1 am

—¡No sea pelotudo! ¡Abra la puerta!
Y Pepo lo pensó una vez más.
—No —dijo sin remordimientos.
Era la una de la mañana y lo único que separaba su intimidad del resto del mundo era esa puerta. No pensaba abrirla.
—Ya le dije, tuve un accidente en la ruta, necesito pasar, ¡tengo una persona herida esperando ayuda!
Pepo, con los puños apoyados sobre la madera y el ojo puesto en el mirador, volvió a negar:
—Entendéme, flaco; no te puedo abrir, estamos en el medio del campo, ¿cómo te voy a abrir la puerta? ¿Y si me querés robar?
—Lo entiendo. Es más, creo que en su lugar, tampoco abriría. Pero créame que esto es en serio, mi mujer quedó en la ruta, necesito usar un teléfono. Yo… —dudó la voz—… Yo la amo.
La última frase quedó flotando en el comienzo de ¿un sollozo? No importaba. Pepo nunca había amado a nadie, y aunque este sentimiento que aporreaba la puerta pudiera ser auténtico, estaban a varios cientos de metros de la ruta. Y él estaba solo, todavía agitado por el susto que le diera tan brusco despertar. No. No iba a abrir. Le prestaron la casa para que pasara unos días, no se podía arriesgar.
—¿Por qué no vas a la casa que está del otro lado de la ruta? —sugirió.
—Es que ya fui. No hay nadie —dijo el hombre—. No sé qué más hacer, esta ruta es muy poco transitada y el auto quedó campo adentro. Mi mujer está a los gritos y…
—Acá no hay líneas telefónicas, y los celulares tienen mala señal —se excusó Pepo.
—¿Tiene un celular? —inquirió el hombre con desesperación—. ¡Por favor, llame a la policía!
Pepo dudó otra vez. Nada de esto le cerraba. ¿Cómo iba a abrirle a un desconocido en el medio del campo a la una de la mañana?
—Si esto fuera una película —explicó Pepo—, todos los espectadores estarían haciendo fuerza para que yo no dé vuelta la llave.
El hombre del otro lado resopló.
Se escuchaban los grillos. Era una noche fresca de agosto.
Pepo aprovechó para repasar mentalmente las aberturas de la casa: todas estaban cerradas. Mientras no abriera la puerta, no tendría problemas.
—Por lo menos encienda la luz —rogó el hombre.
Pepo estiró la mano y accionó el interruptor. En la mirilla apareció una cara redonda con un bigote abultado. Tuvo que contener la risa, la nariz ocupaba un primer plano muy gracioso. “Pobre pelado”, pensó.
—Mire, señor…
—Pepo.
—Mire señor Pepo —retomó el hombre—, no le voy a negar que esta es una situación anormal, pero tiene que entender, las desgracias ocurren de una manera en que los hombres no las podemos anticipar. Está en nosotros sortear los obstáculos del destino con la ayuda de…
—Bueno, bueno —interrumpió Pepo, molesto—. Ya te entendí. Tuviste mala suerte, te saliste en una curva, te metiste en medio de un campo y ahí quedó tu mujer atrapada en el auto.
—Sí —dijo el hombre entre sollozos.
—Ahora entendeme vos a mí: es la una de la mañana, estoy solo en una casa prestada en medio del campo. Me despiertan los golpes en la puerta y me encuentro con un pelotudo que me pide entrar, como si fuera lo más normal del mundo.
—Lamento muchísimo haberlo asustado —se excusó el de bigotes.
—Ningún “lamento muchísimo” —remedó Pepo—, lamento las pelotas; yo a esta puerta no la abro y asunto terminado.
—Por favor —rogó la voz desde afuera—. Se lo suplico, tengo plata, mucha plata, si quiere le puedo pagar…
Pepo pensó. ¿Cuánto era mucha plata? Esta puerta separaba a dos hombres igual de desesperados, sólo que por motivos distintos. El de Pepo, efectivamente, era la falta de dinero. Y se había metido en muchos problemas por ello. Pasar la noche acá, en este lugar, era una consecuencia directa de ello. “Podés aguantar en la casa de campo”, le había dicho Marito. Y no lo dudó: nadie encontraría al ladrón de Pepo acá.
Pero ahora estaba este tipo golpeándole la puerta, pidiendo que llamara a la policía. ¡A la policía!
No. Ni en pedo. Había que buscar una forma de arreglar todo sin meterse en problemas de índole judicial.
—Hagamos una cosa —sugirió—. Usted se da media vuelta y se manda a mudar, y yo vuelvo a la cama y me olvido de todo.
—Por lo que más quiera, Pepo —rogó el hombre—. Se lo suplico, por favor. Si alguna vez estuvo enamorado, sabrá de qué le hablo, un hombre es capaz de cualquier cosa por la persona que ama. Cualquier cosa.
La última frase incomodó a Pepo. Tal vez fuera cierto. Él lo sabía, la desesperación hace que los hombres metan la pata. Tal vez este tipo decidiera que la única solución era voltear la puerta, y entonces el problema sería mucho mayor.
Por si acaso, Pepo deslizó la mano por su cintura y palpó el arma. Un buen revólver. Seguramente un balazo bastaría para traspasar la madera y sentar de culo al desesperado en la galería, haciéndolo callar.
—No me vengas a joder —dijo Pepo—. No me gusta que me amenacen.
—No me malinterprete —se disculpó el extraño—, no es mi intención importunarlo con…
—¡Basta! —soltó Pepo tajante—. Me está empezando a dar por el medio de los huevos oírte hablar. Si querés saber la verdad, me importa tres carajos que tu mujer se muera como un perro, y me importa tres carajos si vos tenés o no tenés plata. Hay una cosa en claro acá, yo tengo un arma —golpeó el caño del revólver en la puerta para enfatizar—, y te voy a meter un tiro en la cabeza si no desaparecés ya.
—¿Un arma? —preguntó el hombre, más interesado que preocupado—. ¿Usted tiene sólo un arma para defenderse ante cualquier eventualidad en medio de este lugar? —observó.
—Es un revólver que trabaja como un cañón. Si querés hago la prueba para que veas, te meto un tiro a través de la puerta y, como mínimo, te saco un brazo de cuajo, viejo, así que no me jodás —respondió Pepo.
El hombre guardó silencio un instante, después dijo:
—Está bien. Usted gana. Me voy.
—Eso, eso —aprobó Pepo—. A llevarse los quilombos a otro lado, vamos.
—Una última cosa —apuntó el extraño—: espero que nunca en la vida le toque pasar por algo similar.
—Andá a cagar a los yuyos —sentenció Pepo, y observó por la mirilla cómo el hombre se alejaba de la galería, metiéndose en la noche.
Pepo sonrió y apagó la luz. Volvió a poner el arma en su cintura y le dedicó una mirada a la valija que había sobre la mesa.
—Esto es mucha plata —le dijo al vacío de la casa.
Afuera, el hombre de bigotes se dirigió a su socio:
—Está solo y tiene un revólver.
—Entremos, entonces —contestó el secuaz.

39 comentarios to “1 am”

  1. José Playo Says:

    Mientras sigo disfrutando de algunos días en las afueras de la ciudad, les dejo un cuentito para que se entretengan.
    Abrazos y hasta la semana que viene.

  2. El Mauri Says:

    Je, muy bueno. Siempre ese giro al final, estilo “Playo”.
    Muy bueno

  3. moscarey Says:

    jajaja, como sos eh, en vez de desconectarte del mundo. Muchas gracias José esta genial, era como una película de Darín o así lo sentí yo. Muy bueno, gracias y que disfrutes los días que te quedan. Saludo Cordobé.

  4. Belcha en sacramento Says:

    mierda loco no paras un minuto, sos como esos companieros de trabajo que no paran de hablar del laburo, inclusive en un bar tomando una birra, descolgate un toque chaval. Tus fans sabran entender y te perdonaran…………o te mandaran a la puta madre que te pario. un abrazo

  5. Pau Says:

    eyyy, toda una sorpresa! encontrar actualizacion y por supuesto, el final del cuento! Ya me daba pena el pelado de bigotes….Nunca me puedo imaginar los finales y me quedo de cara

  6. amaliovilla Says:

    Como que me lo veía venir pero no así. Magnífico.
    Los datos te van cayendo como fichitas de a una y al final todo cierra. Muuuy bueno.

    Qué copada Belcha.

  7. Sole Says:

    Qué orgullo el de haber leído este cuento!
    Parece que unas buenas vacaciones le vienen bien a todo el mundo…excelente! Me encantó!
    Ya me parecía raro que hubiese tantos días sin dos de mis rutinarios mails favoritos en la casilla. Así me gusta más, por lo menos yo que ya volví de vacaciones me aburría demasiado. Y eso que mis vacaciones fueron muy “reveladoras”…
    muy bueno..ojalá el descanso no arruine estos hermosos regalos. Gracias.
    Sole, la que sigue en Córdoba a pesar de todo….(tiene que ver con mis vacaciones “reveladoras”…)

  8. lucas Says:

    jajajajaaj muy bueno.

  9. Lore Says:

    buenisimo! como siempre.

  10. Elfer_net Says:

    No te imaginás el cagaso con el que me quedé!!!. que pasó despues de que dijo eso el secuaz?????

  11. Antonito Says:

    Para Elfer_net: El Pelado y su secuaz se esconden amparados por la noche y vuelven a la casa un rato después, más que nada interesados en el arma de Pepo. Pero Pepo, que no es ningún boludo, se quedó desconfiado por aquella visita inapropiada y decidió recostarse en el sofá que está junto a la ventana. El secuaz, que era el más ansioso de los cacos(por eso era el secuaz), fuerza la ventana con la barreta que traían en el auto. Al ingresar estos, se arma la madre de todas las balaceras con el desconfiado de Pepo. Como consecuencia de este lamentable hecho, Marito, es condenado a prisión por asalto y triple homicidio, pues la fiscalía de Villa María lo acusó de haber robado en la casa de cambio y de asesinar luego a sus cómplices. Eso sí, le prometieron una reducción de pena si devuelve la valija con la guita.
    Por lo menos así me lo contaron a mí, que sé yo, por ahí la tele dice otra cosa

  12. Lucas, desde Dublin Says:

    Buenisimooooo!!!!! Se lo merece el cretino de Pepo por no auxiliar a un pobre asaltante que lo quiere robar en el medio del campo… Semejante posibilidad de victimizacion no se le niega a nadie, menos a un choro con un chamuyo tan prolijito y coherente.
    Claro, nos quedamos colgados con lo que paso despues, pero la hipotesis de Antonito esta buena. Aparte la sorpresa del final merece que la historia quede alli nomas.
    Grosso Playo, felices vacaciones!

    L

  13. Tomasini Maria Says:

    excelente cuento, pero quiero saber el final, no me fio de mi imaginacion. El final de Antonito vale, ¿el secuaz se llama Marito?
    Me hubise gustado que Pepo se quedara con la valija. Un saludo grande

  14. Franco Says:

    Muy buen posteo y el blog también… llegue por buscar cualquier otra cosa! ja

    Saludos!

    http://www.ciudaddesanlorenzo.blogspot.com/

  15. Selma Says:

    Muy bueno el cuentito, me gustó mucho. Y déjense de preguntar por el final, terminó ahí y listo. No todo tiene que tener un final bien cerradito como las películas de Spielberg. Están buenas las cosas que dejan lugar a la imaginación de cada uno.

  16. "el que sigue" Says:

    Muy bueno. Vi la actualización y la racioné para unos días después. Así no me quedo tanto tiempo sin peinate, je. Abrazo.

    la historia es un mundo aparte, no es el nuestro. Termina con el punto que se llama final, por algo. Es como que TODO implota en ese punto, y punto.

  17. Jackie Says:

    Bien dicen que el pez por la boca muere…

    Qué buenos finales, lo mejor de todo, es que el estilo Playo es inconfundible, y a pesar de ello, impredecible.🙂

  18. (andrea) Says:

    yo le hubiese abierto… por pueblerina confiada… que se jodan los dos: el pelado, pepo y el secuaz… pero que el pobre marito zafe!

    el cuento barbaro, el final mejor.

    Saludos

  19. mmoreno80 Says:

    Excelente. ¡Estaba laburando y me atrapo de inmediato!

    Sin mas,
    Matias.

  20. Xyborg Says:

    Que capo Playo, excelente como siempre!🙂

  21. Nicolas Granelli Says:

    Yo hubiese abierto nomás, como a la mitad del cuento😦

    Después no se porqué me cagan

  22. El_Agustin Says:

    Muy bueno!!!!!!!!! Me encantó…

  23. anabel Says:

    Ja, me gustó. Esta bueno tu blog.

