Entrevista Exclusiva

agggrrrDiálogo con el locutor de X28, ACTIVADA/DESACTIVADA:

“No soy sólo una cara bonita”.

Lo llamaré “Chali”, para preservar su identidad. Su voz se escucha por toda la ciudad, trascendiendo fronteras y municipios, irrumpiendo en estacionamientos y en centros comerciales, anidando en parquímetros, repitiéndose -metálica, aséptica- bajo los tinglados y las cocheras de más de un hogar.
En diálogo exclusivo conmigo, Chali desnuda su alma. Yo desvío la mirada. El pudor tiene una forma siniestra de actuar.

Llego tarde. Es un bar del coqueto barrio de Palermo con una chopera gigante en la barra, justo debajo del cartel que dice “Uai Fái”. Él ya está sentado comiéndose las uñas. Tiene sobre la mesa dos pocillos de café vacíos y una masita mordida por la mitad. Me presento y sonrío. He aprendido en incontables entrevistas que la sonrisa es la mejor manera de ablandar, pero acá no funciona. Chali permanece con un gesto adusto.
¿Qué siento? ¿Nervios? Imposible. Yo le he puesto este mismo grabador debajo de la nariz a gente temible. Sin embargo me tiembla el pulso. Chali no me pregunta ni qué quiero tomar.
—Dale, pibe —me dice—. No tengo todo el día.
Empiezo a pensar en las cosas que deben ocupar la agenda de un tipo como él. No se me ocurre ninguna.
—A mí me hacés acordar al Auto Fantástico —le suelto—. O sea, escucho tu voz que sale de los paragolpes y pienso “qué loco, ¿ah?”. ¿Qué opinás de esto como primera pregunta para arrancar una entrevista?
Chali piensa. Mi arranque lo ha tomado por sorpresa. No sé qué esperaba, pero seguro que esto no: confusión. Una batalla de egos, la pelota está en mi lado de la cancha. No sé cómo se escribe WI FI.
Chali entrecierra los ojos, estudiándome. Hay astucia en su mirada. También lagañas.
—No me parece mal —dice de repente y yo me sobresalto. Lo ha dicho casi a los gritos, una pareja en la mesa del lado se da vuelta para mirarnos—. Sólo espero que no cometas el error que cometen todos, de encasillarme, de etiquetarme, de rotularme.
—No te alarmes —le digo.
Vuelvo a sonreír. En mi cabeza ese comentario sonaba como un chiste fantástico, pero ahora, revoloteando suelto sobre la mesa entre nosotros, se me antoja como la pelotudez más insignificante del siglo. Chali se reclina en su silla y me dedica una mirada inquisidora. Desconfía. Yo tengo ganas de orinar.
—Mirá, éste es un laburo muy desprestigiado —contesta—, la gente se piensa que porque tuviste un hit (dos en mi caso, si contamos ACTIVADA y DESACTIVADA como piezas individuales) estás condenado a morir con eso, y yo soy un tipo que busca siempre otras fronteras —hace una pausa y arremete contra la piel de la cutícula—. Es gracioso, porque mi laburo más conocido es el de X28, pero desde entonces que estoy probando abrir otras puertas…
Ha hecho una pausa y sonríe. Cree que su comentario fue más gracioso que el mío y se la tengo que dejar pasar. Es un chiste pésimo y yo, que estoy acá para eso, le pongo cara de haber escuchado una genialidad.
Intento disimular un bostezo. Es difícil; a esta hora, por lo general, me tiro un ratito. Quince minutos. Tengo sueño, tengo hambre, pocas ganas de hablar.
—Cae de maduro que te pregunte si tenés auto… —le digo.
Necesito cambiar el foco de la entrevista. Estamos entrando en un terreno peligroso. Temo quedarme con la cinta girando en falso frente a una silla vacía y pagando la cuenta de un entrevistado que me putea y se va.
—Tenía una “renola” —dice, y calla inmediatamente, volviendo la vista hacia la ventana.
¿Qué es esto?, me pregunto. ¿Saudades, como le llaman los brasileros? ¿Nostalgias automovilísticas? Algo pasa acá. Mi olfato periodístico está enloquecido. He olido la sangre. De pronto vuelvo a ser el Tiburón Blanco de las aguas mansas del lago en Carlos Paz, observando desde las profundidades los piecitos desnudos que chapotean perturbando la superficie. Abro la boca y me lanzo con las branquias flameando de felicidad.
—¿Pasa algo, Chali?
Mi entrevistado no puede despegar los ojos del ventanal. Ahora observo el temblor de su labio inferior, la vibración antinatural de la emoción a punto de estallar, la convulsión de los pilares que sostienen su entereza, su postura de locutor que está de vuelta, que la tiene clara. Lo tengo. Sé que se va a quebrar.
—Mi “renola…” —repite antes de barrer lo que hay sobre la mesa con un manotazo enérgico.
Alcanzo a rescatar mi grabador. Es un Sony. Salen carísimos.
La pareja de la mesa cercana pide la cuenta. El muchacho nos mira con mala cara. No imagina quién es el hombre que tengo sentado frente a mí. Nadie sabe. El anonimato ha desfigurado su identidad, convirtiéndolo en un ser huraño y despreciable. Un paria. Mi entrevistado es un paria y yo soy un…
—Mi “renola” —bufa antes de mirarme.
Sus ojos se han transformado. De pronto temo. Yo, que le he puesto este micrófono en las encías a dictadores y a jubilados por igual, que atrapé en las cintas los dichos más controversiales, las confesiones más ríspidas, las declaraciones menos esperadas, me dispongo a escuchar… ¿qué? No sé, la intriga es un animal torpe que mastica sin cuidado la razón y escupe la piel a un costado, como…
—Escuchá bien, pibe —me dice, y con el índice golpea un punto ciego en la mesa—. Esto es algo que no todos los días vas a escuchar.
Ahora cruza sus manos de locutor que está de vuelta y a punto de confesar. Mientras se acaricia los nudillos y se revisa las cutículas, en el suelo todavía giran los pocillos y los vasitos de soda. La masita masticada rodó hasta la puerta. El mozo nos mira. Creo que la cuenta va a venir en hoja A4, si no en Legal.
Escucho. Estoy habituado a las confesiones. Por alguna extraña razón, la gente frente al micrófono se sincera, se quiebra, se retuerce.
Y al micrófono lo tengo yo.
Y al mozo le hago una seña para que se despreocupe, porque a este lío se lo voy a arreglar.
—Me robaron la “renola”, pibe —confiesa.
—¿Cómo que te robaron el auto?
—Así como lo oís. A mí, que le puse la voz al sistema de seguridad más conocido de estas tierras gauchas, me abrieron la puerta, me puentearon el arranque y me sacaron el coche: FFIÚ —silba al tiempo que sacude la mano frente a mis ojos—, desapareció, no está más.
—Esto es muy noticiable —me digo en voz alta.
—Es una bomba mediática —apunta Chali—. Por eso no la podés publicar —dice y vuelve a mirar la ventana.
—Pero —intento hilar—. Digo, ¿vos tenías alarma?
—Tenía, hermano. Claro que tenía, si yo le puse voz a ese monstruo capitalista. Tenía. Ahora no tengo ni alarma, ni auto —dice antes de que la voz se le quiebre en un sonido agudo e irreal—. No tengo ni dignidad…
—Velo… —digo.
—Sí. Es el colmo de la desgracia, el colmo del mal culo, lo peor que te puede pasar. Y te aclaro —dice poniendo medio cuerpo sobre la mesa y mostrándome el índice donde la cutícula ha sangrado con forma de mordisco sobre una masita—: de esto no se puede hablar.
—Pero —vuelvo a intentar.
—¡NO! Y no tengo más nada que declarar.
Chali se levanta y se alisa el pelo. Se va. Se lleva su secreto y esa mirada cansina, y ese hondo penar.
Lo veo pasar frente a la ventana del bar. Se detiene un segundo para poner el índice frente a sus labios y enseguida el pulgar en la garganta, haciendo un trazo horizontal.
Anoto en una servilleta algunos detalles de una entrevista que ningún diario querrá publicar y llamo al mozo.
Pediré la cuenta. Soy un periodista de la vieja escuela.
No tengo notebook, al pedo el WI FI.

Etiquetas: ,

25 comentarios to “Entrevista Exclusiva”

  1. nene de antes Says:

    Me cagué mucho de la risa, José.
    Al periodista le faltó preguntar si Chali es también el que le puso la voz a esas alarmitas de camionetas tipo Traffic que dicen “Atención, atención, este coche está retrocediendo…”

  2. Nevermind Says:

    Ja!, siempre me pregunté quien es la voz detrás de la tecnología que nos habla… como la chica de las operadoras en telecom, que es siempre la misma para cuantos números de atención al cliente telecom maneje. Debe ganar bien esa piba…

  3. nene de antes Says:

    never, caiáte que mi abuelo le daba las gracias a la voz del 113, la de la hora…

  4. Pulpo Says:

    Este es el lugar para dejarte un Feliz Día José. Feliz Día amigos de peinate.

  5. cristian Says:

    la mina del telefono una vez la vi en la tele, era de mas o menos 45. Ahora tendrá 55mas omenos. Siempre me pareció muy gracioso que cada número este grabado con un timbre y altura muy diferente (es que soy cantante). por ahi es dificil de explicar pero intenten reacordar….”cuatro (con voz de papa por ej), seeeiss (con un tono brillante y muchomas alto)”… etc.Juega con la percepción, eso es de mala gente.

  6. Dr. CroW Says:

    Muy bueno José, me cagué de la risa.
    Feliz día del amigo a quienes corresponda, y pito catalan para los que no🙂

  7. José Playo Says:

    nene: tal vez, da la sensación de que el tipo se guardó información. Así pasa en las entrevistas difíciles.

    Never: dicen que sí. Los derechos de autor dejan comisiones jugosas.

    nene: del mismo periodista hay una entrevista con la señora en cuestión.

    cristian: está mal editada.

    Doc: gracias. E igualmente.

  8. José Playo Says:

    Pulpo: muchas gracias (y la puta que lo parió, tus comentarios siguen quedando como spam).

  9. El Dogo Says:

    “…la intriga es un animal torpe que mastica sin cuidado la razón y escupe la piel a un costado…”: Magistral.
    Pido permiso para repetirla mirando la nada, con cara de Silvio Soldán leyendo sus poemas (?), siempre citando al autor (recuerdo lo de la zapatería en el culo).

  10. cristian Says:

    Si, seguramente. Pero…que onda? se los editaron de una conversación?

  11. cristian Says:

    ah! me acordé que la vi entregando un Martín fieeroo! Y saltó el conductor a pedirle que diga lo suyo (“yo no fui”)…. la mina hablo como si estuviera hablando con su mamá, pero salió identico: “el telefono no corresponde a un abonado en servicio, ñañañañaña o intente…más tarde”. Fue un momento mágico de la televisión y para mi también. Estupidamente te quedas como si hubieras visto por fín a un extraterrestre. Extraaaa! terrestres en la ciudad! extraa!!

  12. leandro Says:

    Que alarma tan pelotuda esa no?? Pero debe estar bueno escuchar tu vos en un auto que no sea el tuyo . Feliz día José y para todos los comentaristas para esos que me joden con los errores ortográficos también por que lo coincídelo una ayuda para empezar a darle mas bola al tema .saludos Leandro

  13. La Eli Says:

    Hola José! Que bueno estar de vuelta, recién llegadita de Mexico lo pri que he hecho es abrir la peinate y me sorprende como siempre. En vez de encontrarme con un texto convencionalmente destinado a hacer moquear a uno pensando en los amigos que estan y los que ya no estan y toda esa cursilería, me encuentro este reportaje a una de las voces anónimas más escuchadas en el país… es genial! Ahora sí puedo decir que ya estoy en casa!

  14. esty Says:

    Me has hecho cagar de risa demaciado….muy bueno, muy buen personaje.
    Las alarmas que me parecen extrañas son las que despues de un niiinooniinoo, comienza a sonar la música del jinete solitario. ¿No es contraproducente musicalizarle el acto delictivo al ladron con una música de persecución?…

  15. Hernan Says:

    Macho hace meses que no leia un post tan largo, la verdad te pasaste.

    Sos un groso sabelo!!

    Salu2.

  16. José Playo Says:

    Dogo: me tendría que haber dedicado a los aforismos. Use nomás, ya no confío en el rubro “calzado”.

    cristian: ah, no sé. Muy loco lo de la hora oficial.

    leandro: nunca fue otra cosa que un apoyo para que mejores la ortografía. Y, no sé el resto ni me importa, yo veo mejoras, así que adelante.

    Eli: bienvenida, un honor que veas Peinate antes de, no sé, desempacar. ¡Gracias!

    esty: totalmente.

    Hernan: gracias y bienvenido. Espero que el “te pasaste” no sea sólo por el largo. Abrazo.

  17. Pulpo Says:

    Las ciberniñeras me persiguen en mi blog… ahora me persiguen acá también y me mandan al spam!!! Muerte a las ciberniñeras!!!

    Che… me gustó el texto… ahora queda que nos develes quién hace la voz de las tarjetas de llamadas de larga distancia que dicen:

    Usted está queriendo llamar al
    Cero
    Tres…
    Cinco…
    Uno…
    Cinco…
    Ocho…
    Tres…
    Nueve…
    Cuatro…
    Seis…
    Cuatro…

    Quién es? Calu Rivero tal vez?

  18. nardo Says:

    pobre tipo, dan ganas de invitarle un criollito.
    abrazo jose

  19. José Playo Says:

    nardo: las estrellas son así, se quejan de lleno.

  20. Viejo Says:

    che, muy bueno josé, A lo mejor era el dueño de X28, no te preguntaste eso?

    Viste “Guía del Viajero Intergaláctico”? hay una nave con voz super piola y las puertas suspiran… Bizarrísimo.

  21. José Playo Says:

    Pulpo: e-nana es un buen mote para una cyberniñera. No sé si será Calú Rivero. Yo la banco a Calú Rivero.

    Viejo: no, no quise caer pesado, así que no pregunté. Tampoco vi Guía…, qué lindo lo de las puertas que suspiran, me gustó.

  22. Entrevista a Carolina Aguirre (Bestiaria) « Peinate que viene gente Says:

    […] Relacionadas: Entrevista a Hernán Casciari; Entrevista al locutor de alarmas X28 (Activada/Desactivada) . […]

  23. Fepe Says:

    Sé que esto es viejísimo José, pero vengo de la entrevista a Bestiaria y no puedo dejar de comentar que mi profesor de Física II siempre contaba que fue al colegio con el inventor de la famosa alarma X28, y si mal no recuerdo, él mismo fue quien le dio la voz.

    Eso es todo lo que quería molestar por aquí. Hasta luego.

  24. Nico Says:

    Crudísima nota. Creo que tendrías que hacer tripas corazón y tirarla en la producción de Telenoche 12 para los exlcusivisimos “mano a mano” de Lalo o Cuadrado.

  25. Entrevista a Leandro Zanoni (eBlog) « Peinate que viene gente Says:

    […] Entrevista a Carolina Aguirre (Bestiaria); Entrevista a Emanuel Rodríguez (Pinchilón Fonseca) Entrevista al locutor de alarmas X28 (Activada/Desactivada) . . . sigo, con, mi, ciclo, de, entrevistas, de, los, viernes, con, el, […]

Los comentarios están cerrados.


A %d blogueros les gusta esto: