Diferentes clases de orgasmos

Antes de que Andy llevara mis noventa kilos de carne fofa a mil cien metros de altura, yo era de los que pensaban en el coito y el autoservice como únicas posibilidades de alcanzar un orgasmo.
Descreía, por ejemplo, de las bondades del sexo tántrico (tachándolo de “un innecesario cuento de nunca acabar”), me mofaba de quienes, inducidos por los efectos de algunas drogas, llegaban al clímax como electrocutados, y me parecía un verdadero dolor de huevos experimentar con el sadomasoquismo.
—Los orgasmos —me decía— sólo se alcanzan por frotación.
Los recesos laborales, empiezo a creer, fomentan eso: alternativas de experimentación, búsqueda de sensaciones nuevas, la perspectiva de tu ciudad vista como la ven los pájaros.
Estas semanas que nos tomamos para despejar la cabeza no incluían un vuelo en el Aeroclub de La Cumbre, para nada.
Dejo esto en claro para evitar confusiones: fui engañado como una criatura. De lo contrario, confieso, ni en pedo me hubiera subido en ese aparato. Lili, una amiga de años, lo sabía. Por eso preparó una redada con su novio, porque la ventaja corría de su lado; poca resistencia ofrece un padre que se lleva de vacaciones una muela cariada y una hija que no para de correr ni un segundo hacia todos lados.
Andy (novio de Lili) es un tipo muy experimentado en vientos, destrezas y suspensiones, a diferencia de un servidor, sin voluntad ni para soltar un pedo fuera de la cama cuando se apaga el velador. Mi suerte estaba echada desde el momento mismo en que tomamos el desvío y nos salimos de la ruta hacia La Cumbre, adentrándonos en un camino que corta por la mitad el campo de girasoles más grande que hayan visto mis ojos.
Nos pasamos toda ese día en el aeroclub fascinados por la lejanía de las sierras, por la extensión de los sembradíos dorados, y por la excitación que se apoderó de nuestra hija, que ni bien se bajó del auto se predispuso a meterse en la boca el contenido de los ceniceros, una colonia de cascarudos agrios, todas las arañas, todas las tortugas, todas las gallinas, todas las macetas y una ojota del talle 24.
Cosas que tienen que hacer los padres, además de cambiar pañales y llevar a los niños de la mano, evitar que nuestra descendencia se suicide. Es una tarea difícil, pero alguien tiene que hacerlo.
Nuestra pequeña se encontraba en un estado rayano a la locura por el exceso de estímulos; miraba para un costado y veía a los hijos de Andy, a quienes les profería gritos de algarabía, volvía la cabeza y frente a ella aterrizaban dos tipos en parapente (boca congelada en un “Oh” por más de diez segundos). A esto hay que sumar el descubrimiento de una cama elástica de dimensiones colosales con la que mi pequeña les ganó a todos en permanencia (conseguimos bajarla del bendito camastro luego de agotar todas las maniobras extorsivas y los premios falsos).
A veces, de noche, con mi mujer nos miramos y nos preguntamos a quién habrá salido tan hiperactiva esta chiquita, porque nosotros somos poco más que amebas que reptan de la cocina al baño.
Ese día, cuando por fin el sol empezó a guiñar el ojo sobre las sierras y Niki soltó el primer bostezo, Lili me tomó por el brazo. Estaba a punto de dejarme caer infartado sobre una reposera cuando vimos que Andy nos llamaba desde la pista.
—Vamos, gordo —dijo mi amiga.
despuegue en trikeNi puta idea tenía entonces: dos minutos después estaría despegando.
Atolondrado como estaba por la catarata de excusas que se agolpaban en mi cabeza, no ofrecí resistencia cuando me calzaron los auriculares y las antiparras.
Vencido como estaba por el esfuerzo vacacional y el dolor de la muela, me dejé cinchar la barriga con el cinturón, apenas soltando una excusa ininteligible.
—¿El traje para él? —preguntó Lili.
