Setecientos días después

Setecientos días después y otra vez haciendo circulitos en las páginas de los clasificados.
Aunque sabemos que es inútil: no hemos dejado en todo este tiempo de llamar para preguntar por las casas detrás de los carteles, y con cada consulta que hacemos, parece, fomentamos el incremento de billetes sobre un precio al que ya no llegamos.
—Lo que buscan, de mil para arriba.
—Mmmm… Lo pienso y lo llamo.
ilustración de un post viejo, reflotadaOtros barrios, otras calles, la historia se repite. Deambulamos ampliando el recorrido cuando vamos a la panadería o a la farmacia, y damos amplios rodeos por calles que hace meses no transitamos.
Estamos estudiando y repasando.
Las fachadas se suceden en un calidoscopio lento y satánico. Cada tanto dejo caer el culo en una verja y apunto en mi cuaderno algún dato. Me he convertido en un detective al que no se le escapan los jardines delanteros con el pasto alto, las persianas cerradas, los papeles acumulados en los buzones, la tierra y los excrementos en las puertas de los extraños.
—¿No sabe si la casa del lado se alquila?
—Nooo, yo no sé nada. Váyase o llamo a la policía.
Tal vez yo ya esté loco y no me he dado cuenta. Me lo digo cuando traspongo cercos y rejas bajas, cuando camino en silencio y me paro en los portales y, con los ojos alineados en los huecos entre las maderas de las persianas, respiro el profundo aroma del hogar abandonado.
Anoto: “Living grande = sistema blotting en la pared sobre el zócalo = humedades que vienen desde abajo. Negociar con la humedad”.
Y esto último, subrayado.
Solamente un tarado hace eso. La locura crece en un frenesí que te convierte la cabeza en un ábaco. Fingimos dormir y fingimos cagar, cuando en realidad estamos sacando créditos virtuales con recibos de sueldos prestados.
Setecientos días después y empezás a jugar al Rummie de los sin techo, al Burako de la clase media que fuma en un patio y hace operaciones inmobiliarias imposibles con los dedos de la mano.
—Tienen un hijo en Italia, pero a la señora la internaron, así que tendría que hablar con el chico que es el que maneja todo desde allá.
—Gracias. Buenos días.
Viejas casonas aplastadas por el tiempo, con las paredes ocultas detrás de enredaderas voraces que trepan para arañar los vidrios rotos de las ventanas. Soñar con tejas sueltas, con domicilios donde ocurrieron crímenes espantosos que abaratan muchísimo los costos. No tener problemas en compartir habitaciones con espectros, o desayunar en la cocina con los fantasmas torturados.
Apuntar en el cuaderno “Alquilar una Casper”, saltar las tapias, invadir domicilios, correr riesgos innecesarios. Aprovecharse de la miseria del otro, de la mala fortuna del prójimo, del miedo a los muertos y a los condenados; jugar un Quini6; camuflar la desesperación con maquillaje de rutina mientras los días siguen contando.
—Andaban mal, ellos. Parece que tienen muchas deudas… él se dio al juego y a la bebida, creo que terminó preso…
—Ajá. ¿No sabe en qué cárcel puedo ubicarlos?
La vileza, el derrumbe, los ladridos de un perro abandonado a la buena de un dios inmobiliario en el vientre de un patio lejano. Mail a todos con asunto “buscamos”. Sopesar las oportunidades de que Jeffrey Dahmer, John Gacy o Charles Manson hayan vivido en este barrio.
—No conozco a ningún Clacy, señor.
—Gracias de todas formas.
Los huevos sitiados por tarjetas personales de los vendedores que nos llenan los bolsillos. Repetir la ceremonia de seguir a jóvenes de traje cuyas voces reverberan en habitaciones vacías.
Llega un punto en el que todo se resume a esquivar cucarachas muertas en el piso mientras tus pasos retumban en habitaciones sin vida, tomando datos.
—Salvo el detalle de las paredes y el techo, es una casa muy cómoda y el barrio es muy seguro.
—¿Por qué los alambres de púa en el patio si es tan seguro el barrio?
—Te averiguo y te llamo.
Paranoicos, locos, borrachos, golpeadores, drogadictos, despatriados, shaolines, niños mimados con ahorros acabados. Quiero la dirección de todos ellos, todas las formas de pago.
Setecientos días después, volver de las vacaciones y empezar a descolgar los cuadros, embalar los libros, desclavar las repisas, bostezar de pie en el living con la mirada anclada en la lista de cosas que vamos a olvidarnos.
—¿Y si buscás un trabajo fijo? Por ahí, con más plata…
—Estoy en eso.
Recuperar los viejos contactos, abrir los diarios y anotar cientos de números telefónicos, miles de celulares, interminables listas con abreviaturas para:
—Tres dormitorios / baño / cocina / living / patio.
—Fuá.
—Mil cuatrocientos. Dos meses por adelantado.
—Uh…
Setecientos días después, ¿y si nos vamos a vivir al campo?
—Es lejos, pero no tanto. Y es mucho más barato.
—Mmmm.
¿Una venta de garage en un garage prestado? ¿Quién me comprará las Ñ que guardo? ¿Quién querrá llevarse en una bolsa nuestra vajilla sin estilo, nuestros platos de todos colores y tamaños?
Mi hija nómada y su mamá optimista y yo en el patio que ya no es nuestro, elucubrando.
Debería haber estudiado para otra cosa. Malditas carreras artísticas. Los médicos tienen lindas casas, los abogados tienen lindas casas, y los ingenieros.
Me cago en los cuentapropistas y en los escritores, en los sueños ponzoñosos, en las quimeras. Me cago en Chanquete, que vivía en un barco.
Solo, bañado por la mirada de un perro que resopla salpicando sobre las baldosas una lluvia de gotitas, pienso en el comienzo de todas las novelas, que siempre empiezan con un giro en la vida de un extraño.
En mi ex-casa ha vuelto a crecer el pasto.
Leer “Política y Economía”, anticipar el batacazo, ponerse en guardia, pertrechar alimentos, restringir los gastos.
—Con Cristina se viene el quilombo, este país se va a la mierda…
—¿Cómo saben? ¿Y yo qué hago?
Analistas políticos de cotillón escondidos en los bares detrás de los pocillos y los vasos.
No les temo.
Ni a ellos ni al fracaso.
Argentina es un torbellino cíclico, una centrifugadora que nos exprime hasta secarnos.
Sin embargo, entre vuelta y vuelta, arrugados, tenemos tiempo para reír, para cantar, para tirar una maderita hasta el fondo y esperar que, de una vez por todas, la boluda de nuestra perra nos la traiga y no se nos quede mirando.
Los viejos hábitos son difíciles de romper: por suerte mi mascota está acostumbrada a que yo me viva quejando.
Mi mujer y yo, de alguna manera, amamos reponernos a los sacudones, al parvo virus, al último número en la panadería, a la belleza del desencanto.
Por eso seguimos levantando el teléfono. Por eso seguimos llamando.
—Tres dormitorios, baño, cocina, living, patio.
—¿Anotaste el número?
—Sí. Listo.
—Beso, estás muy linda hoy.
—Dame la mano, sigamos buscando.
.
.
.

22 comentarios to “Setecientos días después”

  1. C. Says:

    definitivamente el tema del año: los alquileres.
    en esta era no hace falta ser hippie para querer vivir en comunidad.

  2. Ga Says:

    Que terrible el tema de los alquileres, por suerte hace años que pude comprar un minidepartamento donde vivimos con mi marido y mi hijo..

    Pero recuerdo claramente la época en que alquilaba, mi hijo era chiquito (hoy tiene 19 años) y vivíamos con el corazón en la boca porque todos los meses aumentaba el alquiler.

    Ojala que consigas pronto!

    Un beso de tu nueva lectora

  3. Bays Says:

    Ufff… qué temita. A mí se me hacen 1400 días en agosto, pero a la angustia la vengo acumulando por adelantado. No sé qué vaya a pasar, pero es inevitable el nudo en la panza.
    Qué pena no llamarse Macri, o Fortabat, o Perez Companc, como para tener otros problemas, más livianos, más frívolos que estos.
    Suerte en la búsqueda.

  4. Tomasini Maria Says:

    No, no Sr. Playo, quiero romper mi laconismo, se puede, Ud. puede, asi sea una pieza, baño y cocina, en una Argentina que cada dia nos ahoga un poco mas sin mas razones, todavia podemos con nosotros y arrancamos dia a dia. Rescate el ultimo parrafo de su historia de alquiler amarga, tiene con quien y para quien, asi mañana es otro dia y pasado mañana tambien, en algun recodo va a encontrar lo que busca o tal vez algo esta esperando por ustedes. Con el corazon.

  5. ladransancho Says:

    mi más sentido saludo a quien transita los anegados caminos de la renta inmobiliaria. encontrandome en similares circunstancias no puedo sino solidarizarme con quienes sufren los avatares de un mercado casi siempre inalcanzable para el laburante terrestre. pero bueno, es lo q hay…
    como siempre, tu manera de juntar las palabras llega, es facil identificarse y no es facil hacerlo facil, asi que una vez mas, felicitaciones.
    todo llega, y lo mas importante es q la familia es optimista y esta unida.

  6. Pau Says:

    Hola José, me dio ternura tu final, yo creo en aprovechar las pequeñeces y la risa y la rutina hasta que el próximo centrifugado. Y vuelta a empezar. Estoy pensando que en el fondo, sos un optimista. Haber sabido te alquilaba mi casa…que es casi campo pero mas cerca y es una casa para un escritor sin trabajo fijo, sin duda. Ya vas a encontrar el lugar apropiado, cuestion de insistir y dejar que pasen las cosas. Besos, me alegro que estés de vuelta.

  7. Casimiro Boamorte Says:

    y si te toca un vecino como Carlitos Bukowski
    podrás escuchar a Brahms, Shostakovich
    y el catre dele que dele contra la pared
    de pronto un papel arrugado, en medio de botellas vacías y cigarrillos a medio fumar

    saludos

  8. Lore Says:

    Buenisimo (el cuento) unos amigos estan tratando de alquilar una casa para poner consultorios medicos, y por ese motivo les dicen que no o les devuelven las señas….

  9. nene Says:

    Hijos de la gran puta.
    Casualmente esta semana, que comenzaron las clases y mis hijos me piden la lapicera con la carita de Bart Simpson y las gomas de borrar con la bandera de River o de Boca; esta semana que me dì cuenta que por el precio de dos mochilas me puedo ir un finde tranquilo a algún lugar en las sierras y por el de dos pares de zapatillas mas o menos mediocritas puedo comer un mes entero; esta semana me dí cuenta de que en el país en donde es presidenta una mina que se parece a la Gata varela, en el país del “nada aumenta, todo está o.k.; la inflación está dentro de los parámetros normales”, dos sueldos clase media son igual a una mierda y media.
    HOGAR CLASE MEDIA.
    Me cago en todos nosotros, los de la clase media. Por ser de clase media.

    Y me cago en todos los gobiernos; los de antes, los de ahora y los que vendrán, por las dudas.

  10. Nippur Says:

    Che Playo: seguís teniendo preferencia por la zona céntrica?. Si no, avisame y te averiguo algo en mi zona. Poeta Lugones y “Nuevo” Poeta Lugones.
    Que los Dioses estén contigo.

  11. kike Says:

    pago $150 de impuestos pero nada de alquiler. Es un barrio de mierda xq ni si quiera puedo tener banda ancha, pero cdo voy al super los productos son mas baratos que en disco o libertad.
    el sabado me gano el radio bingo y me compro un auto.
    me falta plantar un hijo y tener un arbol.

  12. kike Says:

    ahh, me falto decir que la luz en esa cuadra es cualquiera, hay baja de tension casi todo el tiempo, estan todos enganchados menos yo, ando en penumbra muchas veces…pero eso si, no pago alquiler…que bolu, que bolu, que bolu…

  13. Chipako Says:

    Alquileres, todo un tema, hace mas o menos 12 años que vivo alquilando y mudandome, ahora estoy en uno de los lugares mas caros del pais en lo que a la vida diaria se refiere, cuanto extraño mi departamento de dos dormitorios en el centro de Tucuman por $300 o el que tenia en La Rioja el año pasado por $400, lo peor viene cuando me pongo a pensar sobre la posibilidad de comprarme algo y dejar de “tirar plata”… si los alquileres aqui en Comodoro son caros, ni pensar en comprarme algo.
    Por lo menos dentro de el bajon de pagar muuuucha plata por un alquiler he tenido la suerte de conseguir algo cerca del laburo muy lindo y por un buen precio.

  14. ceci Says:

    En Holanda nosotros estamos alquilando una casa por 400 euros mensuales y la empresa que nos la alquila pasa cada tanto a revisar el estado de la cosas y a informarnos que en tal día vienen a reparar lo que ven defectuoso o viejo.
    Antes de venirnos nos dijeron que van a reemplazar el baño y la cocina por mobiliario nuevo.
    Eso sin que nosotros los llamemos, simplemente vienen cuando estiman que ya se gastó el material por el uso cotidiano.
    Allá todo está muy controlado justamente para evitar que te ocurran cosas como las que les pasan a José y familia.

    Saludos.

  15. José Playo Says:

    C.: la comunidad es un problema cuando se impone como un mal necesario.

    Ga: gracias, Ga. Y bienvenida, un gusto tenerte por estos lados.

    Bays: gracias. Los Macri, de acuerdo a la portada de la última Noticias que vi, también vienen con el tren enquilombado. Cada cual carga la cruz a medida del lomo, parece.

    Tomasini: en eso estamos. En eso y recorriendo barrios nuevos, recién estrenados, donde hay un montón de jóvenes argentinos con los bolsillos apaleados. Hoy, justamente, fuimos a ver una casa en uno que parece el barrio de Amas de Casa Desesperada después de un bombardeo coreano, pero está bueno, tiene su onda. Seguimos buscando.

    ladransancho: gracias, amigo virtual. Va un abrazo para alejar los problemas inmobiliarios.

    Pau: creo qeu ese es el sentido del texto. No sé si soy optimista, tal vez el hecho de proponerse serlo ya te convierta en uno. Al menos en lo que escribo quiero que pase lo que a veces en la vida real demora bastante en ocurrir. El final es tan cierto como la búsqueda y la desesperación.
    Envidio tu casa que no conozco. Hoy estuvimos viendo una que es un castillo abandonado por el hijo de un señor que se murió hace doce años. La casa es un sueño, queremos que nos la dé para refaccionarla, quiero proponerle escribir la biografía de su padre que no conozco. Uno echa mano a lo que tiene a mano. Estamos sopesando la opción de convertirnos en caseros suyos, lo que sea. “Siempre soñando” diría mi madre, siempre soñando.
    SEguimos insistiendo, claro. Es muy lindo estar de vuelta, gracias.

    Casimiro Boamorte: estaría genial, siempre y cuando no se venga a chupar a la puerta de casa, porque ahí sí que no escribimos nunca más nada, y a mí esto me gusta mucho, demasiado como para dejarlo. Abrazo.

    Lore: tengo amigos en situaciones similares que lograron sobreponerse a la pérdida de las señas, los que imponen esas condiciones son unos hijos de puta, y lo digo con esa liviandad porque no tengo una inmobiliaria, siempre pienso si no haría yo lo mismo estando en el lugar de los que reparten las tarjetas. Lo triste es que todos tengamos que buscarle la vuelta para hacernos de un mango.

    nene: me he acordado mucho de vos escribiendo este post, no sé por qué. Será que más de una vez te escuché/leí hablar del tema. Me solidarizo con tu Gomitada.

    Nippur: qué gusto verlo por estos lados, oiga. Sigo viendo donde sea, tíreme direcciones y yo me paso. Su barrio estaba bueno, en la última (y única) visita a su casa recuerdo los llanos similares a Lagash, y ahora me sangran los oídos de tanto silencio entre la última vez que supe de usted y hoy, que otra vez lo leo.

    kike: las últimas dos gestiones no son tan complicadas. Por lo demás, hoy te digo que cualquier tranquilidad me da envidia. Abrazo kike.

    Chipako: también pensamos en mudarnos a La Rioja, te cuento. Uno empieza a tirar manotazos para todos lados, como hacen los ahogados. Este post ha traído muchas voces viejas, ¡estoy emocionado!

    ceci: ¿por eso será que le dicen primer mundo? Nunca me como mucho esa historia del mundo posicionado, pero que me gustaría que acá las cosas funcionaran así, no te lo voy a negar.
    Me alegra también saber que estás en un lugar en el que las cosas funcionan tan lindo. Saludos y a ver si se vienen pronto.

  16. anita Says:

    che loco…. no me asusten que me acabo de mudar… lo logre! ahora puedo decir “vivo sola”
    estoy estrenando esta semana justamente; el lugar es perfecto, el precio es perfecto, la ubicacion es perfecta! o tengo muuucha suerte o muuuucha ilusion.

  17. anita Says:

    che jose, que bueno lo de Chanquete!! hace años que no lo escuchaba nombrar. Suerte loco! que te sea leve

  18. José Playo Says:

    anita: si lo has logrado, a disfrutarlo. En esto, llegamos a pensar, influye directamente una cuota importante de ocote.
    Pensé que nadie iba a cazar lo de Chanquete, jeje. ¡Gracias!

  19. Lucas, desde Dublin Says:

    Che Jose, bajonazo lo de conseguir un lugar. Pero es como todo, despues de agotar tres pares de ojotas verdes, las topper gastadas del año 87, y un par de zapatos acordonados, uno termina encontrando lo que busca.
    O algo parecido.
    La idea del castillo esta buenisima, decile a ese señor que si necesita la declaratoria de herederos se la podemos hacer sin cobrar honorarios, somos varios los abogados y con que uno ponga la firma y otros ayuden no seria mucho laburo. Desde agosto estoy en Cba. y me ofrezco para hacerlo si otros me dan una mano (never? mariano463?).
    Bizarro un pack restauracion+biografia paterna+declaratoria.
    Abrazos.

    L

  20. Luchino Says:

    La verdad… que dolor de pelotas que son los alquileres…

    Pero aún peor que los alquileres son los boludos de traje que te quieren clavar la cucha para el perro como el mejor lugar del mundo, ¡¡¡¡FUCKINGS INMOVILIARIOS!!!!

    Un abrazo, y espero que pronto termine la encarnizada busqueda… ¿Quién no puede vivir en una casa sobre un cementerio indio?

    Se ven al rato!!

  21. argentoycordoobes Says:

    he leído por ahí que existían en la antigüedad personas(generalmente millonarias) que se decidían a ser protectores de las artes, cuando leo las penurias por las que tiene que pasar alguien con tanto talento como vos, me gustaría ser uno de esos millonarios, en serio.

  22. José Playo Says:

    Lucas: ahora estamos en tratativas para ver si podemos pedir una prórroga, porque hay una figura legal pequeñísima que podemos manotear con la que tal vez ganemos, no sé, dos meses. Así de paso le damos un respiro al teléfono y al diariero.
    Muy lisérgico el pack, estoy de acuerdo.
    Abrazo y gracias.

    Luchino: yo no sólo puedo, sino que quiero esa casa sobre los indios. Si no me inspiro ahí para escribir alguna cosa, cuelgo los guantes y me dedico al rubro metalúrgico.

    Robert: qué lindo comentario, hermano.
    Te agradezco y te mando un abrazo.

Los comentarios están cerrados.


A %d blogueros les gusta esto: