Limpiar la iglesia

Ilustración del comic Lazarus, dibujo de Juan FerreyraTomás, el seminarista, sabía la verdad. Calló para salvar su vida.
Nada hizo cuando los soldados llegaron esa noche y tiraron abajo la puerta de la iglesia.
Unos segundos antes, el padre Santiago le había ordenado que se guareciera.
Tampoco abandonó su escondite cuando voltearon los bancos a patadas y llenaron de agujeros la pared del relicario con las ráfagas de sus ametralladoras; permaneció agachado dentro del confesionario, mirando todo a través del entramado de las maderas, sin animarse a salir.
El más viejo del grupo, un capitán de gran estatura y espaldas anchas, se acercó hasta el altar y hundió el puño en el vientre del párroco. El padre Santiago era un buen hombre, había hecho mucho por La Causa, le había enseñado tanto a Tomás… Nadie olvidaría nunca aquellos ojos celestes que se comían las angustias y los miedos de todos en la congregación para devolver siempre los malos presentimientos convertidos en sonrisas francas y alentadoras.
Ahora esa bondad yacía en el suelo, quejándose de dolor, ultrajada por la fiereza de los militares.
Desde donde estaba, Tomás escuchó al capitán:
—Hable o muere, Santiago.
Los militares no dan muchas opciones, pero el padre Santiago, claro está, no se inmutó ante la disyuntiva.
Uno de los soldados se separó entonces del grupo, avanzó con una pistola en la mano, y le voló la cabeza. Los escalones del altar se tiñeron de color oscuro, un abanico de ideas muertas, regadas de manera irregular: los pensamientos del padre Santiago desperdigados, salpicados y derramados, perdidos para siempre.
En la iglesia volvía a reinar la muerte.
Los hombres se ubicaron en distintos lugares para descansar, dejaron caer las armas, las mochilas, los equipos. Algunos fumaban.
Tomás, que sabía la verdad, redobló los esfuerzos para guardar silencio y que no lo descubrieran. El miedo le recorría la piel como una fiebre que fundía las ropas con el cuerpo, impregnándolo de una humedad sofocante y pestilente: la única persona que podía hacer algo para que todo terminara, yacía muerta en el suelo, con un tercer ojo humeante en medio de la cabeza.
La suerte de todos estaba echada.
—Quiero dos hombres en la entrada, y uno más en el campanario —ordenó el capitán.
Habían pasado pocos segundos desde que el soldado de pelo largo subiera las escaleras rumbo a la torre, cuando se escuchó el grito. Las armas saltaron a las manos y todos los cañones apuntaron a la puerta que conducía a la escalera.
Nadie dispararía hasta que diera la orden el capitán.
Tomás no le quitaba la vista de encima, lo embriagaba la determinación del matador, la imbatible resistencia del jefe, el respeto que imponía.
—¿Teniente Saint Blaise? —oyó que llamaba el vozarrón mientras apuntaba una pistola hacia la oscuridad.
Un rugido cavernoso descendió por los peldaños como única respuesta. La nave de la iglesia reverberó con un eco macabro. Eran combatientes de muchas guerras, pero el temor los embargó igual cuando el sonido de los pasos se amplificó en dirección a ellos, regresando por la escalera.
Tomás supo que era hora de salir y se aprestó a abandonar su escondite.
El capitán mantenía una mano en alto para evitar que los soldados dispararan, una convención de cuartel que servía para restarle importancia al temor, para reducir las emociones, simplificándolas en una mecánica obediencia.
De esa forma mantenían a raya los hombres como ellos al horror y a la pavura.
Y entonces una pierna emergió de la oscuridad.
Los ceños se fruncieron y el desconcierto se coló en el alma de todos, resquebrajando la solidez del grupo, haciéndolos titubear. Aunque todavía muy alertas, se encontraban confundidos y perturbados. El propio capitán, atribulado, empezó a repetir, fuera de sí, la misma frase con insistencia:
—No es posible, no es posible.
El cuerpo destrozado del teniente Saint Blaise abandonó por fin la oscuridad para regresar junto a sus compañeros. La visión era espantosa; los ojos rojos de sangre, la cara destrozada por un zarpazo animal, el torso mutilado y la boca abierta en una mueca inhumana.
De nada sirvió el improvisado fusilamiento, porque las balas parecían no detener a la criatura.
Tomás aprovechó la locura del momento para salir del confesionario y ganar la puerta principal que había quedado abierta.
Antes de partir se volvió para mirar.
El cuerpo muerto del padre Santiago se había puesto de pie; quien fuera su mentor era ahora una criatura hincando los dientes en el cuello del capitán. En medio de las correrías, dos monjas cadavéricas se descolgaron de las alturas de la capilla para caer sobre los demás.
El seminarista se perdió en la oscuridad, huyendo de la orgía de alaridos y disparos.
Quienes lo vieron pasar corriendo delante de la luna esa noche, aseguran que parecía no tener pies, como si flotara, con la sotana flameando en línea recta detrás, aullando como una criatura enloquecida.
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Ilustración del comic Lazarus,
tomada del blog de Juan Ferreyra.
Dibujo de su autoría.

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22 comentarios to “Limpiar la iglesia”

  1. Nevermind85 Says:

    Al final era drácula o hellsing o algo así?? Tenes pasta de guionista de comics che, muy bueno, primera vez que me haces dar escalofrios con un relato tuyo😀

  2. "el que sigue" Says:

    Che! esto es oro! Tenés que hacer algo con esto. Posta. La mezcla de realidad y fantasía estan justas. Muy bien narrada. Me hizo meter muchisimo.
    Que dibujo ni dibujo! Si esto lo lee un adolescente se muere de un infarto! Es oro!

  3. moscarey Says:

    Muy bueeno José, si supieras dibujar no te para nadie. Una mordida, cuidate, suerte!

  4. Es una Verguenza Says:

    Estuvo bueno.

  5. Viejo Says:

    hincar el cuello?

    [FRIKI MODE: ON]

    en mi amplísimo (???) conocimiento de no-muertos, diría que se trata de vampiros, pero para ello tendría que haber sido mordido por un vampiro. Luego, debe haber sido una coincidencia el lugar elegido para morder por el cadáver del Padre. Zarpazo animal? hombre lobo, pero los hombres lobos no son no-muertos, ni tampoco tienen la habilidad de levantar no-muertos…

    Debe ser un demonio menor probablemente que estaba aburrido, o invocado. Pero por quién? seguramente por el pequeño niño rengo adoptado por los párrocos cuando era muy joven y fue abandonado en la puerta de la iglesia (???????).

    Las monjas eran ninjas, obviamente.

    El seminarista tenía una sotana de levitación +1.

    Todo tiene una explicación lógica ahora. Ahora me cierra. Sino no puedo leer un cuento.

    [FRIKI MODE: OFF]

    Muy bueno, esperaba ver el bicho atacante…

    s-abrazo!

  6. lucas Says:

    What a great relato Playo!!

  7. Dr. CroW Says:

    Yo creo que el cura habló con el Tata Dios para que desatara su furia contra los invasores, si me preguntan.
    Muy logrado el texto, los tags explican mucho🙂
    Viejo: “sotana de levitación +1” jajajajaa sos un groso Viejo.

  8. matias Says:

    muy bueno, jose…. Y la imagen, justa.

    Hubiese sido un excelente comic. lastima que nadie se haya animado a dibujarlo…

  9. elrober Says:

    yo sabía que un día de estos los locos esos que sotienen la iglesia de los capuccinos se iban a poner heavies u comenzarían a matar gente hasta hacer poner como locos a los milicos, que muchos motivos no les faltan para ponerse locos. Nunca confié demasiado en los curas, y ahora menos

  10. Lucas desde Pest Says:

    Muy loco: ayer nomas un par de viejitas le ponian al caco soberbio cagadon, y hoy un cura bueno (resulta que parece que habia un par) se carga un milico hideputas… Para cuando el coyote emponamdose al correcaminos?
    Aunque pensandolo bien capaz que era un ajuste de cuentas, con esto de que la justicia se esta poniendo pesada con el tema de la pedofilia talvez el negocio se este achicando, y para seguir en el, los curas son capaces hasta de resucitar. Si uno, para convencer a Aureliano Buendia levitaba cuando tomaba chocolate… (buena metafora del Gabo)
    Estremecedor relato, don Playo, una cosa como alegoria setentista y el Eternauta. Magistral.

  11. Tomasini Maria Says:

    Excelente

  12. José Playo Says:

    Never: amo los comics, algún día voy a hacer una revista sobre eso.
    Una sobada de hombros y abrazo.

    elque: ¡gracias! Ojalá las casas de cambio pensaran lo mismo, me ahorraría muchos dolores de cabeza. Igual quiero verlo dibujado, tengo esa cosa de comiquero que sueña.

    moscarey: de chiquito escribía cosas como esta y las ilustraba, pero quedaban, lisa y llanamente, como el ojete. Confío más en las habilidades de otros con el lápiz. Hay mucha gente que admiro y envidio malsanamente.

    Vergüenza: gracias, muchas gracias.

    Viejo: excelente, no quería que se notara qué eran, así que excelente. Sos muy buen lector, te envidio, a mí esas cosas no me salen, yo enfoco en un detalle y no me lo puedo sacar más de la cabeza.

    lucas: gracias, luquitas.

    Doc: a estos los auspiciaban de otro bando, me parece.

    matias: lo mismo digo, shit.

    rober: qué buena imagen esa también, las estatuas reviven, abandonan sus puestos y se cae la iglesia. Me encantó.

    Lucas desde Pest: es una costumbre que tengo de invertir los lugares comunes, me sale más o menos coherente una de cada diez veces.
    Muchas gracias, Lucas. Anoto la del coyote…

    Tomasini Maria: ¡gracias!

  13. Camilo Says:

    Peinate que viene el comic!
    Me gustaría ver pronto los cómics con guión de Playo y los dibujos de estos grosos!

  14. Juancasaurus Says:

    ¿Escalofríos?¿terror?¿infarto?Qué lamebotas que son todos!Lean algo de Lovecraft solos a la madrugada y van a ver que es literatura de terror. Pero estuvo bien, la próxima vez que entre a una de esas iglesias grandes no creo que me den ganas de adentrarme en esas zonas oscuras y apartadas…

  15. José Playo Says:

    Camilo: a mí también, mirá vos, che.

    Juancasaurus: sos uno de los mejores tipos que no conozco.

  16. "el que sigue" Says:

    Juancasaurus: Y quizas si. Pero no puedo mirarme todas las pelis, leerme todos los libros, cojerme todas las hermanas…

  17. Jhonie Rojo Says:

    El cura siniestro de la ilustración se parece a Clint Eastwood.

  18. Jhonie Rojo Says:

    ..y a Gustavo Tobi de Noticiero 12.

  19. Jhonie Rojo Says:

    ..Ahora me quedó la duda…¿Gustavo Tobi no será vampiro? ..

  20. Marbot Says:

    Zombies y comics, excelente combinación de dos de mis más grandes aficiones. Gustó. Gracias!

  21. nel Says:

    Me gustó! Es muy visual, bueno para un corto.

  22. Juan Claus Says:

    Siii la peli por favorrrr!!!

    Muy Copado, José😀

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