso era la apostilla de tapa: “La lujuriosa vida de un grupo de monjas transexuales en el interior de un convento”… parece que no alcanzaba con que solo fueran religiosas!

  55. José Playo Says:

    Este post se fue a la mierda, pero me encantan los rumbos que toman los escritos cuando salen en piloto automático.

    Por favor, limpien después los almohadones manchados con rímel y recojan el calzoncillo que hay sobre el velador.

  56. Walterio Says:

    Las sores me despiertan preguntas que nadie ha sabido responderme: ¿Se depilan? ¿usan tampones? ¿van al ginecólogo? ¿se bañan vestidas? ¿qué ropa interior compran? Soy muy fetichista.

  57. José Playo Says:

    Walterio: para avivar el fuego de las fantasías, te diría que sí, que hacen todo eso… pero de a dos…

  58. José Playo Says:

    ¡BLASFEMOS!

  59. José Playo Says:

    Y lo digo con conocimiento de causa… yo tenía un tío que era monja…

  60. Walterio Says:

    Bueno… para ampliar la fiesta propongo la sodomía de algún lefevrista…

  61. Walterio Says:

    Yo quise ser papisa…

  62. nene Says:

    Walt hay una larga nómina de personajes que podrían ser incluídos en el “festejo”
    Monseñora Lagos, Peter Malenchini, el Padre (en)Grassi, el mismísimo Storni, monseñor Karlic y tantos otros…

  63. Walterio Says:

    Ay! no nos van a alcanzar los cálices!

  64. nene Says:

    Mmmm no sé por qué incluí a Malenchini en la lista…tal vez por sus inclinaciones hacias los mancebos…
    Y ya que lo incluímos a él, que venga también León Ferrai, como para demostrar que somos tolerantes…

  65. Nico Says:

    José: Al final ¿te culeraron?

  66. nene Says:

    uh, perdón, es ” ‘hacia’ los macebos” y “León Ferrari”
    el sueño…

  67. Walterio Says:

    Si! Leon disfrutaría comprobando la capacidad de carga rectal de los purpurados! Yo lo asistiría gustoso, disfrazado de enfermera instrumentista hot (como Daryl Hannah en Kill Bill).
    Empezaría alcanzándole herramientas de rutina (báculos, inciensiarios y ramas de olivo), luego pasaría a investigar las posibilidades dadaistas de los paraguas automáticos y de la Braum minipimer!

  68. Walterio Says:

    Ah! y de fondo pondría un coro de monaguillos haciendo covers de canciones de Nina Haggen!

  69. Walterio Says:

    Hoy vi un cono vial y se me ocurrieron algunas ideas…

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