Oda a Chinasky

En algún lugar de la ciudad estará ahora Chinasky.
Sólo hacen falta un descuido y una puerta mal cerrada para que la calle abra la boca y se trague a tu perro.
La ciudad tiene hambre de mascotas pequeñas. Las debe usar para minar nuestros sueños. A eso se dedica la ciudad cuando no la vemos, a sembrarnos la almohada de pesadillas con animales muertos.
Jamás me han gustado los perros. Soy chico de departamentos diagnosticado oportunamente por un profesor de gimnasia en el patio de un colegio lejano en el tiempo. Me pasé los primeros 26 años de mi vida encerrado en espacios pequeños, grises, con ventanas que encuadraban hileras de ladrillos color hueso. Me tomó un buen tiempo acostumbrarme a que los cielos no eran figuras geométricas caprichosas y pasaron años hasta que comprendí la posibilidad de una ventana intermediando entre mis ojos y un árbol, por ejemplo.
Los chicos de departamento sabemos que los únicos animales con los que convivimos son las cucarachas, los ratones y los murciélagos.
Un dormitorio compartido con alimañas, tres repisas dobladas por el peso de los libros, camas rengas haciendo equilibrio sobre revistas, colchones hondos que se tragaban de un bocado todos los anhelos.
La ciudad parece vengarse de mi huida hacia la tierra de los barrios periféricos y entonces me roba un perro, dejándome solo con una multitud de soretes pequeños.
Está bien. Chinasky tenía los días contados en el patio: le esperaba un trabajo de sereno en una maderera en cuanto comenzara a soñar con estacionar el pito entre las piernas de mi otra perra.
Ella, mi otra perra, se ha quedado triste. No sé si por la pérdida del amante en potencia o si por una cosa medio maternal que descubro en todas las criaturas desde que soy padre.
La miro y le digo: —A comer.
No responde.
Yo no quería tener perros. Que algo así me pase ahora me hace sentir ridículo y de ánimo menstruante.
A los diez años, en el cuarto piso de un edificio, me hice amigo de los libros.
—¿Para qué otra cosa? —le digo a mi perra, quien persiste en su mutismo con formato duelo.
Los fines de semana en el centro te toman por asalto y te dejan boquiabierto frente a la desolación de las vidrieras cerradas y los caminantes muertos. No hay nada mejor que hacer, el antídoto para la soledad es enterrar la cabeza en la ficción, abandonar de una vez por todas la búsqueda de camaradas con quienes batallar contra el silencio.
Yo no quería tener perros, quería tener libros y señaladores. No quería salir a caminar por un barrio a las diez de la noche, husmeando en las casas abandonadas para ver si encuentro a un perro pequeño. Después de tanto despotricar por la llegada del Pastor-Verga, me sorprendo a mí mismo traqueteando bajo las farolas, repitiendo el seudónimo de un escritor muerto, soñando con una mínima victoria que sabe a balanceado y a soretes en el suelo.
Caminatas inoportunas de noches con truenos.
Una mala idea para plantar antes de un fin de semana que estamos necesitando desde que arrancó enero.
En algún lugar de la ciudad ahora estará Chinasky, errando de cara a una tormenta que se cierne en silencio sobre un jueves que detesto.
No encontré cadáveres en las avenidas, ni porches sustitutos.
Pienso en alguna mano amiga con domicilio en la casa adonde van a parar las mascotas perdidas, en una colita alegre y rutera en movimiento.
Será mejor que se acomode bien y que no vuelva, mi perro; no velo jamás dos veces al mismo muerto.
Yo no quería tener un perro; la ciudad se encarga siempre, con insistencia, de minarnos todos los sueños.
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39 comentarios to “Oda a Chinasky”

  1. faure Says:

    así es mi amigo la crueldad de la ciudad siempre nos golpea la espalda a veces la cara he vivido ese duelo terrible el gatito perdido y uno se consuela que anda diciendo miau en alguna familia buena

  2. moscarey Says:

    Ojala vuelva José, y sino no te preocupes siempre que se escapan buscan una nueva vida, como vos, cuando dejaste los departamentos. Tu departamento tambien te debe extrañar, se descuido y en un segundo te fuiste a la mierda. Un saludo grande cordobé.

  3. Dayana Says:

    Con los gatos esas cosas no pasan.

  4. nene Says:

    Yo querría que volviera la ranita que me llevé a vivir a mi departamento.
    Suena ridículo, lo sé, pero era una ranita del tamaño de mi pulgar y estaba asustada en la vereda. Me dió ternura y la levanté. Si, con la mano la levanté; no les tengo asco a las ranas.

    Pensé que se podría haber hecho amiga de Mikka, mi tortuga, pero no.
    Debe haber saltado por el balcón, la pobre.
    Me siento igual que vos ahora, pero desde hace tres días.

  5. Jackie Says:

    Querido José

    Chinasky me caía bien de entrada, por el nombre, después porque es chiquito, y por último, porque sería quien daría la rúbrica para la carta a tu casera de mierda…

    Una cagada, sí, que se le pierda el perro a uno, o como a Nene, su ranita (qué lindo, acá lo más cercano a encontrar un animalito silvestre en la calle serían ¿ratas? ¿lombrices? ¿arañas? bueh, a mí tampoco me dan asco las ranas, los sapos enormes un poco)…
    Milo se perdió hace casi un año… Milo es el pichicho de la foto en mi ávatar… lo anuncié por toda la internet, por radio y nada, era demasiado lindo, demasiado sociable y del tamaño ideal para llevarlo a todas partes (caminando, no aupa), alguien lo tiene, estoy segura, y no lo devolvió porque como a mi, le habrá robado el corazón. A mí me encantan los perros, y aunque te hagas el difícil José, creo que a vos también te gustan, lo que no te gusta es, precisamente encariñarte con los bichos, para después pasar por el trance de perderlos, o que se mueran.

    Mi perra también se quedó triste, ya no tenía quién le rompiera los quinotos y a quien morder (cómo cagó a mordidas al pobre Milo).

  6. ceci Says:

    Te entiendo José. Te llevo un par de mascotitas de ventaja, y conste que yo tampoco era afecta a tenerlas.
    Por eso, es increíble sentirme así como me siento cuando regreso a Holanda y sé que no voy a ver a mi gato Ito por un tiempo, por ejemplo.

    Acá perdimos uno, y también hemos salido en medio de las noches heladas a buscarlo llamándolo por su nombre.

    Pobre Chinasky, ojalá lo encuentre algún amante de las mascotas que se encargue de cuidarlo con esmero.

    Un beso.

  7. Dr. CroW Says:

    Yo dejé de querer mascotas cuando se me murió el Sabiondo. Si, se llamaba Sabiondo, como el mal traducido perro del Inspector Gadget.
    El parvo virus me lo dejó tirado en el césped, junto a un charco de vómito y diarrea sanguinolentos.
    Ahí dejé de querer mascotas. Siempre creí que a los pendejos no les tenían que pasar esas cosas. Igual que tantas otras que pasan lo mismo.

  8. CeJota Says:

    A mi me paso todo lo contrario. No queria a los perros, ni un poquito. Un día me convencieron de tener una y acepté, más por amor a la persona que queria mascota que por el amor a la perrita. Algún bicho raro la mató en menos de 10 dias y me encontre gastando cientos de pesos para que se pusiera bien y luego llorando esa muerte más que la de algún que otro humano. Ahí me di cuenta de que habia superado mi odio perruno. Más tarde llegó otro perrito y me encariñé muchisimo con él. Ahora vive con la misma persona que hizo que por amor acepatar mascotas en mi casa, de vez en cuando lloro por su ausencia. La del perro

  9. Pablo Giordano Says:

    A veces me pregunto por qué todos los comentaristas de blogs relacionan la trama del post con la vida privada del autor. Los blogs parecen borrar esa nubosa frontera de la literatura y su enunciador. Pero a veces no puedo evitar caer en eso. ¿Qué es escribir sino arrancarse pedazos leprosos de uno? Ocomo los teros, cantar allí donde no están los huevos.

  10. Bonifacio Flores Says:

    Reconozco que en 26 años, haber perdido 8 gatos me ha vuelto un poco duro. Tuve que madurar a temprana edad para hacerme cargo de los rituales del entierro. Con los perros me fue mejor, pero tengo la suerte de que por ninguna razón mi pastor escocés abandona mi casa. Su casa.
    Si lo encuentro te lo llevo, Playo. Nada más que para que te dé bronca perderlo de nuevo.
    Siempre odié a la gente que dice que no quiere tener mascotas porque después uno se encariña y cuando se pierden se ponen tristes. Mirá que hay razones para no tener mascotas, pero ésa… (suele ser el mismo tipo de personas que cuando un perro ladra, dicen que “torea”, y cuando torea, dicen que es porque “te hole el miedo”. Viejas de mierda.)

  11. El_Agustin Says:

    Una lástima lo de Chinasky… pero bueno, como te digo siempre:
    “NO LA SUFRÁS…”!!!

  12. Camilo Says:

    Tremenda manera de liberar una pena.
    Un saludo para la familia.

  13. Sole Says:

    Oy!
    Me enterneció menos de lo que me dió pena la otra perra (meencantan los perros pero me inclino por los grandotes). Esa pobre almita debe vagar por la ciudad universitaria o algún nuevo ingresante lo abrá puesto de adorno en su nuevo depto. Mientras tanto mi más sentido pésame a la persona de la ranita (son preciosas y me crié veraneando con sapos…que raro suena decir eso): seguramente murió, no creo que puedan sobrevivir de tres pisos de altura…mah bueno…..Superando el morbo que esto produce, yo celebro a mi perro vivo y a los gatos del vecino. Por eso también sueño con irme a vivir a las sierras y hartarme de juntar cuanto bicho social ande por ahí (primero juntaré el bicho mayor que me vaa pagar una casita): hay que tener cuidado con los animales en la ciudá.
    Me voyasí no escribo más sonseras. Lo siento por el perro, que toda la fuerza te acompañe asi aparece. Y si no aparece, por algo será. Y si por algo será, habrá que conseguir un gato que son más vivos y saben cuando irse y cuando volver.-ídolos.
    Saludos, como siempre, excelente post.
    Sole la del barrio

  14. Ale R. Says:

    Excelente post de descarga sentimental. La pérdida de la mascota amada parece ser un tema mucho más frecuente de lo que uno imagina, por la cantidad y variedad de posts de tus lectores.

    En un momento del relato, hasta me sentí caminando bajo los truenos y revisando terrenos baldíos gritando: “Chinasky…. Chinasky”… Gracias por el momento vivido, che.

    Estoy estrenando casa con patio por primera vez, pero todavía no me le animo a la mascota pese a los pedidos de mi mujer. Ya veremos.

    Saludos,

    Ale R.

  15. BoyCordoba Says:

    José, espero que reaparezca, vas a ver que lo vas a querer igual o más que antes. Por ahora lo vas a querer despedazar por pelotudo y desorientado, pero más adelante el único anhelo será su regreso. (Aunque más le convenga aparecer con una pata de menos o partido en 56 pedazos, porque si se perdió por seguir una perra vagabunda se merecería una paliza)

    Esta historia me hace acordar a uno de los capitulos de Futurama. En el mismo, Fry encuentra fosilizado a su perro Seymour Ass (lo tradujeron como Simurdiera) luego de 1000 años. Muy triste la historia y no es apta para flojos de lágrimas.

  16. Luchino Says:

    Querido escritor (?):

    Lamento la perdida de tu cachorro, por tus relatos me lo imaginaba muy simpatico.

    La genial idea de haberle puesto pastor-verga en este caso hubiera sido de mucha utilidad. Como nadie quiere un perro con ese nombre, lo iban a devolver… Somos pocos lo que apreciamos el apodo…

    Yo una vez perdi un cachorro, se llamaba Spunky. Yo no quería tener un perro, amaba los gatos, aunque termine encariñandome con él… pero finalmente, “la ciudad se encarga siempre de minarnos todos los sueños”*…

    Un Abrazo!

    * José Playo – Oda a Chinasky – https://revistapeinate.wordpress.com/2008/02/01/oda-a-chinasky/#more-835

  17. euge Says:

    uy que pena… .Sufrir con los perros es mi karma. Las muertes de mis tres ovejeros alemanes fueron tristes e injustas. En los pueblos existen bestias que acostumbran a envenenar a los perros guardianes con diversas sustancias que les destrozan el estómago: Uncas, Pola y Patán. snif… Me hiciste recordarlos!

  18. elrober Says:

    el perro que más quise(al único que quise) me hizo el enorme favor de desaparecer sin que viera su cuerpo, a los 10 años las dudas son mejores que las certezas, estaba tan viejo que casi no veía ni tenía dientes no lo olvidé al Cone.

  19. Lucas, desde Dublin Says:

    Carajo che! Antenoche sone con mi perro, Pampa, que tenia un accidente horrible y terminaba muy maltrecho. Me desperte como a las 4 de la manana, en una ciudad donde no hay perros, partido en dos por la angustia y el frio.
    Entonces me acorde que tuvo un accidente, si, pero en otra casa. Y que a los pocos meses tuve que ayudar a morirse, en una de las tardes mas tristes de un anio muy triste.
    Les copio un cuento de Orsai, que explica estas cosas.
    (el autor es Hernan Casciari y el original esta en: http://orsai.es/2005/12/ciento_cincuenta_de_mortadela.php)
    Suerte Jose con mi condomino de teresos.
    Abrazos.

    UN PERRO PUEDE ESTAR RENGO, ronco, ciego, hambriento, descaderado, sordo, encandilado, roto, puede sacar la lengua porque está cansado e inventarse otra para lamerse; puede ser un hotel lleno de parásitos, puede llorar, aullar, desconsolarse, saberse animal y doméstico, puede no tener dios a su perruna imagen y semejanza, ni virgen maría; ni saber la hora, ni saber el año, ni saber si el frío está afuera o en sus huesos, ni saber si aquello que lo pateó es el diablo; puede entender catorce palabras de hombre, y entender que un año para él son siete años y que la muerte llega así más pronto; un perro puede estar mal, horriblemente mal, a punto de morirse, pero igual —si lo llamás con ganas— agarra y viene y te arma fiesta y te mueve la cola y se te queda al lado, por las dudas de que vos estés más triste.

  20. Belcha en sacramento Says:

    Che loco, tanto hablar de perros me hicieron acordar del mio aca a la distancia. Los perros son amigos, hermanos, hijos, socios. La perdida de un perro da una tristeza inmensa, un vacio enorme. Esos bichos son una parte de nosotros, con una mirada nomas uno los entiende. Para seguir comunicado y no gastar un peso , le ensenie (perdon pero el teclado no tiene enies) a mis viejos a chatear con el msn y ahora hacemos video-conferenicas con los jovatos, el otro dia lo pusieron al Cristobal cerca de la compu y con el volumen alto le empece a hablar; “vamos a pasear”; “a comer”; “busque la pelota”. Se volvia loco, lloraba, no sabia para donde disparar. No hay con que darle los perros son de fierro, buenos companieros. Ya se me murio uno, tenia 8, desgarrador. Se me muere este y me corto las venas………..

  21. lucas Says:

    Que embole jose, yo siestuviera en tu lugar estaria quebrado, por que me encariño mucho con los perros y esas cosas me matan. Yo espero que ese perro vuelva.

    Saludos

  22. Walterio Says:

    Pasa el tiempo y los perros se nos van acumulando en el alma…
    ¿Cuántas veces me habré quedado mirándolos a los ojos en silencio con la convicción de que sabían más cosas de mí, que yo mismo?

    Esa mirada que se pierde, duele más porque es un espejo menos en el que uno puede verse reflejado con lealtad.
    (Extraño la mirada del Moño, los 3 Arlequines, la Vika de mi abuelo, el Boneku, el Bonzo de mi tío, el Chiquitín, la Mike…)

  23. José Playo Says:

    Gracias a todos por los comentarios y por las buenas y oportunas reflexiones. Mañana parto por unos días de descanso fuera de la ciudad, aunque los siga leyendo, será a la vuelta cuando me ponga al día con las respuestas.

    Abrazos y que estén bien.

    José.

  24. Luchino Says:

    José:

    Vermut con papas fritas & Good show!

    Buenas Vacaciones!

  25. Lucas, desde Dublin Says:

    Felices vacaciones comandante Playo!

  26. Poulette Says:

    Qué triste, José.

    Nunca tuve perro -cuenta pendiente-, pero creo poder imaginarme lo que se debe sentir al perder uno. Aunque también creo que probablemente no sea ni la mitad de como lo imagino.

    El cuento que copió Lucas me hizo llorar desconsoladamente…

    ¡Felices vacaciones!

  27. "el que sigue" Says:

    que bajón. A mi tampoco me gusta tener perros ni otras mascotas. Nada que cuidar. Nada que perder. Indispensables? No.

  28. PocketBlog Says:

    Hola!! mis felicitaciones por tu blog
    coincido con lo que dices!!
    quiero invitarte a ti y a tus lectores a que pasen por mi blog
    es un blog sobre una revista de blogs
    saludos!! nos vemos!

  29. Vanesa Says:

    Nunca he tenido un perro, la verdad.

  30. Vanesa Says:

    Prueba.

  31. Andres Says:

    Efectivamente, las ciudades devoran todo. Sobre todo a los seres más inofensivos. A mi por ejemplo, me ha dejado pelado. http://www.aollatinoblog.com/2008/01/09/buenos-aires-va-a-acabar-conmigo/

  32. joaquin Says:

    os dejo un blog interesante
    esfacil-ganardinero.blogspot.com

  33. Isa Says:

    Como despeinada hiperurbana entiendo a la perfección todo en entramado de la situación. Sólo me preocupa el férreo mutismo de tu perra, quizá sea hora de enseñarle que todo, todo está en los libros.
    Saludos.

  34. Todo color de rosa, lastima q sea daltónico Says:

    Pensá en el lado bueno, le podés inventar una vida futura, heroica o lo q más te guste, o asumir q en una de esas murió tristemente pisado por un 60 (o taxi en el viejo mundo).
    saludos

  35. gregorio Says:

    te invito a participar en mi modesto blog de directorio y votación de otros blog http://aquiestatublog.blogspot.com
    pásate y colabora con tu blog en el libro de visitas,te conocerán un poco mas,soy un particular en esta aventura,no una empresa, y voy de blog en blog escogiendo,por tanto si consideras que es spam te pido perdón y disculpas
    y si tienes algo de estrés mira algo de publi en mi blog,gracias

  36. José Playo Says:

    Qué manera de clavar spam.
    Vuelvo el lunes. Abrazos.

  37. "el que sigue" Says:

    seeee….te juiste una semana y te te llenaron el frente de la casa de cartelitos.

  38. amaliovilla Says:

    Espero que los nuevos dueños sean benévolos a la hora de rebautizarlo…

  39. Bari Says:

    Ah bueno… tenete algunos comentarios… y yo que me pongo chocha cuando tengo mas de tres…. en fin… no comparo. usté es un gurú y sho recién empiezo.
    Abrazo y lo leo siempre

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