Elige tu propio cuelgue

¿qué hacés con la cabeza as�?Es 18 de abril de 2007, pero yo no estoy en mi casa, ni hace un calor de la gran puta, ni me estoy cacheteando la cara y los brazos por los mosquitos, ni tengo un frasco con dos alacranes (atrapados en la pieza y en el baño), ni me he despertado con la cama llena de hormigas negras y culonas (que se están comiendo los cables de la luz del techo y desde ahí nos caen encima). Es abril, a los dieciocho días, pero no estoy necesitando buscar un trabajo, ni me duele la cintura como si me hubiera atropellado un camión repleto de hinchas de fútbol de un club ignoto, ni me duele la cabeza, ni he desayunado leche chocolatada ni tengo ahora diarrea por ello.
No.
Es, pongamos, 3 de otoño del año del mono, estoy en un living acribillado por la luz de una tarde que atraviesa las ventanas. Frente a mí está Hank, que me confiesa que, en realidad, él nunca tomó tanto.
—Yo nunca tomé tanto —me dice.
También está Tom, sentado en un piano, y me llama para que hagamos a dúo un par de canciones.
—Vení —dice en perfecto español—, vamos a cantar; ¿tenés algún tema tuyo así lo sacamos?
También hay mujeres. Entra una tal Marilyn (buenas tetas) y se me cuelga del cuello.
—Salí —le digo—. Estoy ocupado.
Una tal Sofía la llama a un lado y le explica:
—Tranquila, rubita. Esto es un sueño para descomprimir. Ese que está ahí es José Playo. Vos y yo no existimos —Sofía le señala su escote—, ¿te creés que si fuésemos de verdad tendríamos semejante cantidad de tetas?
Marilyn mira sus senos y los de Sofía.
—Tenés razón —dice detrás de sus gigantescos pechos, grandes como sandías de estación—, no me había dado cuenta.
Es, por decirte, 3 de otoño del año del mono.
Estoy en un living inventado, compartiendo una tarde con una turba de fantasmas engendrados por una terrible migraña.
O sea, si tengo que estar mejor, al 18 de abril de hoy me lo paso por los huevos.


A %d blogueros les gusta esto: