La oscilación de las mufas

—Estas colas me ponen de muy mal humor —observó Tulio.
Delante de él, Marcos sonreía con la boleta del teléfono en la mano. El banco estaba repleto de gente.
—No sé de qué te reís —continuó—, somos esclavos de un sistema, somos como animalitos haciendo cola en un matadero, somos…
Marcos giró y quedó frente a él. Sin sacar la otra mano del bolsillo, levantó los hombros y explicó: —¡Se la paso a otro, macho!
—¿Le pasás qué?
—La mufa, Tulito, la mufa —dijo Marcos volviéndose hacia la caja. Dos personas más y sería su turno.
—No me entendiste —retomó Tulio por sobre su hombro—, te hablo de lo mal que están las cosas, de…
Marcos se volvió otra vez.
—Mirá, Tulio, yo no soy un robot, no soy un tragamonedas, pero cuando tengo esta mufa como la que tenés vos ahora —le dijo apuntándole con la boleta hecha un cilindro—, no me queda otra que pasársela al que viene, es un sencillo intercambio de venenos, nada más.
Tulio reflexionó y negó con la cabeza: —No entiendo —concluyó.
—Es muy simple —retomó Marcos—. Ahora te muestro.
Era su turno, se agachó unos centímetros y se dirigió al cajero.
—Buenos días, quisiera pagar esta boleta y que me chupes bien la pija —pidió.
El tipo del otro lado del vidrio, inmutable, recibió el dinero y empezó a teclear en la máquina. Tulio se había quedado con los ojos abiertos, sin dar crédito a lo que acababa de oír.
Le pediste que te chupara la pija —observó en voz baja poniéndose a su lado. Miraba con recelo al resto de la gente, nadie parecía haberse percatado de la barbaridad que había dicho su amigo.
…«bien» la pija —corrigió Marcos ladeando la cabeza para que no lo escucharan.
—Y no te dijo nada…
—No, ¿qué va a decir? Ahora a la mufa la tiene él, y yo me puedo quedar tranquilo.
—Pero ¿cómo es que no se dio cuenta? Digo, no se enojó, no te puteó, como si no te hubiera escuchado.
—Ese es el secreto, Tulito —explicó Marcos apoyando un codo en el mostrador—. La mayoría de la gente cree que se trata de putear con violencia, de insultar por insultar, pero nada más lejos que eso. Es un arte milenario, una disciplina que cuesta mucho dominar. Hay que concentrarse mucho, pero mucho-mucho —dijo señalándose la sien con el índice.
—¿Concentrarse en qué?
—En la mufa, Tulito, en la mufa. Yo no voy por ahí puteando a la gente porque sí. A ver —dijo mientras se acomodaba la camisa dentro del pantalón—, lo que acabo de hacer es pasarle al tipo éste toda mi bronca de mañana de lunes, pero sin pensar en ofenderlo ni en lastimarlo. Ha sido una transacción.
En ese momento el cajero devolvió la boleta sellada, saludó con un poco cortés «que tenga buen día» y llamó al siguiente. Los amigos salieron del banco.
—Hace unos meses empecé un curso —explicó Marcos mientras caminaban por la plaza rumbo a la peatonal—, lo da un tipo que es japonés o chino, no sé. Un tal Mei Choi Mú, o algo así. Se llama «La Oscilación de las Mufas» el curso.
—¿Son esas terapias grupales en las que la gente se putea para sacarse la bronca? —quiso saber Tulio—. Había un documental en la tele, como si fueran clubes de calentones anónimos, o algo así.
—Nah —corrigió Marcos barriendo el aire con los dedos—, no se trata para nada de eso. Te digo que esto es una disciplina milenaria. La gente a la que le pasás tu mufa ni se da cuenta. Mirá —dijo señalando el quiosco de revistas que tenían en frente.
—¿Tiene La Voz de hoy? —pidió Marcos.
El quiosquero tomó un diario de la pila y se lo entregó.
—Uno con cuarenta —dijo el tipo.
—Tome —contestó Marcos entregándole las monedas—. Que tenga buen día, viejo pelotudo y la reputamadre que te parió—agregó.
El quiosquero levantó la mano y replicó un mecánico: —Igualmente, señor.
Tulio no podía creer lo que había visto. No era posible que dos personas no lo hubieran escuchado, en ambas oportunidades la puteada había sido clarita, cristalina.
—Es increíble —concluyó asombrado.
—Sep, la verdad es que la libertad que esto te da no te la da nada en el mundo.
—Me gustaría hacer el curso ese —aventuró Tulio mordiéndose el labio inferior. La idea de dominar una disciplina como esta lo embriagaba. Imaginó las posibilidades, un mundo conquistado a sus pies, una legión de seres humanos a los que putear sin medir las consecuencias.
—No es lo que vos creés —dijo Marcos interrumpiendo sus elucubraciones—. No se trata de putear por putear —apuntó—. Acá hay arte, hay ciencia, hay tradición —enumeró levantando de a uno los dedos de la mano.
Los amigos habían llegado a una esquina. Tulio tenía la cabeza gacha y miraba avergonzado sus zapatos. Era cierto, sus fines eran negros, malintencionados, viles. Pero la tentación del poder, ¿cómo evitarla?
—Si querés —propuso Marcos—, puedo llevarte a una reunión la semana que viene. Así ves cómo viene la mano, de paso hablás con Mei Choi Mú, es macanudo el chinito.
—No sé —dijo Tulio negando con la cabeza. Había levantado la vista y observaba el tráfico que circulaba por Alvear. Escuchaba los bocinazos, los insultos de los peatones. El mundo era una fábrica de roces para los que no había explicación. Simplemente sucedía. Las personas estaban destinadas a chocar permanentemente.
—Pensalo —sugirió Marcos poniéndole una mano en el hombro—. Pensalo tranquilo, y si te decidís, me avisás y listo —dijo antes de estirar el brazo para detener un taxi.
—Es mucha responsabilidad, Marcos. No sé si estoy listo.
Su amigo ya estaba entrando en el vehículo.
Tulio se agachó un poco para no interrumpir la conversación, que continuó a través de la ventanilla abierta.
—Vamos hasta Barrio Rosedal, gordo y la reconcha de tu hermana —le dijo Marcos al taxista. Después se volvió a su amigo y le dedicó una mirada enternecida. Había comprensión en ese gesto, había amor—. Yo antes estaba como vos, Tulito —le explicó—. Estaba mal, contrariado, enojado con la vida y con todos. Vos podés cambiar, vos podés hacer que las cosas mejoren. No deberías perderte una oportunidad como ésta.
Tulio reflexionó. Comprender el valor de la amistad es lo que nos diferencia de los animales. Sonrió a su pesar. Había aprendido una lección esta mañana de lunes en el centro de Córdoba. «Lecciones Peatonales», pensó.
—Gracias, Marcos —dijo.
—De nada, monigote de bosta, negro indeciso y la reputísima madre que te reparió —respondió Marcos, alentador.
Tulio se incorporó y se quedó unos instantes viendo cómo el auto amarillo se colaba en el tráfico. Tenía una sensación extraña, como de bronca acumulada, pero también había en su corazón una certeza: poder contar con un amigo que te entienda es una bendición.

63 comentarios to “La oscilación de las mufas”

  1. gusa Says:

    José:
    Excelente. Me atrapó hasta el final. Pense que el tachero lo iba a cagar a trompadas, me cagaste, sorete ( imito al del cuento).
    Mucho cariños

  2. José Playo Says:

    gusa: ¡tanto tiempo! Me alegra saber que no me he vuelto predecible… ¿O sí me he vuelto?

  3. Margarita Says:

    quisiera poder aprender a hacer eso… aunq muchas veces me doy maña para pasar la mufa. por ejemplo, subir a un bondi lleno de gente y sonreir, con la jeta contra el pulover del q está parado adelante mio. de paso le babeo la ropa. eso me relaja, y llego super positiva a la clase metodología (q odio).
    saludos josé, q bueno q es leerse en palabras de otro!!!

  4. ceci Says:

    Genial José, simplemente eso. Me cagué tanto de risa,no sabés lo fuerte que me reí. Bah, sí sabés. Mi risa es casi igual a la tuya. Jaaaa.

    Besos a los tres.

  5. silverback Says:

    José, la verdá estuvo muy bien el cuento viniendo de un sorete redomado, pedazo de vómito tibio, hijo de un chancro purulento como vos.
    Te felicito.

  6. José Playo Says:

    Margarita: no me puedo sacar la imagen de la jeta contral el pulover. Muy buena. Estamos a mano.

    ceci: me imagino, yo también me reí mientras lo escribía.

    silverback: ¡NO SE VALE, VOS HICISTE EL CURSO CON EL CHINITO!

  7. ceci Says:

    Vos también José, le das pasto a las fieras! Jajajajaja

    Besos de los dos y felicitaciones, nos encantó!!!!

  8. leandro Says:

    JAJA ME RE CONTRA RE CAGUÈ DE RISA MUY BUENO PERO SI PUTEAS TANTO ALA GENTE Y TE QUEDAN LOS DIENTES O SOS UN GENIO O TE LA AGUANTAS UNA BANDA POR QUE COMO DICE MI VIEJO SIEMPRE AY UN LOCO MAS LOCO QUE UNO

  9. Natushka Says:

    Jajajajajajaja😄 “—…«bien» la pija —corrigió Marcos…”
    Me muero… como me hiciste reir… yo quiero hacer ese curso!!!

  10. amaliovilla Says:

    Che, qué pedazo de imaginación que tenés!

    Este me mató.

  11. José Playo Says:

    ceci: qué lindo saber que les ha gustado. Te mando un mail. Besos.

    Natushka: tendríamos que averigüar bien, dicen qeu todavía quedan vacantes.

    amaliovilla: lo cual, te digo, no sé si es bueno o malo. Me hubieras visto ayer.

  12. Tapi Says:

    El curso a que te referis es la Versión I, a mi me gusta utilizar la Versión II que consiste en sonreir y agradecer siempre por el trato recibido. Esto desconcierta a tu interlocutor – ¿de que se rie este boludo?- y lo deja mas mufado de lo que estaba.

  13. AL Says:

    muy bueno … la verdad que muy muy buen post.. que sigas con tus exitos,.. saludos Agustin

  14. Jackie Says:

    Buenísimo, muy, pero muy bueno :=D

    “Trátame como quieras ser tratado, pues tan valioso es tu dinero, como sagrado es mi trabajo”

    Técnicamente es lo que tendría que suceder en la relación cliente-proveedor, pero la triste realidad es que últimamente, el respeto entre unos y otros se ha diluído.

    He estado en ambos lados del mostrador (nunca encima jajajajaja), a ambas partes las comprendo, aunque hay acciones que no justifico, pero como aficionada a las buenas puteadas, deseo conocer esa técnica, siempre es bueno tener un abanico de opciones para putear al prójimo. :=)

  15. Sabri Says:

    jajajajaja, que maestro José! Cómo me hiciste reir!!!
    Muy bueno!
    Realmente un arte el de poder putear así suavemente…no creo lograrlo alguna vez…
    Besos!

  16. cristian Says:

    jaja… Me entraron ganas de putear… ensayo puteadas en mi cabeza… para cualquiera … puteadas que duelan… que lastimen, me pongo turbio. No es la unica manera de descargarse, pero es una muy sencilla y directa no? asi como chau, pum! listo te lo dije y como me siento orgulloso por animarme a decir algo asi, me curo. Muy buen realto Playo.

  17. Nevermind Says:

    Aplausos, hermano, aplausos.

    Lo has logrado Playo, por primera vez, leí un cuento tuyo, lleno de puteadas, que al final ME GUSTÓ!! (sabés como siempre te critico las mezclas que hacés de lenguaje “fino” con “puteado”:P).

    Yo por suerte no soy calentón, me sale mejor calcular fríamente mi venganza…

  18. SUGUS (ats) Says:

    Me encanto!!! quiero hacer ese curso urgente! yo no soy de las q insultan jamas porq me descontrolo si lo hago, entonces… me lo guardo… pero me gustaria poder decirlo con ese estilo de no me importa nada y estar totalmente superada
    QUIERO EL CURSO PLAYO!!!!

  19. Pablo Giordano Says:

    LO MEJOR QUE LEÍ TUYO HASTA EL MOMENTO

  20. Says:

    Juaaaaaaaaaaa……………..
    SUPERCALIFRAGILISTICOESPIALIDOSO.
    Un gusto.
    Slds

  21. Lolo Says:

    OH!!!!!!
    Esto es lo que yo llamo un mundo feliz. Está buena la filosofía de descargar la mufa con gente que nada que ver, porque, por ejemplo, no se podría con alguien a quien verdaderamente querés putear con todas tus ganas pero sabría que es con intención. En mi caso es la vieja burócrata de Recursos Humanos, que podría incurrir en “errores” de liquidación si le digo todo lo que pienso de ella agregándole un “y andate a la puta madre que te parió, vieja cretina”.
    AHHH!
    Igual ya me siento mejor, pelotudo (?).

    Excelente blog, gustóme! Un abrazo

  22. manotas Says:

    dejalo para despues,es muy bueno

  23. José Playo Says:

    Tapi: a ese ya lo hice yo. Hace rato, ¿eh?

    AL: gracias, Agus. Se te ve poco por estos lados. Abrazo.

    Jackie: tal vez el tema de fondo de este relato sea el hartazgo, la masticación de las angustias, la humillación de los trabajos mal pagos, la alienación del hombre por el hombre, los sueños, la libertad. Andá a saber.

    Sabri: ¡Lectora de fierro! (con minúscula, no de la revista Fierro).

    cristian: putear es un derecho, mientras no lastimemos a nadie, deberíamos hacerlo valer. Gracis, c.

    Never: muchas gracias. Me parece -es sólo una opinión- que si te relajás un poco respecto del prejuicio de las “malas palabras”, disfrutarías de otras cosas también interesantes (no hablo de este blog). ¿Quién dijo que las puteadas no forman parte de la literatura? Eso, me parece, es muy convencional-clásico-convencional. De hecho, Fontanarrosa lo usó para dar cátedra en el Congreso de la Lengua. Yo no soy un cultor de la puteada salvaje y desmedida, intento evitarla, y si puedo poner otra cosa en lugar de mierda, pongo otra cosa (tampoco voy a poner “miércoles”, como si fuera una vieja). Evitar “teta”, “culo”, “mierda”, “pinchila”, es hacer a un lado la posibilidad de acercar un texto a una persona que no encuentra familiar que le hablen de “seno”, “trasero”, “heces”, “pene”. Esa impostura, creo, le ha hecho mal a muchos autores, a muchos guionistas, al vínculo de cercanía que debe existir entre el lector y el autor, un vínculo indispensable para que funcionen los textos.
    En lo que yo escribo no puedo permitirme esas traiciones mínimas. Algunos personajes de algunas historias, hablan como hablan porque en la vida real, pienso yo, hablarían así. De otra forma, un tipo que descarga chatarra en una chacarita sería gracioso hablando como un erudito en filatelia, y puedo hacer una historia respecto a eso si lo tengo en cuenta como eje de la humorada. Pero si quiero que el de la chacarita se trabe en discusión, lo tengo que hablar como a uno de la chacarita (tengo el gusto de conocer a algunos, creéme que no se les cae el culiado y el puto de la boca).
    Pienso también que si en mi casa hablamos de que un bebé se cagó, no puedo sentarme a escribir y decir “el niño se ensució”. Lo mismo vale para la pija, que en casa es la pija, o para el sorete, que también es así acá, o para el pezón, que no será poético, pero lo prefiero a “tetilla”.
    Pero, reitero, es una opinión, nada más. Ni siquiera puedo permitirme “sugerir” que te relajes, pero sí puedo decirte que tal vez así palparías otras cosas y les sentirías otro calor.
    Con lo de las frías venganzas me recordaste al proverbio Klingon con el que arranca Kill Bill, muy bueno.
    Abrazo.

