Riesgo en aerosilla

aeroquilomboY cuando se detuvo y los dejó suspendidos en una sacudida con vaivén, se miraron.
—¿Qué onda? —preguntó Seba.
Juan levantó las cejas y miró para abajo. Sus zapatos pendían a veinte metros de altura sobre una loma escarpada, con texturas de rocas y espinillos.
Típico paisaje serrano.
—¿Qué onda, chabón? —insistió Seba.
Juan pensó unos segundos. Después sonrió y dijo:
—No pasa nada. Es normal.
Seba lo miró incrédulo. En su mano el helado empezaba a derretirse.
—Te vas a manchar la mano —apuntó Juan.
Seba dejó caer el cucurucho. Los dos estiraron las cabezas para ver cómo se perdía entre sus rodillas. Pegó sobre una piedra cubierta de musgo.
Hizo “PAF”. Era un cucurucho grande.
—Estamos muy alto —observó Juan.
—Por eso te digo, man. No me copa mucho la idea de quedarnos parados acá.
Delante de ellos, a unos cien metros, en el final de la línea, un tipo les hacía señas con el brazo.
—Mirá —dijo Juan—; nos llaman.
—¿Qué pretende que hagamos este pelotudo? —quiso saber Seba— ¿Se creerá que vamos a ir hasta allá agarrándonos del cable?
Juan miró sobre sus cabezas. Era un cable de acero grueso.
—Podríamos usar las remeras, las ponemos sobre el cable y vamos deslizándonos hasta…
—Estás loco, man —lo interrumpió Seba—: yo no me muevo de la silla ni en pedo. Menos para treparme como un mono para hacer acrobacias. Esas son las ideas que llevan a la gente a la muerte. ¿No escuchaste hablar de los hermanos Wallenda, vos?
—¿Quiénes?
—Los Wallenda, man. Eran una familia de locos que caminaban sobre unos cables. Se fueron matando de a uno. Primero el abuelo, después un hijo, después una nuera. Se creían que eran, no sé, Batman, y caminaban por unos cables a no sé cuántos metros de altura. Se requetecagaron a golpes. Se murieron todos.
En la voz de Seba el temor asomaba afinando algunas vocales. Juan lo notó. Supo que si no guardaba la calma, que si su amigo perdía el control, estarían en un verdadero problema.
—Bueno, bueno, era un chiste. Más vale que no da para ir hasta allá usando las remeras.
—Ni ahí, loco. Ni ahí —enfatizó Seba moviendo la cabeza.
Guardaron silencio. El viento soplaba frío, llevándose el sol hacia las montañas. Quedaba poca luz, a lo sumo, media hora.
—Quién me manda —murmuró Seba con la cabeza hacia un costado.
—¿Qué dijiste? —preguntó Juan.
—Nada, no dije nada.
—Sí que dijiste, dijiste “quién me manda”. Eso dijiste.
Seba se volvió. En su mirada el miedo se mezclaba con un gesto de bronca genuina. Del amor al odio, se sabe, hay un paso. A lo sumo dos.
—Bueno, sí, dije eso. Es que la verdad, ¿quién mierda me manda a mí a subirme a una aerosilla de mierda con vos a tomar un helado? ¿No se te ocurrió una idea más pelotuda? ¿Qué mierda te costó invitarme a tomar una cerveza y listo? ¿Ah? No, teníamos que venir acá, subirnos a esta basura de aerosilla del año del ocote a que nos levanten como a dos jubiladas, boludo. Malísima tu idea, chabón. Ma-lí-si-ma.
Seba cruzó los brazos sobre su pecho y se volvió otra vez a ver la puesta de sol detrás de las sierras.
—Por chat parecías más piola —observó Juan, también molesto.
Seba se volvió con las cejas levantadas.
—Vos por chat decías que tenías muy buen lomo, si vamos al caso…
El comentario a Juan le dolió, pero hizo de cuenta que no había escuchado. Para calmar la situación, señaló otra vez al hombre que les hacía señas. Ahora tenía un megáfono delante de la cara:
—MUCHACHOS, QUEDENSÉ TRANQUILOS, HUBO UN PROBLEMA CON EL MALACATE, ESTAMOS TRATANDO DE SOLUCIONARLO, POR FAVOR, NO SE MUEVAN.
Seba puso una mano a cada lado de la boca y gritó a su vez:
—Más vale que no nos movemos, ¿adónde mierda querés que nos vayamos, pajero?
Juan lo empujó con el codo.
—No seas así, boludo, el tipo nos está ayudando y vos lo puteás.
—¿Ayudando? ¿Gritándonos con un megáfono de mierda nos está ayudando?
Juan resopló y miró para abajo. Los espinillos empezaban a cubrirse de sombras. Los últimos rayos de luz refulgían sobre las sierras.
Se puso fresco. Ambos quitaron las manos de los caños de seguridad, que ya estaban helados.
—No traje ni una puta campera —dijo Seba.
—¿Y yo? ¿Me ves con bufanda y traje de astronauta?
—Me importa una mierda si a vos te hace frío. Por mí te podés caer y hacerte mierda ahí abajo.
Juan le pegó una trompada en el hombro.
—Sos el puto más quejoso que conocí en mi vida, pelotudo.
Seba se volvió y le metió un codazo en la barbilla.
Juan dijo: —¡Uh! —antes de abalanzarse sobre su compañero.
Los engranajes rechinaban por el forcejeo. Cuando uno de ellos intentaba quitarse el arnés de seguridad para poder atacar mejor, el otro aprovechaba para golpearlo, e igual a la inversa.
Ya estaban sumidos en una oscuridad completa cuando la voz del megáfono volvió a hablar:
—MUCHACHOS, ACÁ ESTÁ EL TÉCNICO, DICE QUE AGUANTEN UN CACHITO, QUE YA CASI ESTÁ LISTO.
Esta vez no hubo respuestas. El cable de la aerosilla se sacudía en una vibración aleatoria, pero el hombre del megáfono pensaba que era por el viento.
—¿Es normal que se mueva tanto? —preguntó el fotógrafo que se había quedado en la explanada para ver cómo rescataban a los pasajeros.
—No sé, es la primera vez que se nos queda gente clavada a mitad de camino.
Y entonces el técnico anunció:
—Está listo.
Y accionó la palanca.
Los tres se quedaron escuchando el motor ronco que se comía el cable, enrollándolo.
Tenían los ojos entrecerrados para adivinar las siluetas en el oscuro.

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51 comentarios to “Riesgo en aerosilla”

  1. José Playo Says:

    Bueno, cambié el template. Ahora está en español, así es más fácil para los que por mail me dijeron que no comentaban porque no entendían bien cómo. Espero leerlos ahora.

    En breve respondo los comentarios, tengo mucho trabajo atrasado y poco tiempo.

    Saludos,

    José.

  2. vagina way Says:

    JA JA JA me cagué mucho de risa con el cuento José. Espectacular, ja ja todavía no puedo parar de reirme muy, pero muy Playo, ja ja, muy insólita la situación. Me quedé enganchadísima pensando que habrá sido de “elios”…

  3. ILU P Says:

    “—Sos el puto más quejoso que conocí en mi vida, pelotudo.”
    Me recuerda a la mitad de mis amigos, jajaja

    Mira, a mi me sigue apareciendo en inglés, o no entendí lo q es el tampleit.. je
    Como sea… Pongase al día… por acá leer tus relatos me da ideas pa’l día.
    Hoy veo de llegar a Carlos Paz para la tarde a comprar un helado… Quizas si me da el tiempo lo tiro al vacío pero desde el Pan de azúcar (lo llevo en conservadora?)

    Saludos

  4. lucas Says:

    Muy buena la idea… yo pense que los putos se caian y se hacian bosta o algo asi.. pero esta exelente como queda al ultimo.

    Muy buena la parte cuando aclaras que se conocieron por chat jaja.

  5. Ve Says:

    ¿Qué te inspiró a escribir esta historia?

    Muy buena, por cierto.

  6. Armenio Says:

    “el temor asomaba afinando algunas vocales”… a vos nomas te salen esas frases tan facilmente.
    buenisimo el cuento, tendrias que publicar estas cosas en otro libro, jajajajajaja

    pd: me parece que conozco un puto que es mas quejoso…

  7. ceci Says:

    Muy bueno José.

    Saludos a los tres.

  8. chancha Says:

    Me pareció muy bueno. Muy divertido.

  9. Sabri Says:

    Muy bueno, me pasó como a Lucas, pensé que se caían pero para variar sorprendiste con el final! Muy buenooo!!
    Besos. (Y trabaje tranquilo amigo, nosotros de acá no nos movemos, ya lo sabés!)

  10. Lore Says:

    por chat parecias mas piola jajajajajajajajajajajajaajajajajajajajaj que maestro!!!!!!!!!!!1

  11. matias Says:

    jajajaja!!!

    Muy bueno, José. Hay que tener ideas para escribir, eh? Extrema facilidad para largar frases contundentes. Ojala pudiera uno hacer lo mismo.

    Seguí así!!

  12. Nevermind85 Says:

    Cheto, muy cheto; haceme acordar que no suba a la aerosilla con ningun flaco.

    Por cierto, todo bien con el nuevo template, pero CAMBIALE EL TAMAÑO DE LA LETRA DE LOS COMENTARIOS PORQUE LOS CHICATOS COMO YO NO VEMOS UN CARAJO!!

  13. madre Says:

    Muy bueno el relato.
    Por favor, agrandar la letra de los comentarios. Se dificulta leerlos.

  14. Camilo Says:

    Riña en aerosilla. Resultado: múltiples arañazos.

  15. nel Says:

    Nunca me hubiera imaginado una situaciòn asi, ta gueno Playo. Ahora entre esa parejita exalatada por el miedo y los que de este lado no vemos nada, no sé dónde mierda podemos ir a parar!!!! jajjaajajaaa

  16. PabloS Says:

    Y? Los salvaron? O se cayeron en medio de la oscuridad a seguir peleando como dos nenas?
    DAMN! Me quedé con la intriga!

  17. Juan Claus Says:

    Jajaja Muy atrapante la historia.

    (otro voto para los que pensaban que se caían)

  18. Walterio Says:

    Bueno… tampoco es tan claro que se hayan salvado. Los tres que esperan su llegada no ven ni escuchan mucho, a menos que el silencio y las vibraciones fueran consecuencia de una ardiente reconciliación aérea…

  19. Miguel Says:

    Qué hacés negro!!! ¿Viste que al fin me puse las pilas con la mierda esta del Blog? Pero bueno, el motivo del mensaje es saludarte como corresponde y decirte que saliste bien en el video del reportaje sobre tu libro… un poco con pinta de maricón que lo sacaron del armario a patadas. Te mando un abrazo y todo el éxito que te lo merecés.

  20. Tapi Says:

    Quien no pensó cuando subió a una aerosilla: Y si se corta el cable? o trato de imaginar las distintas formas posibles de caer desde esas alturas para salir indemne.
    El cuento es un post-interruptus, no llegó al final. Como no se escuchó ni un grito que indique una caída, creo aunque peleados los dos permanecían sobre la silla.

  21. nikolina Says:

    Muy buen relato, original y bien llevado… Inspirate mas seguido!
    Slds!!

  22. pupi Says:

    Ja ja ja que divertido, es todo lo que tengo para decir, siempre paso y nunca dejo saludos…Ahora sí: SALUDOS y un beso

  23. Dr. CroW Says:

    Muy bueno, boludo, muy bueno.
    Me hiciste acordar a la aerosilla de Bariloche. Chupé tanto frío ahí arriba que deliré de fiebre toda la noche. Veía unas manchitas de colores muy copadas.
    Me hubiera gustado leer una descripción de cómo se estampaban los protagonistas contra las piedras, pero no se puede todo ¿no?

  24. moscarey Says:

    es muy bueno, jajaj me moria de la risa, sos piola por blog josé. Siga así, trabaje, trabaje. Un saludo, espero que este todo en orden por casa. Ta luego.

  25. El Dogo Says:

    Muy bueno el relato. Yo conozco alguien mas quejoso, incluso al subir a una aerosilla, tendría que preguntarle si es puto. Me encantó la explicación del “PAF”: Era un cucurucho grande.

  26. Walterio Says:

    Por lo almodovarianamente kistch, no pude dejar de imaginar la historia ambientada en Cuculandia o mejor aún en Los Cocos.

  27. José Playo Says:

    José: volviste al viejo template por lo que veo, te aprieta el diseño de wordpress. Que descanses.

    vagina way: qué bueno, qué bueno. “Elios”, me parece, fueron. Al menos como pareja.

    ILU P: es que lo volví a cambiar al template, ¿viste cuando dicen “mejor malo conocido…”? Bueno, hablan de templates. Saludos.

    lucas: la parte del chat también me causa mucha gracia. Mucha gracia por el comentario.

    Ve: la verdad fue una foto que vi en un blog, era una imagen muy “vintage” de una señora en una aerosilla, foto vieja en sepia. Me quedé clavado con esa imagen y empecé a pensar en una historia para esa foto. Después la idea fue mutando, me cerraba más que fueran dos personas y no una. Y que fueran jóvenes y no viejos. Quería que discutieran, que mezclaran el idilio con el absurdo. Me alegra saber que te gustó, saludos.

    Armenio: este cuento es un anticipo del próximo libro de cuentos. Me muerdo los codos, porque tengo varios y no los quiero publicar a todos acá.
    Yo sé de qué otro puto hablás. Tengo un montón de amigos que andan en aerosillas. Abrazo.

    ceci: gracias, ceci. Un beso.

    chancha: gracias, bienvenida.

    Sabri: grande, Sabri. Cuando lo iba escribiendo tampoco sabía cómo iba a terminar, me pareció que si los dos corrían la suerte del helado era una salida muy fácil. Así, creo, está mejor. Abrazo y gracias.

    Lore: esa frase también es mi favorita, jaja.

    matias: gracias, matias. Te mando un abrazo.

  28. José Playo Says:

    Never: tomá nota, que yo me voy a olvidar. Ya está arreglado lo del template, lamentablemente no puedo editar el CSS de WordPress, así que sólo que me queda elegir entre las veinte plantillas que tienen, y probar.

    madre: muchas gracias, arreglado.

    Camilo: primero el helado, ¿después fueron ellos?

    nel: el mundo está lleno de estos enigmas, nel. Beso.

    PabloS: ando medio carente de finales explícitos, como verás.

    Juan Claus: ¡Abran las urnas! Gracias, abrazo.

    Walterio: touché, Walt. Como siempre.

    Miguel: ¡qué hacés, Miguelón!, de pedo que descubrí tu espacio, que está buenísimo, se ve que has aprendido al fin a usar la computadora. Te mando un abrazo grande y espero que estés bien. España te queda bárbaro, te deseo el mismo éxito y avisá cuando vengas a Córdoba así busco un armario para esquivarte.
    Cariños grandes, Máikol, nos leemos,
    José.

    Tapi: tal vez la distancia desde donde se resuelve el cuento no permita escuchar a dos tipos que se caen enfrascados en una lucha. No sé, igual no lo podemos averigüar.

    nikolina: gracias, niko. Te mando un beso.

    Pupi: qué hacés, personaje. Mal por no saludar, punto a favor por pasar. Tengo que pedirte dibujos, cuando junte fuerzas para conectarme al chat te cuento.
    Cariños.

    Doc: gracias, Doc. Estuve tentado de hacer la crónica del golpazo, pero le iba a quitar foco a la intriga, que es el fuerte de esta historia en particular. Las aerosillas no me gustan, cabe aclarar. Un abrazo.

    moscarey: “sos piola por blog”, jaja. Me causó mucha gracia eso. No sé por qué. Sigo laburando, todo bien por acá. Un abrazo grande.

    Dogo: esa parte también me gusta mucho, ja. Abrazo.

    Walterio: yo la única aerosilla en la que me subí fue en la de Carlos Paz. No viene al caso, pero ese día había desayunado whisky. Es una historia larga, por suerte, fácil de olvidar.

  29. La Eli Says:

    BUenísimo, como siempre! ese final… me pone nerviosa, seguramente tanta agresión descargada terminó en pasión desenfrenada y en medio del “encuentro” arrancó la telesilla…

  30. José Playo Says:

    Eli: “he venido telesilla, como aquél que no hace nada, a robarte el corazón y llevarme tu mirada”.
    Perdón. Una interferencia folclórica.

  31. katia Says:

    Muy gracioso !!! situación de mierda igual, eh???

    “quién me manda?”…jajjajja….típico… querés matarlo al de al lado…a la madre y al inventor de la aerosilla con toda su descendencia… jjjajja

    me encantó… bizarro, pero no tanto…

  32. Aztton Says:

    Pucha che…me atrapó… pero me quedó mucha intriga…demasiada para mi gusto…hacete una segunda parte !

  33. argentoycordoobes Says:

    tratándose de estos dos chicos sería ..”telesilla, telesilla/la dueña de mis amores/no permitas que me “acabe”/sin gozar de tu favor”… No te tenía “folckloristo” pero me alegra, es folcklore es una de mis pasiones

  34. Riesgo e irracionalidad pura « El Banquero de la Libertad Says:

    […] Disfrutenlo. Es otra obra maestra… […]

  35. El_Agustin Says:

    Como dijo una vez un amigo:

    …el chat es la puerta del infierno…

    Lindo cuento Che!

  36. pupi Says:

    Acá ando, tranqui, che, si no te dan ganas de conectarte al msn también estoy del otro lado del teléfonno, del fijo y del cel, soy como dios puedo estar en muchos lados a la vez😉
    Besos hombre, se vemo

  37. pupi Says:

    ¡Ah! ¡que lindo! salió una carita… No sabía que hacía eso..

  38. escapeclassic Says:

    Ya que dos muchachones estuviesen comiendo helado en una aerosilla no me parecía muy muy de hombres (Dr. Tranca dixit) jaja. Buenísimo che. Un abrazo.

  39. escapeclassic Says:

    Oops, quedé logueado con el nombre de mi show radial. Marbot por este láu!

  40. "el que sigue" Says:

    eh vuelto de las tierras en donde convive le buena música y la mala onda.
    Muy bueno el relato. La telesilla siempre me recuerda a la Telesita y es una palabra que me da mucha gracia. Bien podrá ser Teresita dicho por un ponja o más gracioso aun me imagino a una tv chiquita en un santuario, con la tunica y las ofrendas.
    abrazo.

  41. sugus Says:

    un gusto leerlo.. siempre

  42. Camilo Says:

    Sobrevivieron. Decepcionados, nunca volvieron a verse.

  43. José Playo Says:

    katia: gracias. La verdad es que al menos dos veces por semana me repito a mí mismo esa frase: “quién me manda…”.

    Aztton: vemos, por ahí hay un “regreso de la aerosilla mutante”. Abrazos.

    argentoycordoobes: me gusta mucho, sí. Cafrune, Atahualpa, su hijo, alguno que otro más. A veces, cuando me chupo, escucho folk, confieso.

    freedombanker: gracias de nuevo.

    Agustin: ja.

    pupi: listo, te contacto en breve. Y sí, salen las caritas, porque el blog es la puerta del infierno.

    escapeclassic: ¡yo he comido helados con otros hombres en una aerosilla y sobreviví para contarlo!

    elque: jaja, abrazo.

    sugus: gracias, igualmente.

    Camilo: touché.

  44. BoyCordoba Says:

    Che, el final fue bastante explícito…José no lo va a admitir para no cagar el chiste pero “—No sé, es la primera vez que se nos queda GENTE CLAVADA A MITAD DE CAMINO.” resulta muy sugerente.

  45. José Playo Says:

    BoyCba: sos groso. Sabelo.

  46. Walterio Says:

    BoyCórdoba: Aplausos!!!!!

  47. moscarey Says:

    Callate, boludo, recíen hoy me cayo la ficha, repetí fácil 150 veces el comentario de BoyCordoba, y dije ¡Que boludo soy!

    BoyCordoba agregame a tu msn, ahí va: comoentenderlahistoriadeuna@hotmail.com

  48. sentires Says:

    José…Imagino que se escuchan -mis aplausos, digo-
    Bueno, muy bueno lo tuyo. Me invitó un Librebanquero vecino, Gustavo (habla bien de vos, lo entiendo)
    Cariños desde Sentires,
    Viviana

  49. elrober Says:

    jajaja, si, su hijo Atahualpito, Cafrune, una masa. Horaciogua, me gusta, eso si, el folcklore viejo, no despotrico contra los Nocheros, Soledad, el Raly u otros, pero no los escucho.

  50. José Playo Says:

    moscarey: me callo.

    sentires: bienvenida, es un gusto y me pone muy contento saber que te gustó.
    Cariños a Sentires de parte de Peinate.
    Abrazo.

    elrober: me pasa igual, las nuevas generaciones llevan las botas impolutas. Prefiero las de Cafrune, con bosta, con barro.
    Justamente él (Cafrune) era amigo de mi tío, que vivía en Los Cóndores. Una vez el cantante pasó por allá y tuvo que hacer noche en su casa. Al día siguiente, cuando se fue, tuvieron que quemar el colchón y la almohada, era imposible despiojarlos.
    Datos de color, esa historia siempre me pareció muy graciosa.
    Abrazo.

  51. Mauro Says:

    JAJAJA.a.ajaAJAJaj..
    Buenisimo el cuento.. jajajaa..

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