  24. Bays Says:

    Era obvio que el de bigotes no estaba ahí por un accidente, pero cómo resolviste es genial!
    Felicitaciones.

  25. La Lau Says:

    Por Dios Playo, es excelente!!!
    Cada vez escribis mejor hombre…
    Te felicito….

  26. madre Says:

    Muy buen relato. Como siempre con finales inesperados. Felicitaciones

  27. ILU P Says:

    FinalPlayo!! Genial, Grosso, Joss me encantan tus puntos finales… cioncido con selma y el q sigue… Las historias terminan donde se las deja.. por eso Pepo, el pelado y el secuaz seguirán en un eterno ciclo de golpes en la puerta, desconfianza, mentiras y armas…

    Por fin puedo imaginarme un personaje q no se parezca a vos playo (o al flaco Pailos en su defecto), bien ahi.

  28. b.zzz.t Says:

    exelente el cuento, muy buena la situación y los personajes + el buen desenlace final – critica usando las unicas herramientas literarias aprendidas en la secundaria, principio, nudo y desenlace…veras que es muy basica, no obstante me gusto mucho el cuento.
    coincido con nicolas, a mi tambien me hubieran empernado a la mitad del cuento. ce vemoz

  29. Laura Says:

    Muy Bueno! un final excelente!

  30. Luchino Says:

    Espero que el gil de adentro también haya mentido y tenga un ejercito de perros cagados de hambre, o sea una reunion de asesinos multiples, o que pepo sea Jonnhy Deep en su personaje de Sweeneey Todd (Acabo de llegar del cine, me encanto la peli), o que se mi pobre angelito (feedback a mi niñez)… jajaja…

    Muy bueno josé… te ves al rato!

  31. Viejo Says:

    Me gustó la historia… aunque no me parece que haya pegado la palabra ‘secuaz’…

  32. nelida Says:

    Me gustó! Qué manera de robarse unos a otros jajajja!! Una buena forma, de que se acaben entre ellos!! Cariños

  33. Lucas, desde Dublin Says:

    Che, releyendolo… eso parece la interna peronista! Hay choros afuera tratando de entrar a la guarida del otro choro… muy peronismo renovador en el 87 (de la sota, cafiero, grosso, tratando de manotearle el aparato a lorenzo miguel, isabelita, saadi).
    Perdon por el flashback historico y politicamente incorrecto, deben ser las manzanas…

    L

  34. JotaPe Says:

    buenas, aqui te saluda un nuevo “asiduo” que has ganado, o no sé si ganado o que miércoles, pero bueno aca me tenés..
    saludos desde Paraguay..

  35. El Picky® Says:

    Muy bueno el cuentirijillo… Un corto con este guión rulearía mal!!!

  36. Marcelo Says:

    Jose: No quiero ser mala onda. A lo mejor este cuento estaba grabado en tu sub… Lo escuche hace muchos años en La venganza sera terrible. Esta bueno lo mismo… Dolina lo habia sacado de….no recuerdo que libro. Un beso en las nalgas.

  37. José Playo Says:

    Marcelo: todo bien, claro que está la posibilidad de que alguien haya usado esta misma idea primero que yo y con más originalidad. Yo lo imaginé así. Son cosas que pasan.
    Por mucho que lo intento, no puedo digerir a Dolina, ya me voy a poner a pensar bien qué es lo que no me gusta de él. Le di un montón de oportunidades con los cuentos que vienen con la Ñ, pero no pasa naranja.
    Abrazo y gracias por el sobe.

    Todos: voy a contestar todos estos comentarios. Posta. Mientras lo hago, les dejo las gracias. Abrazos.

  38. Chelo Says:

    Playo: copado lo tuyo, escuché en la calle “peinate que viene gente”… ni enterado de que existía(s) y lo puse en google hasta que dí con esta maravilla. Te felicito por todo. Si no queres “respirar” en tus vacaciones, no lo hagas, para la inspiración, no hay calendario!

    Un abrazo de un nuevo “fan” del “lugar” desde Río Cuarto.

  39. José Playo Says:

    Chelo: bienvenido, che. Un gusto que estés por acá.
    No conozco Río Cuarto, pero sí alguna gente que es de allá y es buena gente, el lugar tiene que ser igual.
    Abrazo grande y espero que disfrutes pasándote por el blog.

    (sí, sigo en falta con los demás comentarios :S )

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