—No hay tiempo —terció Andy—, se va el sol, hacemos vuelo corto, que aguante un poco el frío.
Andy es suizo. Su castellano es muy gracioso, porque arrastra las palabras y deja caer con fuerza las oraciones, como si hablara en alemán.
Lo próximo que supe era que traqueteábamos con suavidad por la pista de pasto sobre el trike, ganando impulso con la voz metálica de Andy saliendo de los auriculares para apuntarme los detalles técnicos.
—Este vuelo que hacemos se llama (*nombre olvidado por el cagazo*). Vamos a buscar el viento (*ídem paréntesis anterior*) para poder despegar antes que se vaya el sol, así ves Córdoba desde el aire.
Mentiría si dijera que pensaba en otra cosa que no fuera “ojalá puedan separarnos si nos caemos con este trasto”. Para los cagones crónicos como yo, poco valen los currículums.
Me importaba tres carajos que Andy fuera campeón mundial piloteando esos aparatos, me la sobaba que el vuelo de bautismo me saliera gratis y así me ahorrara ciento cincuenta pesos.
Una convicción íntima que tengo es que todo lo que cueste más de cincuenta mangos es caro.
En ese momento todo lo que tenía entre oreja y oreja era que estábamos a punto de levantar vuelo en un autito chocador, con un ala sobre el marote y una hélice de juguete en el lomo. Y que a la crónica de mi desastre la iba a terminar haciendo algún periodista de policiales de La Voz del Interior antes que yo en mi blog.
—Cien metros —anunció Andy.
—Uhhh —fue toda mi respuesta.
Despegamos con suavidad, sin que me diera cuenta, fue como hacer willy en una película muda con un auto sin techo.
—Trescientos…
—Ta fresco, ¿eh?
A esa altura, te aviso, entregás la contraseña del mail, el pin de la tarjeta de débito, la billetera y el culo, si así fuera necesario. De alguna forma quería disimular el cagazo, pero no soy buen actor a determinadas alturas. El aeroclub se empequeñecía debajo y la inmensidad de los campos se me antojaba ridícula desde la distancia que estábamos alcanzando. Era El Estanciero versión 2.0
—Cuatrocientos metros.
Y se hace un silencio.
Pero un silencio que no sabés lo callado que es. Un silencio como de pausa en el aturdimiento, como una suspensión de ensueño. Ni el más barrabrava de los fernets que me he tragado me paralizó nunca como ese silencio.
—Ahí a la derecha está La Cumbre. Ya prendieron luces porque ya no hay sol ahí, ¿ves?
Posta. Se veía La Cumbre.
…ajá-la-cumbre —contestaba yo.
—Allá al fondo atrás de la montaña, está el Lago Carlos Paz.
…já-elago…
—Allá Cuchi-Corral. Ochocientos metros.
En un punto, los labios se te sellan por el frío y el cagazo. No es un cagazo común y corriente, es un cagazo distinto. Yo me atrevería a decir que es el tatarabuelo de todos los cagazos, un cagazo primigenio, el miedo a las alturas, a la caída, la contemplación de la fragilidad de la vida humana, la copa de los árboles reducida a maquetas de estudiantes de arquitectura, el techo de las casitas en la relomada de la mierda, a mil metros por debajo de las patas.
Y empieza a rugir el aire convirtiéndose en viento. Ahí nacen los vientos, loco. Te lo firmo. A esa altura las brisas son ensordecedoras.
—Mil metros.
Uh.
—¿Tiene frío?
No siento la piernas —me sinceré. Quería engañar a Andy, hacerlo bajar apelando a su corazón de buen samaritano para que pegara la vuelta (despacito, muy despacito) en busca de una cerveza con maní.chino alto La altura es maravillosa, todo bien, pero tener los huevos tan lejos del piso no es lo mío. Soy de los que disfrutan de la tierra, odio todo lo que sea alto, odio a los basquetbolistas y al chino ese que salió en el Guinnes al lado de una mina, por lungo.
—Ahora vamos a entrar en calor. Respire hondo.
Si algo he aprendido en treintaytrés años de vida es que cuando alguien dice “respirá hondo” es porque:

a) tiene guardapolvo, estetoscopio y una mala noticia
b) se tiró un pedo y es sádico
c) anuncia algo que te va a hacer fruncir el culo

—Gravedad cero —soltó Andy antes de detener el trike en el aire y pedirme que extendiera los brazos.
Uuuuuuuaaaaaaahhh —me oí decir, como cuando se aparean los americanos en sus pornos.
Efectivamente, no pesábamos un carajo. Habrá durado, no sé, tres segundos. Yo pensé que tendría pesadillas con eso el resto de mi vida, que le debería haber pedido a la Naty que me espere con una ambulancia, un tubo de oxígeno, una…
—Vamo de nuevo, este no salió bien; respira hondo.
UUUUUUUUUAAAAAAAAAAHHHHHH —me salió por los labios.
Habrá durado, no sé, cuatro años.
Increíble.
—Bueno. Te va engripar. Bajemos —dijo Andy.
Tuve ganas de decirle “gracias, te quiero”, pero los machos somos recios y no soltamos prenda, así que me limité a un:
—Gracias, Andy. ¿La verdad? Muy bueno.
Antes de poner los pies en el suelo hicimos un vuelo rasante sobre el aeroclub. La carita de mi hija congelada en un “Oh” interminable valió cada segundo de ese tramo en el que nos señaló con sus deditos regordetes, andá a saber pensando que éramos qué.
Aterrizamos como si no hubiera pasado nada. Fiuuuh
Escribo esta experiencia porque ya le llené los huevos a todo el mundo contándole esto.
No dejo de repetirme que no volvería a hacerlo, aunque muy en el fondo de mí tenga un enano adrenalínico que me dicta que si me lo ponés a Andy a tiro le salto al cuello y lo espoleo de nuevo.
Esa noche, huelga decirlo, dormí como si me hubieran inyectado un bidón de bronquisedán en un seno.
Escribo esto algunos días después, previo paso por el único consultorio odontológico en donde dejo que me metan mano en el comedor, porque la tienen clarísima y no me hacen doler.
Escribo esto sin poder sacarme la lengua del hueco donde antes tenía una muela de juicio gigante que ahora descansa en mi bolsillo izquierdo.
Escribo esto en un paréntesis que hago en las primeras vacaciones como la gente que me he tomado en ¿diez años?
No importa.
Lo bueno es prescindir de la oralidad, de los gestos exagerados, de los riesgos.
Lo bueno es que a la vuelta de casa haya opciones, que vengas con ganas de publicitarlas y recomendarlas, porque fueron un buen paseo.
Lo bueno es gastar poca plata, que una muela deje de molestarte, que Niki esté a los gritos y que tengamos que escaparnos otra vez -urgente- hacia el campo, que tanto le gusta.
Nos lo debemos.
Se lo debo.
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44 comentarios to “Diferentes clases de orgasmos”

  1. Dr. CroW Says:

    ¿Qué querés que te diga? Me alegro de que no te hicieras concha contra el sopi.
    Siempre quise hacer una gilada de esas, onda saltar en paracaídas, pero tengo la fuerte convicción de que voy a quedar seco, fulminado por el infarto, 2 segundos antes de lograrlo.

  2. lilian de melon Says:

    el suizo contesta mañana………despues de……jajajajajajajajajajajjajja

  3. BoyCordoba Says:

    Qué HDP! Yo quierooooo… Amo todo lo que tenga que ver con las alturas y la adrenalina. Hasta ahora lo único que hice fue ir colgado con medio cuerpo fuera de un avión a 160Km/h y parapente.

    Cuando quieras nos vamos a hacer un salto! Juntamos dos o tres locos lectores del blog y nos tiramos; de un avión, de un puente, a la pileta… jaja

    se vemo

  4. nene Says:

    Buenísimo!!! Yo también soy un cagón crónico, pero amaría ver todo desde arriba…me le animo a eso, no me importaría el riesgo…
    Después volvería a tierra y seguiría siendo un cagón, como siempre…pero en otras cosas, para compensar, jejeje…

  5. El R Says:

    Disculpá, no he parado de reír. Tenés razón, poner las pelotas cerca de la gravedad cero debe ser orgásmico. Yo no lo intentaré, preferiré tu crónica. Buena bitácora

  6. Rodrigo Says:

    Heee felicitaciones!!!! así que volaste con el Andy… Gran persona !!! y efectivamente si fue campeón del mundo ..pero de parapente en el 2000 y es una de esas personas que como el Diego (10), que tenia la pelota atada al los pies, el tiene un feeling especial con el aire y todo quel aparato que vuele, parapente , trike, planeadores, swift , avionetas, ala delta, paracaídas …es una persona increible y a la cual admiro muchísimo.
    Les cuento soy piloto de parapente hace 11 años y también harto a todo el mundo contando historias de mis vuelos, de las alturas, de los ascensos en térmicas poderosas. El volar tiene ( al menos para mi) y tal y como vos lo describiste, eso que te acerca a lo orgásmico por las sensaciones que te dejan en la cabeza, en los ojos, en la piel y en los oídos. También tiene una gran cuota de algo, no sé que, pero que lo hace extremadamente adictivo, tanto que aterrizo luego de volar un buen tiempo con ganas de volver al aire. Miguel Angel nos dejó una frase que, no sé si el la dijo efectivamente pero resume exactamente lo que siento y sentimos todos los que nos apasiona el vuelo.
    “Una vez hayas probado el vuelo, siempre caminarás por la Tierra, con la vista mirando al Cielo, porque ya has estado allí, y allí deseas volver.” Abrazos

  7. Eli Says:

    Hola!aqui vuelvo a chusmear un poco por estos lares. Muy buena tu crónica del vuelo…….yo lo tengo pendiente. cuando era chica era mi sueño volar en lo que sea(paracaidas, parante, etc), a los 20 y pico seguia teniendolo entre mis prioridades pero unos puestos mas abajo..y ahora que pasé los 30 quiero hacerlo, pero asi como lo has hecho vos, que se dé…ya me da fiaca planificarlo.Y no es que me siento vieja..si me vieran, me re mantengo…(je)

  8. Eli Says:

    Ya que estamos…Rodrigo vos haces vuelos de este tipo, llevando gente?…pasame tus datos de costos y etc….jeje…por ahi esto es “que se dé”…

  9. El_Agustin Says:

    Me cagué de risa… sos muy boludo…
    Suerte.

  10. Pau Says:

    jajjajajjajajajajaja, siiii, sos muy boludo, jajjajajajja, y te quiero porque me haces reir, felices vavaciones!!!!

  11. ceci Says:

    Jajajajajaja. Muy buen relato José, te aseguro que me hiciste sentir que me había subido yo. Bien gráfico.

    Saludos.

  12. CeJota Says:

    Muy gracioso. Yo quiero. Me dieron ganas de subir y de tener un/a hijo/a. Mejor me quedo con lo de volar por el aire que es menos permanente, eso me vendria mejor hoy que no tengo ni plata ni pareja para hacer hijos.

  13. Natalia Says:

    Genial! Realmente una muy buena experiencia tuviste, no? Que suerte que te madrugó el tal Andy. Por miedo dejamos de hacer cosas muy entretenidas! Cuando finalmente me lance en paracaidas les cuento!

    Merecidas vacacioneeeeeesss! Un beso!

  14. Bonifacio Flores Says:

    Hola José. Yo también estuve en La Cumbre, pero a pata, así que no llegué muy lejos en ninguna dirección. Decíme que fuiste al “Centro de reeducación del mono aullador”, contáme cómo es eso.

  15. lucas Says:

    Denitivamente… parapente y bungee ( banyi para que se entienda) o como carajo se escriba es algo que TENGO que hacer. Debe ser inexplicable la experiencia.

    Saludos y felicitaciones Playo.

  16. Sole Says:

    BoyCórodoba: me sumo!! Quiero sentir ese orgasmo sideral!

    Bonifacio: yo fui al centro ese del mono y es hermoso. Si te gustan los bichos, y qué bichos que hay ahí, es precioso. Tienen monitos bebés más lindos que un teddy bear de san valentino y un par de pumas, en jaula, ojo.

    Y en cuanto junte la plata (150$??) yno me la gaste en el tatuaje q me quiero hacer o en alguna pavada, voy. Qué emocionante!
    Y también me dejaste con ganas de tener una nena…que preciosa.
    Suerte, muy linda crónica. Sole

  17. moscarey Says:

    Que Julepe. Que bueno José, ni empedo me subiría, pero ni empedo de verdad. Ojala le vaya bien en el laburito ese nuevo, seguro hay mucha gente que le gusta eso, es más a muchos le gusta tirarse en paracaídas, cosa que ni empedo lo hago. Prefiero el masoquismo. Un saludote, me alegro que todo este bien.

  18. ILU P Says:

    OOOH :O Playo!
    Q copado q esta cuando haces algo q te recaga en las patas hacer… aunq despues vuelvas a ser recagon como antes como dice nene…

    Yo me tire haciendo bungee jumping (o como sea q se escribe jaja) y sufro de vertigo… obviamente no me curé, me cague de risa, me encantó, pero los balcones… del 2do piso para abajo…

    Me alegro q disfrutes…

    BoyCórdoba… yo me prendo de one!!

    BESOS

  19. Solángel Says:

    Muy gracioso su blog

  20. Marbot Says:

    Supongo si te tirás en paracaídas te convertís en el primer hombre multiorgásmico de la historia ^^ Un abrazo che 😉

  21. Jackie Says:

    Me cagué de risa José, en realidad fue un ataque de risa nerviosa, porque también me da pavor cuando al despegue de un avión, el estómago se va a la garganta y las cosas comienzan a verse pequeñitas; peor debe ser despegar, mientras el viento helado da en la cara, con la cruda sensación de que te va sosteniendo la nada.

    Aunque la descarga de adrenalina puede ser adictiva, no soy partidaria de arriesgar al pedo la vida lanzándome desde un avión al vacío en paracaídas, o en un bungee. Me cago en las estadísticas, amo la tierra firme.

    Me encantó la foto del nochi, así me veo al lado de mi marido jajajajaja.

    Agregaría un inciso más:

    d) Durante la depilación “área del bikini” con cera.

    ¡Aguante el multiorgasmo!

    Te felicito, yo no tendría los huevos… ni los ovarios.

    Bien por Niki, es bueno que haya ido al campo a recoger anticuerpos.

    Abrazooo

  22. Lucas, desde Dublin Says:

    Que tipo jodido.. ves? ahora a uno le agarran ganas de tener un crio, que te suban a una silla de ruedas con alas y que te revoleen por las alturas hasta que tus cojones escolten tu nuez de adan. Y me cague de risa a lo pavo, mal, durante todo el relato.
    Me sumo al grupo de eventuales saltadores para cuando vuelva, en julio (lo de los crios, paso por ahora por las mismas razones de CJ, aparte de que no quiero reproducirme en tierras extranas). Si estuvo fresco en pleno febrero cordubensis-tucumanae no quiero pensar como puede ser todo ese cagazo en pleno invierno, pero seguramente valdra la pena volver a tierra como si te hubieran puesto un supositorio de hielo.
    Un fuerte abrazo y bienvenido de vuelta.

    L

  23. Kiry Says:

    Hola “Pepito profundo”: como siempre me mato de risa con tus ocurrencias o delirios como quiera que sea, pero eso sí, son de impecable y profunda factura – de allí que no te digo playo.
    Gracias a Lili que me mandó las señas para deleitarme un poco y alejarme un rato de los códigos y normativas.
    Me tocó volar con Andi a mi también y comparto tus sentires.
    Me quedo con las ganas de conocer a Nikita, cuya carita imagino con la O formada por su boquita al verte bajar del trik.
    Besotes para los tres. Tu vieja amiga ( NO con el adjetivo atrás)

  24. Tucuman B Says:

    Vole en parapente llevada por un noviete de entonces, podriamos decir que sume experiencias. En Loma Bola, donde esta la mejor vista de San Miguel de Tucuman desde el cerro.
    Fresco en febrero tucumano? Lucas… en serio?
    A la vuelta te espera el Arbol de Galeano y mas Plazas.
    Besos!
    A

  25. Bolocco Says:

    No sé, nunca tuve un orgasmo.

  26. C. Says:

    no viene mal un poco de aire en la cara.

  27. Luchino Says:

    José:

    Ni yo podría haber llevado a mejores palabras la sensación que tuve cuando hice Ala Delta, también en la cumbre…

    Un cagazo de la ostia!!! Pero como decis vos… Los machos somos recios y no soltamos prenda…

    Que bueno saber que no soy el único gil que se caga con las alturas y los juguetes voladores…

    Te ves al rato!!!

  28. Beto, el lubricado. Says:

    Hola,

    Tuve una experiencia similar a la tuya.
    Sin tiempo para pensar – Andy no me lo permitió -, casi de noche, sin traje térmico, etc.

    Y también tuve la sensación de haber realizado algo muy bueno; algo que integró mi repertorio de experiencias preferidas.

    Gracias Andy y Lili.

  29. Lucas, desde Dublin Says:

    Que sorpresa encontrar por aca a una tucumana que se llama A, que habla de lugares que se llaman el Arbol de Galeano y Plaza (asumo Plaza de Almas)…
    Breve instructivo, Plaza es un bar muy muy bello que esta en Tucuman, el arbol es otro que todavia no conozco. Gracias A por hacerme acordar tanto a esa persona con tu mismo nombre…
    Abrazos,

    L

  30. Titi Says:

    …exelente blog!… linkeado y con gusto de seguir pasando!

  31. "el que sigue" Says:

    yo de chico hacia una más barata (Aclaro que soy loco por las alturas y adrenalina). Corria por los bordes de las terrazas de los edificios, sobre todo en los que vivi. Primero caminaba (descalzo, para prendermne mejor) y luego aumentaba la velocidad. Hacia otras cosas tambien, pero por hoy, esta es suficiente jaja.