  24. José Playo Says:

    SUGUS: me voy a tener qeu poner en campaña para buscar los folletos y pasar los teléfonos.

    Pablo Giordano: gracias, Pablo.

    : qué palabrita que despachaste. Igualmente y abrazo.

    Lolo: me alegra saber que te ha gustado. Me guardo el chiste pelotudo que iba a hacer con la burócrata de RRHH, a quien te estaba por decir lo que le podías hacer con la guitarra. Sí, original-original, fui ayer. Abrazo.

  25. José Playo Says:

    manotas: igual ya está registrado😉

    Leandro: ahí está el arte, leandro, hay que putear sin perder la cabeza (o los dientes). Estoy de acuerdo con tu viejo.

  26. Jackie Says:

    José tiene un muy particular estilo que encanta, sería sumamente aburrido entrar acá y encontrarme con algo como lo que sigue:

    -Señor, ¿me haría usted el honor de acudir súbitamente a devolverse por el capiloso órgano sexual de su progenitora?

    pfffff

    Demasiada solemnidad encuentro a diario en mi profesión, venir a peinarme un rato, para mí es como llegar a un oasis en el medio del desierto.

    Soy solemne cuando es necesario… y seee también soy una guarra, pero hasta para decir maldiciones hay que tener estilo :=)

    ¡¡¡aguante la puteada mierdacarajomierda!!!!

  27. La Eli Says:

    José: Que buen cuento! Buenísimo. Sobre todo teniendo en cuenta el comentario que le hacés a Never, creo que eso es lo que hace que me gusten “tus” cuentos, no me agrada el exceso de puteadas pero he leído mucho de eso otro que describís, demasiado pene por pija. Los escritores argentinos contemporáneos creadores de personajes argentinos contemporáneos deberían escribir más como vos lo hacés, eso es lo que como lectores nos atrapa, leer sobre “alguien” que piensa y habla como uno y no en ese idioma idílico y extraño llamado quizás español “neutro”. Creo que lo dificil es no caer en lo vulgar, en lo demasiado cotidiano porque ahí la historia pierde su magia, por eso es taaaan bueno este cuento, para mi, tiene el equilibrio justo. Felicitaciones!!!

  28. La Eli Says:

    Ahhh, buenísimo el nuevo encabezado, cenefa o como le llamen!

  29. elrober Says:

    El chino de seguro paso por el pueblo donde transcurre Peguelé hasta dejarlo morado y se dijo a sí mismo (con oriental intuición hacia los negocios) …”este sistema de pegarle a un pobre chango sin que sea un delito esta bueno acá, en éste pueblo, pero en la ciudad va a estar mal visto, deberé inventar un sistema aplicable en las urbes, y me lleno”…
    A veces, en el laburo, un cliente me deja con el “gracias, hasta luego” en la boca y ahí aprovecho para mandarlo a la reputísima madre que lo remil parió, con el teléfono muerto, lógico. Es como una descarga gratuita y necesaria.

  30. Tapi Says:

    Me cagó el chinito entonces. Dijo que era lo último.
    Hijo de una gran perra¡¡¡

  31. nene de antes Says:

    La verdad la verdad?
    Me pongo del lado de Tulio. El hecho de pasarle MI mufa a otro no me llama para nada la atención.
    MI mufa es MIA, la reconcha de tu sister…
    Jajaja, abrazo.

  32. Dr. CroW Says:

    Muy bueno José, lo leí en el laburo y las carcajadas me generaron una mirada homicida de mi superior jajjajajajaja
    Primera semana en el puesto y ya me hice odiar, gracias Peinate🙂

    Vas a estar en la feria del libro ¿No?

  33. Walterio Says:

    Lo disfruté, para mi el insulto es un placer gourmet.
    Hace muchos años encontré en una mesa de saldos un libro que si no fuera por el tono machista y medio pelotudo de un par de capítulos (especialmente el dedicado al culo) quizás podría haber sido un libro mejor: “El poder terapéutico de las malas palabras”. Recuerdo que me hizo llorar de la risa y eso que lo escribió un psicólogo en plan serio. También tengo el diccionario que sacó la revista Barcelona “Puto el que Lee” que hasta propone una especie de gramática de la puteada.
    En fin, creo que los insultos son de las pocas cosas honestas que quedan en el habla cotidiana nacional, tan afecta a los eufemismos y a las expresiones peyorativas que quizás sean mucho más cuestionables por su carga ideológica pero que sin embargo no causan escándalo y además son festejadas masivamente.
    Sin embargo, me preocupa la grosería que nace del uso indiscriminado del insulto que lo vacía de todo su poder transgresor, un fenómeno cada vez más frecuente entre los chicos (lo veo a diario en la escuela) y que atenta contra las reglas mínimas de la cortesía y el respeto.
    No me escandaliza que digan malas palabras (de tanto en tanto hasta yo las uso en clase porque insisto, odio los eufemismos) pero de ahí a que cada vez que una treceañera le pide a su compañera que le alcance algo tenga que decir: “Che conchuda del orto pasame la goma!”, como diría Iliana Calabró: ¡ES MUCHO!.

  34. Pau Says:

    IN CRE I BLE! Me hiciste reir mucho. Gracias!

  35. e1000luz Says:

    Me encnato… Seria muy bueno eso de podersacarse la mufa de ensima y pasarsela o otro… o tirarla al tacho de labasura.
    BEsos.-
    (lo espero cuando queira por mi blog, esta formalmetne invitado…)

  36. El_Agustin Says:

    Che Playo… muy bueno el cuento. Realmente bueno y me hizo acordar a algo… El “chupame bien la pija” es una frase increible!!!! Me reí mucho con eso pero lo que más me gustó fue que me tuvo atrapado hasta el final y eso, conmigo, no se logra fácilmente.
    Felicitaciones.

  37. Viejo Says:

    Jaja, me gustó, muy bueno, impecable como puteada de Marcos…

    Estoy tratando de figurarme en qué banco estaban, porque si cruzaron la plaza para ir a la peatonal supuse que era la “Plaza San Martín” (“la” plaza), aunque ahora que me pongo a pensar puede ser la Italia o de la Intendencia, pero están lejos de la Alvear, y que caminaron hacia la Alvear, donde Marcos tomó el taxi para irse a Barrio Rosedal, (y éste es el hecho que indica que es en la ciudad de Córdoba, el barrio al que se dirige Marcos). Una de dos, o fue por Rosario de Santa Fe o por San Jerónimo. San Jerónimo queda descartada porque Ituzaingó cambia a Alvear en la Rosario de Santa Fe, ahora, quiero ver qué banco no había sobre la San Jerónimo, Rivadavia o Rosario de Santa Fe (zona de bancos). Aclara que van por la plaza para agarrar la peatonal. Ahí es donde se me llenó el culo de preguntas, porque la peatonal está en la 25 de mayo… Entonces… qué plaza es? me rindo.

    Otra cosa, el tipo al que le compra diarios… por qué es quiosquero – si bien dice “quiosco de revistas” me imaginé que se refiere a un puesto- y no diariero o (en su defecto) canillita? Estoy hinchabolas a propósito…

    Me fijé en algunas cosas que son las que me cagan de gusto, como el tipo hablando con el otro mientras se acomoda la camisa. Eso le da la cotidianeidad de lo asombroso que está haciendo, o que “barre el aire con los dedos”… muy descriptivo en la comunicación no verbal (el 60% de nuestra comunicación, dicho por algún tipo de esos que dictan cursos de ‘Lectura corporal’), tan o más importante que el diálogo en sí…

    Ahora, urgente en la Peinate, una sección que se llame “Por si tenés ganas de putear” (a falta del “Por si tenés ganas de escribir”…).

    Un abrazo grande José, espero que no te hayan puesto los huevos al plato mis elucubraciones…

  38. lobodebarro Says:

    26 de Agosto de 2007. Una y cuarto de la tarde y recién me estoy sentando frente a la pecé después de haber sido de alta del Urgencias. ¿Motivo? Después de leer LA OSCILACION DE LAS MUFAS salí a la peatonal convertido en un ferviente admirador y creyente de esa corriente de pensamiento. La puse en práctica con un diariero que siempre está de mal humor y mide dos metros cinco.
    Pedí La Voz y pagué con un billete de cien pesos (el último que me quedaba hasta fin de mes), el guaso me preguntó si no tenía más chico y le respondí algo así como “No y andáte a la remilputa que te parió, gorriado de mierda”.
    Lo último que vi fue el puño cerrado del grandote dirigiéndose con convicción hacia uno de mis ojos. Desperté en el de Urgencias con el dolor de cabeza más grande de mi vida.
    José: cuidado con lo que escribís que uno lo cree y después, buéh, después…

  39. katia Says:

    la verdad… qué descontrol si lo pusieramos en práctica masivamente… imaginate… quÉ racimo de puteadas… !!!!! ALTAS PUTEADAS, CHABÓN!!!!
    la verdad …. hay formas de sacarse la mufa sin trasladarselas a nadie… pero es que la puteada siempre esta a flor de boca…. no?? y es una buena forma de descargar adrenalina acumulada…. jajjaja…
    ´juna(ó…”pero la”….es una variante) gran puta, carajo!!!! ( es lo primero que me sale cuando frena de golpe el colectivero, por ejemplo) y los perdones pertinentes al flaco que quedo estampado bajo mi mochila y mi humanidad……. CUAK!

  40. Libelula Says:

    A mi también me gustó mucho este escrito tuyo!
    Es como la mas extraña combinación de lo Zen y el argentinismo.
    Tremendo!

  41. El Dogo Says:

    Excelente cuento. Por un momento también pensé que el tachero lo “ponía como camote” (diría el gran chavo).
    Mi puteada favorita es: “La concha de la vaca!!”, me encanta.

  42. ILU P Says:

    seeeee
    me queda dando vueltas q en caso de q se pudiera pasar la mufa de esa forma deberia existir, por logica, una especie de devorador de mufas. un catalizador, alguien q sepa como sacarla del circuito…

    Creo q seriamos todos esos q, como creo q vi por ahi, nos descargamos al revés… con una perfecta cara de felicidad q caracteriza a los asesores de atencion al cliente (los realmente buenos por supuesto). yo gracias al cielo por telefono no tengo q poner cara… tanto asi que dejo las puteadas en un archivo de exel con el numero del cliente!!! (es que yo hice un curso con un suizo!)

    genial… me re cague de risa…

  43. nene de antes Says:

    la mejor puteada que registra mi cerebro es la inventada por el Guillito, otrora barman del desaparecido bar “Purgatorio”. Cuando discutía con una mujer, terminaba la misma diciendo:
    “Andá a lavarte la concha con sopa”

  44. José Playo Says:

    Jackie: hasta la puteada, siempre.

    Eli: estoy muy de acuerdo con vos. Siempre me pareció que los escritores demasiado correctos tienen más ganas de redactar noticias o de regodearse con sus pares que de contar algo que los acerque a sus lectores. Tengo un ideal de lector, lo que no sé si es correcto, pero lo tengo, y es alguien con quien me sentaría en un cantero en la peatonal a charlar sobre las cosas que veo y de las que me gusta escribir.
    He intentando sentarme con gente a charlar de las cosas que escribo, pero la mayoría huye, porque -es cierto-, nada se compara a leer. Lo más importante, me parece, es acercarse a toda costa. A mí me resulta más fácil así, tal vez por eso es que no tolero la idea de que haya gente que no disfrute de un libro, sin importar quién lo ha escrito. Este fin de semana leí una entrevista que le hicieron a Fontanarrosa y decía en una parte algo que me encantó: “yo le digo a mi hijo que lea, no para que sea un intelectual, sino para que se divierta”. Mirá cuánta sapiencia en tan poquitas palabras.
    Si no hay gente que se enamore de los libros y sienta que son compañía, que son opciones para divertirse y pasarla bien, el libro corre peligro y los lectores también. Me da miedo esa disociación, por eso -por miedo- me permito hablar de más en este comentario. De verdad creo fervientemente en ese “deber ser” de los libros, y no me avergüenza decirlo.
    En fin, me fui a la mierda. Y gracias (con todo y reverencia) por los elogios del header del blog, sos la primera en comentarlo😉

  45. José Playo Says:

    elrober: qué buen link que te mandaste con el cuento de Peguelé… no se me había ocurrido, me encantó para hacer no sé qué. Gracias, Rober.

    Tapi: los que dan cursos como estos son todos iguales, no te fíes nunca.

    nene: mirá que Tulio la sufre un montón, el otro parece que se la pasa muy contento. No tengo sister, así que acepto🙂

    Doc: qué lindo que te haya gustado, chango. Sí que voy a estar. Ya arreglaremos para fumarnos unos puchos en la puerta. Avisaré con tiempo.

    Walt: estamos (otra vez) de acuerdo totalmente. Cuando escucho esas puteadas sin razón de ser tengo la sensación de estar escuchando a un niño que recién aprende a usarlas. Hay que ser muy cuidadoso para poner “mierda” en una oración, ni qué hablar de “conchuda del orto”: di-fi-ci-lí-si-ma.

    Pau: ¡buenísimo!

    emil: gracias y ya pasaré, estoy leyendo pocos blogs últimamente, ando falto de tiempo y laburando mucho en la PC, se me cansan los ojos y me quedan rojos. En cuanto me libere un poco me salgo de la vaina.

    El_Agustin: en el próximo libro de cuentos voy a agregar algunas notas que expliquen el porqué de esos cuentos. Si logré que te leyeras todo este texto (¡en internet!) y que te gustara, me doy por satisfecho.

  46. José Playo Says:

    Viejo: UAU. Qué buen comentario, no sabés todo lo que aprecio un análisis así de casero y así de alfredo, muy bueno, muchísimas gracias. Hoy le comenté tu comentario a mi chica, le decía que fijáte vos cómo uno por ahí no se da cuenta y deja huellas sin querer en los textos.
    Te aclaro la duda de la plaza: Es la San Martín, te faltó tener en cuenta el banco que está al lado del Teatro Real😉
    Lo del quiosco de revistas es una expresión cotidiana (por eso mismo, tal vez, no sea la apropiada), en casa siempre decimos que a las revistas las compramos en el quiosco. Te doy ese punto, tenés razón.
    Voy pensando en la sección propuesta, es muy buena, el problema es que tengo miedo a que sea muy enfocada al dueño del blog. Ya veré cómo instrumentarlo. Abrazo y gracias, che. En serio.

    lobodebarro: ¡hay que hacer el curso primero! ¿Cómo te vas a largar a poner en práctica eso así como así? ¡Es una disciplina milenaria! No me hago cargo, por reclamos, hable con el chinito. Abrazo.

    Katia: decí que el 99 por ciento de las veces nos mordemos la lengua y nos autoservimos la mufa. “Alto remedio” para evitar que te pase lo que a lobodebarro. Saludos, Katia, tanto tiempo.

    Libelula: gracias, Libelula. Celebro tu regreso.

    Dogo: yo también creí que la suerte se le terminaba con el taxista, pero me sorprendió saber que el curso es muy pulenta.

    ILU P: el comentario de elrober más arriba habla justamente de eso. Me alegra que te haya gustado, bienvenida.

    nene: uh. Durísima.

  47. José Playo Says:

    El comentario para Eli lo es también para Jackie, eso me pasa por ir punto por punto, me pierdo.

  48. Jackie Says:

    Gracias por la aclaración :=)

    Y eso no es nada José, a este paso, va a llegar el momento en que no vas a poder responder tooodos los mensajes que te dejan los peineadictos😉

    dije PEINEADICTOS <:=D

  49. La Eli Says:

    José, gracias por el comentario, estamos completamente de acuerdo… y eso que contestes punto por punto es realmente único, es bueno saber que no solo nosotros “te leemos” sino que es un ida y vuelta!

  50. Viejo Says:

    jackie: sí, hacete…

    se la dejás picando a quichicientos hombres acá…

  51. LEO Says:

    Qué buen cuento pedazo de culiado. Por momentos pensé que estaba leyendo a Fontanarrosa. Ponelo en el libro de una.

  52. Jackie Says:

    Viejo: ji ji ji ji ji ji (risita entre nerviosa y traviesa)

    abrazo :=)

  53. nene de antes Says:

    Viejo, la verdad es que está bien planteada tu “situación problemática” (ja!) en lo concerniente a la ubicación de los personajes.
    Después de imaginarme un montón de lugares, concluyo que la única posibilidad es que hayan venido del Banco Roela, que si mal no recuerdo está cerca de la Bolsa de Valores, llegando a Maipú. Pueden haber cruzado esa esquinita frente a la Casona del Virrey Cisneros (Alvear y Rosario de Santa Fe), esa especie de Placita que tiene una fuente de piedra con estatuas de monitos y dos o tres banquitos de hierro.
    Es la única que se me ocurre.
    Pero bien planteada, Freako (Federico)

  54. José Playo Says:

    Jackie: ojalá no llegue pronto, me gusta mucho responder los mensajes, siempre es lindo que alguien te conteste cuando opinás de algo. Al guante del peineadicto lo levantó el Viejo más abajo, yo me quedo calladito, mire.

    Eli: sí, otra vez estamos en tertulia con Jackie, es lo que siempre me ha gustado de los blogs que más me gustan, de lo contrario queda como un monólogo. Mientras pueda, contestaré los mensajes. Cuando no pueda, no. Abrazos y besos.

    Viejo: a guante.

    LEO: va para el próximo, que ya está listo😉 me tengo que controlar, porque me voy a terminar quemando todos los cartuchos, después no quedan novedades, y los libros de cuentos tienen que tener novedades. Abrazo, Leíto. Al saco de Roberto no me lo pongo, me sobra de todos lados. Lo bueno de los tipos como él es que no puede haber otros iguales, hay que reinventarlos y que sean igualmente distintos.

    Jackie: …

    nene: vuelvo sobre el punto; se olvidan del banco que está junto al Teatro Real, se olvidan. Y yo a los Federico también les digo Freako, já.

  55. nevermind85 Says:

    Desde que uso mi feed reader, estoy mas vago para entrar a leer comments, pero me acordé que te habia dicho algo en este cuento, y quize ver tu reacción😛 (y la de los otros); realmente me sorprendió una “réplica” así de extensa, y se agradece.

    Debo aclarar que en realidad no es que estoy en contra de el uso de las “malas palabras” (que de malas sólo tienen las viejas conchudas que se hacen las recatadas) en la literatura, simplemente me cuesta asimilar el uso de expresiones cotidianas cuando intento leer algo con la intención de trasladarme a un mundo diferente de lo cotidiano.

    Tus cuentos, al tener esa mezcla de ficción y realidad (bien cercana a nosotros por cierto), logran en parte ese efecto resultando una combinación bastante exótica, pero hay veces en que ese efecto se comienza a perder un poco cuando -digo, por decir- por ejemplo rematás una erótica escena de pareja con un “y le mordió una teta” que descoloca mas por el uso de la palabra “teta” que por la actitud en sí. Y ojo, no estoy sugiriendo que digas “y le mordió un seno”; o cualquier otro sinónimo “aceptable”, sino que simplemente -como vos bien decís- hay que tener cuidado cuando uno pone un “mierda” en una oración. En mí provocan ese efecto de romper con un equilibrio y armonía que se había creado en un comienzo.

    Obviamente todo lo que digo es pura y exclusivamente una apreciación personal mía, una opinión y simplemente la descripción de como YO me siento cuando leo algo -tuyo o de quien sea- y de que espero cuando me predispongo a leer. Digo para que no salte nadie despues diciendo “si estas buscando leer otra cosa, lee otra cosa y no critiques”; no es a eso a lo que me trato de referir.

    Me llamó en extremo el comentario de La Eli, pues coincido en un 100% con su forma de pensar, no me interesa leer únicamente cosas que son “políticamente correctas”; y los que fuerzan sus textos a evitar el lenguaje coloquial resultan en algo endeble, tenue, sin fuerza emotiva que atraiga al lector al mundo -de ficción o pura realidad- que se está intentando presentar. No conozco ningún país donde se hable “español neutro”…

    Pero el equilibrio es vital, y este cuento logró eso, equilibrio; no digo que sea imposible combinar “lenguaje poético” con “lenguaje coloquial”, pero sí imagino que no es facil hacerlo sin perder el equilibrio. Por eso mis aplausos van acá, porque acá sí lo lograste.
    Abrazo.-

  56. Viejo Says:

    José, es el Nación🙂, lo “deducí” ayer mientras pasaba por el frente del banco en el bondi. Bah, me lo dijiste vos (fue un “Bah” de tipo que no logró dar justamente con lo que estaba al frente de mis narices, es decir, qué banco era).

    El camino más corto es cruzando en diagonal la San Jerónimo, ir por la vereda del frente y agarrar Buenos Aires (peatonal), aunque es más simpático ir por la plaza. Good choice, quien haya elegido de los dos (Marcos o Tulio, o la misma inercia de ir por un espacio verde en vez de la civilización -AH?-).

    La oscilación de las mufas es un buen relato, lo que sí “mufa” es una palabra muy nuestra, no la veo traducida tal cual de una palabra china, a menos que sea truchazo el chino. Mejor le hubiera puesto “Oscilación de Yin y Yang” o una cosa así bien marketinera. Por otro lado, con ese nombre muchas mujeres de mediana edad y clase media-alta se habrían anotado al curso y francamente no lo veo como target destinado a ese grupo, para eso ya tienen 4×4 y bocinazos. Buena forma de cargarnos.

    Jackie: Peineadicto no es una buena palabra. Por más que vengas con toda la buena voluntad del mundo, insta a la cargada segura. Se podría decir que “peineadicto” es una MALA PALABRA, teniendo en cuenta las consecuencias desastrosas que acontecen en aquella persona que la pronuncia.

    At last, but not at least:

    Nene: Es el Nación! Yo también pensé en esa plazoletita, pero no tiene “lo que hay que tener” para ser LA plaza (DA square). Dónde carancho te estabas ubicando????? ? ? ? ?? (muchos signos de pregunta) jejejeje (nótese que usé “carancho” y la sensación no es tan emocionante. 😉. Además estoy con ganas de escribir HOEvadas).

    Never, hay algo que no logré captar, eso de “me cuesta asimilar el uso de expresiones cotidianas cuando intento leer algo con la intención de trasladarme a un mundo diferente de lo cotidiano” Creo que vos podés hablar de una mesa en un contexto fuera de lo cotidiano, y sin embargo, la mesa no es cotidiana? no todo es GUERRA INTERESPACIAL o LAGRIMA QUE RUEDA LA MEJILLA BLABLABLABLA… es como una “desacralización” de esas cosas que están como intocables, más desestructurado… qué sé yo. Yo te digo como lo percibo, no soy escritor ni mucho menos. Ni mucho más. Ni en un universo paralelo algo remotamente similar. Vos decís algo como el “humor” de un escrito?

    Bah… ya estoy desvariando. “No lloren por mí, ya estoy muerto” (Barney Gómez)

  57. Jackie Says:

    Viejo: por eso mismo, la palabra fue escrita con toooda la intención, me salva el hecho de no haberla pronunciado ni una sola vez😉

    Hoy andamos densos, me incluyo jejejejeje

  58. nene de antes Says:

    El Viejo me sedució.

  59. nene de antes Says:

    Viejo: yo venía caminando desde Maipú por Rosario de Sta Fé hacia el centro. Pasé por esa plazoletita.
    Los personajes se ve que no.

  60. cristian Says:

    que gracioso un viaje en taxi con los peinetas.

  61. José Playo Says:

    never: sólo me resta aclarar en mi defensa (argumental, obvio, esto no deja de ser un ameno intercambio de opiniones) que sí, que efectivamente me gusta a veces cerrar de una manera que deconstruya, que rompa. Es el mínimo aporte que hago a La Belleza del Escándalo, una religión que quiero fundar con altura. Creo en la poesía que lleva esa belleza enquistada, y en la necesidad de recibir, de cuando en cuando, un cachetazo. Y aunque entiendo que en algunos textos eso pueda resultar chocante, insisto con que a veces hay que aflojar la rienda y aceptar la propuesta como viene. Calificar algo como bueno o malo me ha parecido siempre muy subjetivo (ojo, yo soy el primero que lo hace, deberías oírme cuando hablo de películas, por ejemplo), pero a la vez, necesario, de otra manera no podemos decidir. De cualquier manera, agradezco todas las opiniones, a favor y en contra, porque son indispensables para crecer.
    Dicho esto, y atento a que siempre habrá posturas y mucho para agregar, me retiro.
    Nos estamos leyendo.

    Viejo: nadie dijo que el chinito no fuera un chanta…

    Jackie: una cultora de la belleza del escándalo.

    nene: esas son las cosas qeu hacen del viejo lo que es: un sabio.

    cristian: ja.

  62. BoyCordoba Says:

    Bueno, dudaba de si comentar o no en este post. Ahora, unos días después de leerlo por primera vez puedo comentar sin sacarme y putear como me gusta, para no quedar mal vio. Para mi el disparador es siempre el tránsito, mujeres, viejos, tacheros, colectiveros, cualquiera tiene siempre una dedicatoria de mi parte a su disposición cada v ez que se manden una cagada.

    Por suerte siempre llevo los vidrios cerrados, eso ha logrado que mantenga la integridad del auto y de mi cara😛

  63. José Playo Says:

    BoyCba: putear con los vidrios cerrados es la más sabia de las decisiones. No entiendo por qué te resistías tanto con este texto, si era para sacarse la mufa. Abrazos.

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