Once meses

Nota que me pidieron para una revista y que al final no salió.
Ilustraciones: Luis Paredes

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Sospecho que mi hija sabe.
Sus ojos enormes nos siguen y la certeza se materializa en su cabecita: falta un mes para su cumpleaños y no hemos organizado nada.
Nuestro dilema es un trabalenguas: el primer cumpleaños que le festejamos a una persona que va a festejar su primer cumpleaños. El margen de error es enorme.
—¿Esto es realmente una familia? —le pregunto a mi mujer.
La duda es un animal que camina sin hacer ruido hasta hincar los dientes en la coraza que nos protege de la culpa.
—¿Somos buenos padres? ¿Estaremos generando un trauma que convertirá a nuestra bebé en un adulto resentido? —pregunto con pesar.
Es que tenemos tantos parientes que han sido víctimas de gruesos errores de crianza y hoy son la cara de culo infaltable en los casamientos, que la perspectiva nos atormenta.
Me juego el mate a que la mayoría de ellos no tuvo un buen primer cumpleaños.
—¡NO PIENSO DISFRAZARME! —declaro, de pie, en el living.
Las máscaras, las túnicas y las pelucas caen al suelo, mudas. Disfrazarse es un viaje de ida. Tengo un tío gordo al que siempre ridiculizan sistemáticamente en las fiestas; es “el tío que siempre se disfraza” y lo será por el resto de sus días.
Y le pesa, ojo. Lo confesó en la soledad de una terraza, con la espalda apoyada en el tanque de agua, un día en el que lo sorprendí cuando subí al techo para acomodar la antena. Sólo se limitó a mirarme, a dejar que esos ojos que tantas veces le dieron vida a las caretas de Batman y de Larguirucho, destilaran la desesperanza plañidera. La botella de ginebra carraspeó, vacía, mientras giraba sobre la capa aisladora.
—Ojalá que nunca te toque —recuerdo que dijo con una sonrisa difusa, producto del pedo que cargaba.
—No pienso disfrazarme —le repito a mi mujer—. Lo último que necesito es crecer y convertirme en el tío Toto.
—Shhh —responde ella.
No estamos solos; está nuestra hija que escucha. Sus ojitos asoman sobre un peluche nefasto que pierde relleno enquilombándonos el living.
Esa mirada, no me jodan, demuestra que sabe.
—…que no pienso disfrazarme para el concurso ese que me contaste —miento para distraerla.
La paternidad me ha convertido en un fabulador patológico, en un artista del engaño, en un David Copperfield sin glamour.
Falta un mes para su cumpleaños y no tenemos más que incertidumbre y malos ejemplos. Los cumpleaños de boludos grandotes como nosotros son diferentes. ¿Globos? Yo no los colgaría para alegrar la vista de seis barbudos que en realidad vienen a verme porque hay cerveza. En las fiestas infantiles, en cambio, esos detalles hacen a la ceremonia. Digo, sin esos detalles, no hay fiesta.
Pensemos en la piñata, una cosa tosca que cuelga deforme desde el techo con el vientre cargado de porquerías, la madre nodriza de los globos, condenada a un palazo que termine su dolor. Y de ahí en más, la torta, los vasos descartables, las velitas, los bonetes, las narices falsas, el griterío infernal de esas gargantitas mínimas.
Soy dramático y quejón por naturaleza.
¿Qué hacen los buenos padres?
Me llevo ese interrogante a la cama, y continúo rumiándolo en la oscuridad.
—No tengo tiempo —declaro.
—¿No tenés tiempo? —repregunta mi mujer.
Sabe que cuando miento y me repreguntan, acabo confesando la verdad.
—Tengo que escribir una nota de veinte páginas para una revista —sigo embarrándome.
Mientras lo hago, aprieto un ojo bien fuerte, a la espera de la estocada final de la verdad, que siempre nos desvela.
—¿Veinte páginas no es mucho? ¿Sobre qué es? —insiste ella.
Si mi mujer volviera a nacer, sería un investigador de casos fraudulentos en una compañía de seguros: puede oler las excusas pelotudas a la legua.
—Es sobre los derechos de los niños, sobre lo que necesitan, sobre la constitución de los hogares, sobre la función del Estado, sobre desarrollarse y convertirse en adultos sanos —enumero.
Se hace un silencio. Recién entonces, una vez verbalizada, comprendo la consigna de la Revista, hasta el momento pensaba que se trataba de explicar sucintamente lo que es un hogar modelo para un niño.
—Nunca entiendo las consignas a la primera vuelta —observo.
—Es un tema muy interesante. Yo soy de las que piensan que en los buenos hogares a los niños se les da lo que necesitan, que no es otra cosa que amor.
—Claaaro —digo mientras volteo la mano en la oscuridad.
—Y soy de las que piensan que los pequeños detalles son los que importan, no los planes grandilocuentes —continúa.
Amo cuando dice esa palabra. Es la única persona que debería tener permiso en este planeta para usarla en mi casa.
—Los pequeños detalles… —repito en voz baja.
—Sí, como un padre que se anime a dejar de lado los prejuicios y que tenga huevos para ponerse, por ejemplo, una careta.
Desde una terraza imaginaria tío Toto parece gritarme:
—¡Cuidado, es el comienzo del fin!
Me dispongo a retrucar con cualquier pavada, cuando las luces lejanas de un auto anónimo barren el cuarto desde la calle y descubren la sonrisa dormida entre nosotros.
¿Qué es una sonrisa? Nuestra hija tuvo sólo once meses para ensayar la suya, y, sea como sea, esta mueca simpática es el mayor logro de la humanidad. Me cago en la rueda y en la imprenta.
De pronto descarto la idea de pedirle a mi cuñada que se haga cargo de todo y que me llame cuando haya que despedir a los invitados. ¿Qué me pasa? ¿Qué siento, además de temor porque mi mujer no es ninguna boluda?
Que estoy en falta. Eso es.
“Debo hacer algo que promueva esta muequita rosada”, pienso.
¿Piñatas? ¿Espantasuegras? ¿Parientes lacios del pedo que se agarrarán a mi cuenta? Acabo de entender que para una foto en la que ella se ría y a nosotros nos falte la mitad de la cabeza, todo eso bien vale la pena.

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30 comentarios to “Once meses”

  1. El Mauri Says:

    ja, excelente.
    que cagada es organizar cumpleaños para los chicos… y encima allá en Cba que todos lo quieren hacer en Mc Donalds…

  2. María Gracia Says:

    Excelente. EXCELENTE!!!!! no puedo evitar caer en el cliché de que como soy madre me encanta todo lo que escribís referido a tu hijita. Pero confesá que estos textos te salen sin esfuerzo, con gusto, catárticos, naturales. Por lo menos, eso es lo que translucen. Y si el disfraz cumpleañero se hace inevitable, tomate unas cervezas previas y ni lo vas a sentir!!! besos, yo sigo pasando siempre x acá negrito, aunque no comente. Besos para la princesa Nikki y la Naty

  3. raulo Says:

    clap, clap, clap… Aunque coincido con maria gracia en que te debe ser mas facil escribir con una musa asi, mirandola de reojo como juega en el suelo con el osito mientras los dedos en el teclado escupen palabras que salen solas…

  4. Ve Says:

    Hay un disfráz de Barney que te vendría al pelo…jajaja

    (te quiero yo, y tú amí…).

  5. amaliovilla Says:

    Mmm… me vienen a la cabeza los consejos que me sugiero a mí mismo para cuando tenga hijos, que nada de televisión ni mcdonalds, ni la ola está de fiesta (bueno, ya no existe).

    Pero muy bien que me imagino cómo todo cambiará cuando conozca a mi retoños, si vienen.

    Hermoso relato. Un abrazo.

  6. Alexia Says:

    ánimo, José, la mía acaba de cumplir los 15 y tuve que disfrazarme de power ranger para que los amiguitos no me chorearan el fernet. cuándo dejé de armar las bolsitas con sorpresita? ta madre, el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, pero el fernet no, a no psicopatear con el amor de madre!

  7. Sabri Says:

    Comentario de vieja, pero: ¡¡Ya cumple un añoooo!! La puta che…
    Y no me cabe duda que con el inmenso amor que le tenés a esa hermosura sos capaz de hacer cualquier cosa! y lo sabés…
    Que me gusta muy mucho lo que escribís también lo sabés…
    Un beso!

  8. mafalda Says:

    tranquilo… si pasás el primer añito con tu salud y matrimonio intactos … ya está !! los otros salen de taquito! es que el primer año del primer hijo es mucho !! sobre todo las mujeres… parece q queremos demostrar/nos en 3 hs lo eficiente-habilidosas-dedicadas madres que NO somos !! jaja! pero le ponemos garra che!! a mi me agarró un ataque de “utilisima” (hagaló usted mismaaa, con sus propias manooos….maldita y nefasta canción generadora de culpa a las inútilisimas!!) recortardo boludeces y pegando confititos hasta la madrugada !! en fin… aunq mi hijita ni se dió cuenta, valió la pena…las fotos salieron hermosas con tres grandes sonrisas y la torta casi no se ve !!jeje

  9. PabloS Says:

    “Amo cuando dice esa palabra. Es la única persona que debería tener permiso en este planeta para usarla en mi casa.”

    Simplemente genial. Porqué cada vez que escribís sobre tu esposa o hija me dan ganas de regalarle tus palabras a una madre??

    Escritores del demonio!!

  10. sugus Says:

    la mujer sabe mas de esto.. uno debe sacar fotos y elevar a la anfitriona para que gane mayor cantidad de caramelos durante el acto quirurgico de la multicolor…

  11. nene Says:

    El Mauri, tenés razón; todos los boludos quieren hacer el cumple de sus niños en Mc Donald´s. Como si fuera cómodo festejar un cumple en una vidriera en donde todos te ven!
    Encima se termina el tiempo del cumple y debe venir un fisicoculturista y decir con voz ( y cara) de pocos amigos: “Retiren toda su mugre de las mesas; esta fiesta del orto se acabó a las 15:45. Mandensé a mudar”. Debe ser un bajón.
    José, yo negocié la dignidad de no disfrazarme a cambio de algunas promesas de no reirse que me hizo mi familia.
    Promesa que, desde luego, fue rota apenas aparecí vestido de payaso en el patio.
    Nunca más, te juro….nunca más, hasta que me lo pidan de nuevo…

  12. bachi.tux Says:

    Yo nunca tuve un buen cumpleaños…

    P.D.: Te felicito. Siempre hay gente que lee tus posteos completos…Pobre de mi…

    Un abrazo…

    Pasaba, pero volveré…

  13. Viejo Says:

    Probaste con marionetas? no hace falta que te disfraces todo, nomás las manos…

    además te tomás un par de vinos y chau pinela! o no?

    abrazo joseph, que los cumpleaños a veces se padecen, pero el de tu hija se disfruta por ese solo hecho: cumple años tu hija…

  14. lucas Says:

    Las mascaras de los Simpsons son una exelene opcion… Yo nunca me voy a olvidar de mi hermana con la mascara de Homero y a un amigo mio con la de Maggi.

    Que buenas que estaban!!! Ahora quiero una.😦

  15. Walterio Says:

    Alguien se acuerda de la propia fiesta del primer cumpleaños?

  16. Silvina Says:

    …ser diferente hoy ya no es ser extravagante, sino simple y auténtico… ¡sigo encontrando eso en peinate José !
    ABRAZO !

  17. Juan Claus Says:

    Excelente como siempre, José.

    Nunca me tocó, hasta ahora, armar un cumpleaños para alguien más. Y es una tarea que no te envidio. Como bien decís, conlleva una gran responsabilidad.

    PD: Si me habré disfrazado en fiestas!

  18. carlateacher Says:

    Qué decir de los festejos impuestos x la sociedad. Eso lo digo quizas x que mi cumple es en enero y nunca se pudo festejar tal cual lo describis vos. Yo creo que el festejo planteado de ese modo y cuando es de 1 año es simplemente para los MAYORES, lo que si veo positivo es que Todos han de llevarle regalos y por ahi cambias unos chizitos por unas buenas pilchas para la bebé. Porque eso es asi, los familiares compiten con los regalos y nadie quiere ser menos (ya que la mayoría de la gente siente que es por lo que tiene, etc, etc).Le pongo poca onda al tema cumple, no?. Bueno si ustedes van a estar felices adelante! igual la nena no lo va a recordar pero quizas lo sienta!

  19. carlateacher Says:

    Te mando mi blog, y cuando quieras empezamos las cyber lessons!. Carla La Teacher
    http://historiasdelateacher.blogspot.com/

  20. manotas Says:

    extraño a ABRIL !!!

  21. Silvina Says:

    los dibujos EXCELENTES ! OBVIO !
    😉

  22. Silvina Says:

    no recuerdo mi primer cumpleaños pero sí las fotos del álbum…tapas tamaño oficio forradas con guata y tela color azul, en su interior hojas muy prolijamente cortadas con trincheta para que la foto quede sujetada de los ángulos. Debajo de cada imagen la referencia de la fecha y algún comentario como: “sil en brazos de tía tere” o sea, tal cual lo que sucede en la foto. JA !
    y en las imágenes de las fotos de aquel entonces sólo encuentro sonrisas y familiares amontonados a mi alrededor, hasta tengo en mente las anécdotas contadas durante años!! porque DEL PRIMERO, de ese cumpleaños nadie se olvida, es un momento muy esperado y emocionante (para los adultos como dice carlateacher)
    Todo vale José!, un disfraz o ninguno, sanguches comprados o cocinados en casa, jugo en jarra o vinos de marca. Para la familia, los que te conocen desde siempre, va a estar todo bien mientras ustedes y la gorda lo estén también,
    como me enseñó Luis, lo importante es relajarse y disfrutar !!
    Cariños a los tres !🙂

  23. manotas Says:

    JA primer cumpleaños,yo que naci el 24 de diciembre para mi primer cumple no fué ni papa noel,mecagoenlanavidad

  24. Ilu P Says:

    UH jose! ya va a cumplir un año… me dejas decirte algo? NO TE DISFRACES!! no hace falta… en los cumpleaños de 1 a los q hay q entretener es a los grandotes… te lo digo porq, siguiendo con la consigna de walterio, recordar mi primer cumpleaños no puedo pero como Silvina recuerdo las fotos… Todos los nenes jugando con los globos en el patio (y eso q cumplo en Junio) corriendo y esas cosas. Para eso la posta es tener primos de unos 8 o 9 años q organicen juegos… Las fotos de los grandes son un plato, playo, todos con birra entrandole a la torta que tiene la cara de el pato donald pintada con granulitos de colores… y yo, con un bombachudo en la cabeza comiendo un chupetin verde sentada en la galeria del patio, supongo q enterandome q esi son los cumpleaños… para los otros.

    PabloS yo tambien los …., fukin escritores
    Manotas.. no seras amigo mio vos no? nah q bah si hay mucha gente q cumple el 24 de dic

    Besos a los tuyos jou
    clap clap para el LUIS q dibuja muy bien

  25. elrober Says:

    Me disfrecé de Papá Noel (no de Santa Claus) para una Navidad, fué algo increíble. maravilloso, empezando porque me había tomado unvinodossidrasunchampúdosclericó y porque me cayó de sorpresa, el destinatario del traje era un tío de mi cuñado que vino del sur y terminó recluyéndose solo como loco malo. Llegué para saludar y me metieron adentro de una pieza en la que hacía 40 grados y 98% de humedad, sacaron afuera a los niños para que vean la pirotecnia y entonces salí. Nunca voy a olvidar esas caras de devoción, nunca se van a borrar de mi memoria esos instantes en los que fuí algo un poquito más que humano, un semi-dios, si señor. Lo único feo del momento fué que los regalos no alcanzaban para todos, ¡sólo para los niños de la casa! ¡y yo había ido con mi hijo! . Por suerte, en un arrebato de improvisación, mi hermana me dijo que le diera uno de su primo que iba a recibir dos y todo tuvo un final feliz

  26. colo Says:

    Por lo que yo sé, un niño de un año (y más también) ve a un pelotudo disfrazado y se caga de susto, porque no sabe que atrás del choto disfraz, está el padre o cualquier otro conocido, grita y llora hasta que el susodicho se saca la careta y le muestra la cara diciendo “mirá, es papá” (o el tio Pancho o quien puta sea) y entonces, entre lágrimas, sonríe, y todos dicen “aaahhhhh”, pero me cago en la sonrisa sacada así, que solamente es de alivio, y alguna dirá “pobrecito/a, no te reconoció” a lo mejor sí, y pensó “¿este forro es mi padre?” NOOOOOO, BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

  27. "el que sigue" Says:

    muy lindo texto, sigue siendo muy entretenido espiar tu redactada vida.

  28. moscarey Says:

    jajaj es muy bueno, al final te disfrazaste?. Siempre existe el Tio Toto. Buenisimo José que lindo es leerte. Suerte y más que suerte. Ciao.

  29. kukita Says:

    Muy TIERNISIMO !

  30. Y hace un año… « Peinate que viene gente Says:

    […] las metáforas están maniatadas y en penitencia hasta terminar. No sé qué voy a regalarte, ya te lo había dicho antes, pero eso no me preocupa tanto como saber si recordarás algo de todos estos primeros años de […]

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