    Que bueno que disfrutes las vacas. Yo todavía estoy esperando una de esas. Abrazo.

  32. Camilo Says:

    Siento envidia de la no tan sana mi amigo… años hace que me quiero obligar a esa aventura, pero mi lado cagón prevalece cada vez.
    Un abrazo!

  33. Says:

    Este post me mató…hace un par de años quise hacer parapente y las térmicas de cuchi corrral no me dieron bola. Al volver, en la ruta, un caballo nos llevo puestas…
    desde ahí no me simpatizan los caballos y le encontré mil peros al parapente.
    GRACIAS POR LAS PALABRAS EXACTAS ! Lo primero que haré en mis vaciones de mayo y capaz que lo único..PARAPENTEAR !!
    SOS UN GENIO PLAYO !!
    Slds.
    P.D:si se organiza una parapenteada peinate, me sumo….avisen

  34. Rodrigo Says:

    si organizan un aparapenteada yo me prendo ajajaja … pero de onda les doy una mano.

    Si realmente tienen ganas de ir …aunque sea a conocer la rampa ver como se despega….. me avisan y yo me comprometo y arreglo todo

    Eli: no tengo un equipo para hacer tandems …pero vamos al cuchi y te presento alguien que tiene

    saludos

    RO

  35. meneame.net Says:

    Diferentes clases de orgasmos

    Realmente es increíble lo que te hace sentir el autor de esta nota. Navegando por la red me encontré con los relatos de este hombre y realmente te hace vivir lo que escribe. Es hermosa la experiencia que relata, vale la pena.

  36. Angeles Says:

    definitivamente y despues de semejante relato… mi querido playo quieroooooooooo vivir esa experiencia…
    Hace unos cuantos años intente hacer un curso de saltos en paracaidas pero mi amigo no cayo como deberia…y eso me acorbardò hasta hoy… pero insisto!!!! no voy a irme de esta vida sin antes , sentir esa altura y esos vientos apoderandose de mi…

  37. Angeles Says:

    linkie tu blog mi queridisimo playo… porque me da uno de los mejores placeres de la vida… reirr hasta llorar…pasate por el mio… paciencia… estoy aprendiendo…

  38. Graciela Says:

    José, buenísimo relato, tierno, para gente como uno, a tu hija dan ganas de comérsela a besos y a vos también, por estar tan chocho con ella. Yo prefieron mirar desde abajo, que querés que te diga, aunque una vez me subí a un globo aerostático atado y me encantó. Debe ser por eso, porque estaba atado. Mi hija hizo banyi en Bariloche y tuvo la mala idea de decírmelo por teléfono: enmudecí dos días. Y cuando vi el video, ni te cuento. Tus señas me sirven para dárselas a ella, que hincha con que quiere hacer parapente. GRA.

  39. Manuela Says:

    Muy bueno todo.. me encanto como lo contaste, en partes me sentia muy identificada.. yo corri en auto 3 años y el primer dia, en la primer carrera me encontre arriba del auto en la largada y ahi me pregunte, realmente quiero correr?? para q carajo hago esto si nadie me obliga, en casa esta mi hija esperandome para jugar, mi perro para comer y yo arriba del auto tratando de experimentar quiern sabe que.. si la adrenalina la encuentro en el supermercado cuando voy con poco plata…..pero ni bien termino la carrera ahi estaba yo queriendo dar una vuelta mas…. y otra y pidiendo por lo menos tres trompos mas…creo q la adrenalina tiene eso… el de por favor que se termine todo yaaaa!!!!!!!!!!, y cuando termina.. fue lindo..quiero mas!!!…jajajaja

  40. cecilia r Says:

    Excelente post , divertidisimo y redaccion impecable!!!!!

  41. José Playo Says:

    Muchas gracias a todos por los comentarios.

  42. Mariano bs as capital Says:

    buenas..alguien se quiere tirar de un paracaidas conmigo?…e smi primera vez….estara buenisimo me imagino,,.,……
    quien se anima???????

  43. carlos argentina Says:

    alguien que quiera tirarse de un paracidas??…
    conunicarse a emiliano_emi@hotmail.com

  44. Mario Says:

    José: Muy bueno el relato! emocionante, chistoso, redaccion y composicion impecable. Si no sos escritor tenes que empezar. Un broli en blanco esta esperando, sin duda! Si queres volar en parapente: http://www.parapentemendoza.com.ar.
    Un abrazo.

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