La Obsesión

¿Puede una persona obsesionarse con un árbol?
Pongamos por caso la década del noventa. Un Señor X, que pasa seguido por la Ruta Número 5, descubre en la ventana del colectivo la presencia fugaz en la banquina. ¿Se trata de una conífera? No importa. Decide que al día siguiente observará mejor, le prestará más atención.
De ahí en más, el Señor X espera ansioso esos segundos en los que el colectivo acelera en la recta después del monumento del ala del avión y se apresta a tomar la curva. Se yergue en el asiento, corre la cortina, pega la mejilla al vidrio y contiene la respiración: no hay que empañar el cristal, no hay que perturbar la visión.
Los meses pasan y sigue disfrutando de su ceremonia, hasta que descubre que se ha puesto en marcha una obra para ensanchar la ruta. En ese instante la certeza absoluta de que el árbol tiene los días contados lo conmueve hasta el dolor. ¿Cuánto puede quedarle? Se trata de un viejo ejemplar raleado por los claveles del aire, un palo seco de salud minada por los escapes gaseosos de la ruta, un trozo de madera con la savia reseca por el sol.
“Tengo que hacer algo” se dice el Señor X, y emprende una campaña más absurda que la anterior.
Busca su cámara y hace frecuentes viajes a un punto ciego de la ruta, donde los colectiveros (no todos, pero la mayoría) le permiten bajar sin preguntar en un tramo sin señalización.
El pasajero misterioso recorre el palmo entre curva y curva buscando un ángulo que favorezca la insignificante inmortalización, un instante en el que no molesten el sol, el viento, los autos, la geografía prescindible que hay alrededor.
Y llega por fin un día de frío y neblina. Un día perdido en el calendario al que ya no le presta atención, un momento aislado del resto; nublado, esponjoso, húmedo, perfumado de musgo y latidos cálidos de excitación.
El Señor X toca la corteza y retrocede.
Cuenta los pasos, uno, dos, tres. Se detiene en veintidós.
Levanta la cámara y dispara…
¿Puede una persona obsesionarse con un árbol?
¿Se logra algo inmortalizando un espécimen muerto de una vegetación raleada a la vera de una ruta en un punto caprichoso del mapa grisáceo de su proyecto enajenado de perduración?

Al Señor X yo le doy la razón.

Cuando uso seudónimos siempre me doy la razón.

 

 

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35 comentarios to “La Obsesión”

  1. Camilo Nicolás Says:

    Excelente.:!! A medida ke sigo entrando a tu blog, me sigo sorprendiendo…!! excelente!!! Proximo pasooo!! Tu Libroo!! dame tiempo!!! Jajaj! Un Abrazo!

  2. Dr. CroW Says:

    ¿Y plantaste un árbol? Es lo que te falta José 😉

  3. Dr. Lecter Says:

    Joseeé, pasame el ppt, por ahi puedo rastrear al trucho… te cuento que una vez los Hermanos Korol, hicieron una obra de teatro y la contratapa era u n fotomontaje mio, y por supuesto, ni media mencion… en fin
    gracias por el aviso y por visitar el blog…. voy a linkear el tuyo desde mi pagina. Un abrazo

  4. José Playo Says:

    Doc: jaja, vos sabés que planté varios. En realidad, ahora que lo pienso, he plantado un montón. Tengo alma de forastero forestador.

  5. José Playo Says:

    Doctor Lecter: ¡esto parece un plenario médico! Me da mucha alegría verlo por estos lados, es un verdadero honor. Gracias por lo del link, yo al suyo lo tengo desde hace un montón. Ahora le reenvío el ppt, y aprovecho por putearlos a los korol. Un abrazo grande, un gusto, che.

  6. sugus Says:

    me hizo acordar a un tema de horacio guarani que escuchaba con mi abuelo ¨guillermo¨ asi se llamaba el arbol y el que lo miraba decia -ahora con quien voy a matear si ensanchan la ruta… si puede a mi pensar puede.. y muhas veces uno se siente representado con especies autoctonas. En mi caso tuve momentos de potus y otros de palmera beachera..

  7. José Playo Says:

    sugus: no sabía de la canción de Guaraní. ¿Lo de la palmera será por los bichos? A un compañero de trabajo le decían “Tricho”, porque había superado ampliamente la categoría de “Bicho” en materia de conquistas amorosas. La crueldad de los apodos… “Momento Potus” me encantó.

  8. sugus Says:

    jajaja muy bueno el apodo..lo de palmera beachera era como beach viste esas palmeras a las que todos miran y elogian al costado de la ruta. en miami beach.. yo tampoco las vi pero para denotar el estado je

  9. vagina way Says:

    waiting for the people… waiting foooooor THE SUN
    sos un maestro playo, jjaja, no podés escribir tan bien… eso si… estás piantao piantao.
    Mmm ahora que lo pienso… va de retro! Cuando era adolescente tenía una fijación con el árbol que estaba detrás de la tapia que se veía desde la ventana de mi habitación, me pasaba horas observando… lentamente, lentamente, cambiaba día a día… vaya cuelgue. Abrazo (cuac)(chan)

  10. esty Says:

    Al fondo de casa toda la vida hubo un ceibo, será la flor nacional, pero nunca vi ni uno solo en ningún lado, y eso siempre me hizo sentir bastante especial. Mi patio es grande, pero para mi se resumía a ese arbol nomás, no habia otro lugar donde jugar mas que ahi. Y durante 25 años estubo hasta que el destrozón de mi viejo, en uno de sus patéticos arranques de loco, lo cortó y lo tiró a la mierda. Ese acto hoy en día ocupa el puesto Nº 1 de pelotudeces que hizo mi viejo, junto a regalar todos mis juguetes (mi colección de los pitufos, dos naves de robotech que se transformaban y todo, mis transformers, que si los tubiera ahora los habria hecho guita ya que está de moda, el pesebre, y el arbol de navidad).
    Esa foto que pusiste me hizo acordar a como yo lo veía al ceibo, estaba ahi, y derepente ya no. La vista para el fondo del patio es tristísima ahora, nomas se ve la pared.

  11. Poulette Says:

    José, qué ternura y tristeza me dio este relato…

    En cierta forma me recordó a cuando después de varios años pasé por mi escuela primaria, que sabía iban a restaurar… Resultó que la demolieron y construyeron una de esas torres sin personalidad; casi me pongo a llorar de tristeza. Pero terminé lagrimeando de emoción al ver por un costado, al fondo del estacionamiento, el paredón del ex patio de la escuela, por donde sigue asomando el árbol del vecino; recién ahora lo aprecio (no saben cuánto).

  12. Gof.- Says:

    Casi me muero del susto cuando comprobé que ya no se podía ingresar a tu blog con “www.revistapeinate.com.ar”.
    Ya está, ahora hay que agregar otra palabrita más y sacar el “ar”:
    “www.revistapeinate.wordpress.com”
    Qué susto! Suerte que ya te encontré.
    Abrazos!

  13. Eneko Says:

    La obsesión por un ser vivo, por otra vida, forma parte de la naturaleza humana. ¡Ay! el amor por la tierra…

  14. Ve Says:

    “Cuando uso seudónimos siempre me doy la razón”.

    Jajajaja

    buen guiño José.

  15. mafix Says:

    yo no me obsesiono con arboles pero si con casas en venta, en la ruta del colectivo o en mi querido barrio, las miro y las miro cuando tienen el cartel, me imagino como seran por dentro…y me da una pena cuando las venden!! obvio que ni a palos me puedo comprar una casa!…no se que quiero, que si no la tengo yo no la tenga nadie?? sera eso?

  16. cristian Says:

    MUY BUENO JOSE. A MIME ENCANTABA UN ARBOL QUE TENIA EN EL PATIO DE MI CASA CUANDO VIVÍA EN SANTA FE. ERA ESPECIAL PORQUE SE HABÍA JUNTADO UN LIMONERO (O COMO SE LLAME) Y UNO DE POMELOS. ESTABAN LOS DOS ENTRELAZADOS Y DABAN MU RICO OLOR Y APARTE LOS FRUTOS ERAN RIQUISIMOS. SE LLENABA LA HELADERA DE LIMELOS O POMONOES.

  17. Dama sol Says:

    muy bueno su relato, me gustó. y eso suele suceder muy amenudo. Digo, aferrarse a cosas, a ritos, sin importancia. A mi me pasaba muy seguido. Debo admitir que el psicoanálisis me ayudó (si, si, me ayudó)
    antes me llevaba ramas secas a casa, palo que no podía soltar, no se que se yo, los amaba, me enamoraba, qeus e yo.
    uh, estoy loca no? jajajajaja
    jajajaja

    besos de gaviota
    picotazos de dama (sol)

  18. José Playo Says:

    sugus: lo había entendido, pasa que la anécdota del tricho me quedaba servida…

    vagina way: gracias, espero que la gente esa llegue. ¿Viste? Al final no soy el único con cuelgues vegetales. Abrazo para vos también.

    esty: para talar un árbol hay que estar muy, pero muy, pero muuuy seguro.

    Poulette: si el relato te dio esas sensaciones, tu comentario me liquidó. Venía resistiendo con el de esty, pero me pateaste cuando estaba en el piso.

    Gof: fue un pequeño descuido (olvidé pagar el hosting), ya se arregló, se puede entrar por ambas direcciones igual. Abrazo y gracias por no abandonar.

    Eneko: ¡La humanidad!

    Ve: gracias 🙂

    mafix: ¡yo también me obsesiono con casas en venta y en alquiler! ¡y las visito! ¡y me voy diciéndole al vendedor que lo voy a pensar!

    cristian: un árbol de fusión… interesante…

    Dama sol: muchas gracias y bienvenida. Iba a hacer un chiste sobre los políticos que también se llevan palos a sus casas, pero me parece que no da. No sé si loca, pero da gusto igual. Beso.

  19. LEO Says:

    Sos un culiado José, no podés escribir así. Sos el Gardel la lapicera: cada día escribis mejor. Te propongo una cosa: vos me enseñas a escribir más o menos, y yo te enseño a tocar la guitarra.

  20. amaliovilla Says:

    Me acuerdo cuando leí tu pasión ¿pasajera? por la fotografía y sabía que eso no se puede abandonar. Claro que sirve inmortalizar lo que queremos y buscar y buscar y esperar y esperar (si habré tratado de lograrlo, en vano) hasta estar seguro que esa imagen es única y contiene la esencia de lo que queremos rescatar.

    Me alegro por el árbol, desde ahora, vive para siempre en nosotros.

  21. armenio Says:

    extraño el algarrobo de la casa que tenia en Las Ensenadas, que manera de resistir che, lo raspaban los camiones que doblaban cerrado en la esquina, los claveles del aire lo tenian rodeado (recuerdo haber peleado codo a codo contra ellos con una espada magica y larga cuya curva en la punta los sacaba llorando de su huesped que gemia como un perro cuando le sacas una garrapata) hasta resistio la mutilación espantosa que le hicieron en mi ausencia (no hubiera podido impedirlo pero asi solito como estaba me dio mucha lástima)
    era chico yo y no tenia muchos amigos; despues lo negue mas de tres veces cuando esos chicos en sus “bicivoladoras” me pasaban a buscar

  22. nene de antes Says:

    Recién hoy me detengo a leer esto.
    Está bien obsesionarse con lo que a uno le llama la atención!!
    Yo me obsesionaba con el tejido de las jaulitas de colgar la ropa, en el edificio en el que viví hasta hace dos semanas. Me obsesionaba con el muro que formaba el tejido de mi jaulita sumado al tejido de las otras jaulitas. Era un espectáculo para mis ojos. era como ver una tela de araña cuadrada.
    Cuando supe que me tenía que mudar subí con la cámarita y le pegué una inmortalizada a la cuestión.
    La terraza del anterior edificio en el que viví fue un buen lugar donde estar, donde fumar un pucho tranquilo y donde meditar acerca de la inmortalidad del cangrejo.
    Un buen sitio, esa terraza.

  23. esty Says:

    Habra que estar muy seguro para talar un arbol, pero hay que estar muy enfermo para regalar la caja de juguetes de tu hijo, el pecebre, el cartin, y el arbol de navidad……

  24. Walterio Says:

    José: creo que deberíamos fundar el club de obsesionados por los árboles de la ruta 5. No hay amigo que venga a visitarme que no me haga algún comentario sobre los pocos árboles que quedan en los alrededores del monumento a Myriam; que son dignos de una película de Tim Burton, que parecen percheros Thonet, o que un impulso suicida los inclina sobre los autos.
    Yo hace décadas que al pasar por la zona los miro y extraño el bosque de paraísos que perfumaban la curva (y que talaron para ensanchar la ruta antes del nuevo desvío). Añoro los viejos olivares que derribaron por culpa del monocultivo sojero y algún espléndido algarrobo que se llevaron puesto para que la gente se haga pelota a una velocidad mayor.

  25. nene Says:

    Y hablando de hacerse pelota a alta velocidad, preguntále al flaco que el Sabado a la mañana se llevó puesta una esquina entera en interseccion de Santa Rosa y la calle que está atrás de la maternidad, a una cuadra de Plaza Colón.
    Dejó el auto enmarcado en un guard rail que hay ahí.

  26. José Playo Says:

    LEO: trato hecho.

    amaliovilla: esa era la idea. Gracias.

    armenio: relaciones bíblicas con los árboles. EStoy leyendo un libro que, casualmente, trata sobre eso. Raro.

    nene: también tuve mis épocas de avistamiento de terrazas. Lindos recuerdos, gracias, Nene.

    esty: me reservo la opinión.

    Walterio: también tengo fotos de esos árboles. Y de un otro árbol sobre el cual empecé un ensayo fotográfico de renacimiento y muerte (misma foto al mismo árbol en distintas estaciones), pero no prosperó, soy distraído. Al final me quedé con dos, una en la que se lo ve frondoso y solitario, y otra donde está esquelético y sirve de pista de aterrizaje para los aguiluchos. Las rutas son traicioneras, con los autos y con la geografía. Me acordé de vos cuando escribí este post.

    nene: debo estar por indisponerme, porque me hablan de choques y tiemblo.

  27. Camilo Says:

    Piantado queda corto. Genio quemado, diria.

  28. mafix Says:

    Jajaja! en serio las vas a ver?? mi locura por las casas en venta que no puedo comprar quedo siempre en un monologo interno!!

  29. esty Says:

    No te reserveeeessss!!!!!! catarsiiiis!!!!!

  30. Walterio Says:

    ¿También viste los aguiluchos?, había uno que estaba todos los días sobre el mismo poste del alambrado a la misma hora.

  31. José Playo Says:

    Camilo: ¿gracias?

    mafix: nooo, hacé la prueba alguna vez, ¡vas a ver que es un viciooooooo!

    esty: eso, eso, jú, hú.

    Walterio: parafraseando a Yupanqui (no a su hijo), a veces creo que vos sos yo pero en otro cuero.

  32. Walterio Says:

    José: ¡Es cierto! sos un modelo más nuevo que mejoró las fallas de fábrica que tengo.

  33. José Playo Says:

    Walt: tampoco taaan nuevo 😉

  34. Teknofer Says:

    Hola Sugus…

    Te acuérdas del nombre del tema de Horacio Guarany que le puso el nombre Guillermo al arbol???

    Salu2,
    Teknofer

  35. Ana Says:

    Sí, se logra algo!
    Arrancarme una sonrisa casi un año después de tu escrito.
    Excelente!

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